viernes, 28 de noviembre de 2025

§ 3.951, Calle sin salida (SamuelFuller, 1989)

 
Despedida amarga para un grande del cine. Algún día vamos a tener que hablar sobre las últimas obras de grandes cineastas, que quizá hubiera sido mejor que no las hicieran. Ésta en concreto aporta poco a la filmografía de Fuller. Una filmografía llena de éxitos de taquilla y crítica. 
Su carrera y su propia vida quedó marcada por Perro Blanco (1982) que fue una cinta muy mal comprendida, pero que a mi me gustó y mucho...
Ésta es un historia convencional, tan trillada como tantas veces contadas. Pero lo hace en un mundo post-apocalíptico, con calles tomadas por bandas, con algunos aspectos surrealista, imágenes oníricas y algo de carne fresca (Valentina Vargas) que no tuvo una carrera auténtica en el cine. Su mayor éxito fue su participación en El nombre de la Rosa, pero ni siquiera la recuerdo. Chilena y recogida en Francia, sólo ha rodado 21 películas, algunas .
No me parece una cinta tipo "Fuller", para nada. No tiene la que yo creo que es la mejor característica del director, la intensidad de los planos cortos, el enfoque de las caras a una distancia verdaderamente cercana, con el propósito de que reflejen emociones directas, sinceras, sin filtros. En algunos planos de amor sí recurre a esta técnica, pero es que ver a Fuller rodar películas de amor es como pretender que Lang ruede una de amor, o que Siodmak ruede una cinta del oeste (aunque la tiene, y muy deficiente). ¿Se imagina a alguien rodando a Ford una cinta erótica? Pues lo mismo ocurre con Fuller y esta cinta, que está desubicada de sus tradicionales intereses, y, por tanto, funciona mal en todos los aspectos. Guión, tempo, estructura, etc.
No me ha parecido ni siquiera notíciable. Se ve, porque es de Fuller.
Quizá en vez de Keith Carradine hubiera funcionado mejor en taquilla un cantante auténtico, quizá David Bowie o incluso Sting, especialmente el primero. Le hubiera dado un aire de autenticidad de la que carece el protagonista, falto de glamour y estilo. Además la canción de la cinta hubiera podido ser cantada por una estrella de la canción, lo que le hubiera dado un aire distinto.
Se puede ver, en definitiva, pero sólo una vez. No creo que repita.

domingo, 6 de julio de 2025

§ 3.916. Beltenebros (Pilar Miró, 1991)

La vi hace muchísimos años, en Cabueñes, en Asturias, en un campamento juvenil que organizaba el Injuve (el Instituto Nacional de la Juventud). El día anterior, o el posterior, vi Arde Mississippi de Alan Parker, que me encantó y es una de las películas de mi vida. Tuvo que ser 1992 o quizá 1993, no lo recuerdo con precisión.
Ésta también me encantó.
Su escenografía es estupenda, el guión magnífico (de una novela que Muñoz Molina que ya había leído antes) y los actores en su punto exacto. 
Siempre ha visto algo perverso en Terence Stamp, un actor complejo, al que no sabría catalogar del todo. Me gusta pero en algunos aspectos le detesto. Es duro y seco, pero frío como el hielo y desapasionado, lo cual lo convierte en un hombre muy peligroso. No conozco su vida, pero me lo imagino sólo y alcoholizado, pudriéndose por dentro de su carcoma interior. 
La chica es la guapísima Patsy Kensit, actriz de una cierta moda en algunas películas conocidas. No es una gran actriz, pero es un gusto verla. 
Se acompañan del siempre eficaz y magnífico actor Simón Andreu, un clásico en la filmografía patria de los sesenta, setenta y ochenta, al que supongo que la directora le quizá hacer un guiño.
La recordaba interesante, pero me ha parecido además muy buena. Muy bien lograda, sumamente trabajada y perfectamente ensamblada. Un gran trabajo de dirección.