miércoles, 20 de mayo de 2026

§ 4.057. Ríos de color púrpura (Mathieu Kassovitz, 2000)

 

Un thriller francés del año 2000 que lo recuerdo con mucho predicamento. 
Intenso, algo deslavazado pero interesante. El poder y sus fisonomía, los escaños y abusos, la ausencia de naturalidad, la vivencia del crimen como algo natural y cotidiano, la falta de escrúpulos.
Hay algo morboso y atrayente en la brutalidad del crimen al que se enfrenta. Por qué alguien podría torturar de manera tan salvaje a nadie. Con qué objetivo, para qué. ¿Dinero, poder, sexo?
La cinta atrae porque te sorprende la salvajada del crimen. Y por la intuición del policía. Pero es una más de las miles de signo parecido que hay. 
El escenario sí en novedoso, pero no el contexto semi religioso en el que se produce, tampoco es especialmente novedosa la forma el la que el policía busca obtener la información.
Algo vacía por momentos, se mantiene únicamente por la intriga que sostiene la historia.
Me ha gustado, pero no es especialmente brillante.

domingo, 17 de mayo de 2026

§ 4.056. Napoleón (Ridley Scott, 2023)


 Me ha sorprendido. Por dos razones. En primer lugar, porque aunque las críticas la masacraron, a mi me ha parecido una película más que interesante. No es redonda, pero es más que apreciable.
En segundo lugar, porque no pensaba que el personaje real de Napoleon fuese tan pusilánime, que estuviese dominado por una mujer. En este caso, una mujer mayor que él -al parecer incluso 9 años- que era viuda de un militar pasado por la guillotina y que pasó por prisión.
Joaquin Phoenix está espléndido como Napoleón, y Vanessa Kirby magnífica como Josefina.
El color es brillante, el contexto histórico fiel a la realidad (al parecer), el guión más que aceptable y el metraje, que es lo más criticado, adecuado. Y eso que estoy viendo el Director´s cut, que dura 50 minutos más, unos 210 minutos, tres horas y media. Una barbaridad solo al alcance de unos pocos, los privilegiados.

§ 4.055. Los inocentes (Juan Antonio Bardem, 1963)

Otra obra grande de Bardem. Qué director, por favor, qué director. Un retrato demoledor de la soledad, de la traición amorosa, del engaño, de la culpa, del perdón, de las miserias humanas, de la redención por el amor, del peso de la responsabilidad, de las oportunidades perdidas, de la infidelidad.
La temática es verdaderamente interesante, muy similar a la que luego rueda Sydney Pollack titulada “Caprichos del destino” de 1999 con Harrison Ford, y Kristin Scott Thomas.
A veces es mejor no saber cómo se hacen las salchichas. Porque cuándo lo sabes no las vuelves a comer. 
Saber por qué una persona amada ha tomado determinado decisiones, cuáles fueron sus motivaciones y cómo se relacionan con uno mismo puede ser un peligro. Y muchas de la veces carece de sentido. Sobre todo cuando la averiguación de lo que ocurrió genera dolor, conflicto y sufrimiento. Si, además, quien busca la verdad no era un buen compañero de vida, la problemática se dispara exponencialmente. 
Rodada en un buen blanco y negro, con una cierta pausa y cadencia en su ritmo y con una música típica de cine negro que ambienta muy bien el drama y la tensión.
El resultado es magnífico, verdaderamente brillante. Soberbio en la forma, decae algo en los diálogos que sostienen la excelente trama.
El contraste de modelos de vida subraya la diferencia de clases, y legitima la lucha entre ellas. El industrial vivía en la opulencia, rico de verdad; la enfermera estaba casada con un industrioso operario de banca. Por ahí puede leerse más cosas que las que muestra la trama.
Dos cosas son interesantes: cómo desprecia a la clase alta al entatizar sus vicios -alcohol, infidelidad-, sus defectos -insensibilidad, desprecio, maldad, soberbia-, sus miserias -soledad, hipocresía- y sus enfermedades -depresión, neurosis, con una no tan velada crítica a la homosexualidad.
Frente a ello se alza el trabajador digno y entero, capaz de sobreponerse a las cargas emocionales más duras. Machacado por su propia conciencia e incapaz de asumir la culpa que supone la realidad.
El personaje principal se llama Sártoris, como el título de la novela y el personaje de Faulkner. 

viernes, 15 de mayo de 2026

§ 4.052. Lazos humanos (Elia Kazan, 1945)

 

Debut cinematográfico de Elia Kazan, director de 19 largometrajes a cualificación mejor. Entre ellos extraordinarias películas míticas y geniales.
Ésta me ha parecido excesivamente larga, para contar lo que quiere contar no hace falta darle una extensión tan desmesurada. No creo que en un cine actual, más preocupado a la restricción de medios pudieran hacerse este tipo de excesos. 128 minutos es una duración larga.
No dudo que sea una cinta excelente, tanto técnica como dramáticamente, pero no es lo que más me ha gustado de Kazan, que aquí se comporta como un cronista realista que rueda “América, América” que como el idealista de “Viva Zapata”.
Tiene la gracia de ser un producto de gran formato, grandes intenciones, actores muy teatrales, guión profundo y muy trabajado y melancolía en el resultado.
Hay algo de King Vidor en la cinta, de La calle, una cinta que me pareció paradigmática de neorealismo americano. Aunque sea una exageración uno este tipo de cine con Rossellini, con De Sica, y esta gente tan creativa que lo que que pretende es ser cronista de la realidad. 
El casting es extraordinario: Dorothy McGuire, James Dunn, Peggy Ann, Ted Donaldson, Joan Blondell, Lloyd Nolan, James Gleason, Ruth Nelson, y McDonough
John Alexander.
No es lo que más me ha gustado de Kazan y ni siquiera me parece una cinta verdaderamente brillante. Hablo desde un nivel de apreciación personal, no desde un punto de vista técnico o estilístico. Seguramente es una cinta apreciada, pero no creo que tenga nada que ver, por ejemplo, con Mar de hierba, que es su segunda película y su primera obra de arte. 

§ 4.057. Ríos de color púrpura (Mathieu Kassovitz, 2000)

  Un thriller francés del año 2000 que lo recuerdo con mucho predicamento.  Intenso, algo deslavazado pero interesante. El poder y sus fison...