sábado, 9 de mayo de 2026

§ 4.046. Calle Mayor (Juan Antonio Bardem 1956)

 

No dudo, ni por un momento, de la excelencia técnica de la cinta, de lo bien rodada que está y su grandeza e influencia. Pero no es mi tipo de película. Ni por el tema -que me hace sufrir-, ni por las formas, ni por la emocionalidad que trasmite. Es un tema que me repele, que no me gusta, que me provoca rechazo, que me hace sufrir.
Muy reconocida como obra grande del cine español, es la que menos me ha gustado de Bardem de todas las que he visto. En todas las demás -entre ellas varias obras maestras del cine patrio- siempre he encontrado algo realmente brillante. En esta no. Muerte de un ciclista, La venganza, Los pianos mecánicos, La corrupción de Chris Miller, Jarabo, y Resultado Final, son las que he visto. Y excepto la última, que verdaderamente no es buena, las demás me han parecido verdaderamente magníficas. Y esta lo es, pero no es de las que más me han gustado. Me ha costado terminarla. Me duele su temática, el desarrollo de su trama, no entiendo el sufrimiento y menos aun que las personas disfruten haciendo sufrir a otros, y eso me provoca rechazo, aversión, tristeza. La escena de la iglesia en la que se ven los protagonistas y ella comprende que el chico quiere ennoviarse con la chica es dramática. Refleja las ilusiones, las esperanzas y los anhelos de las personas, y con eso no se puede jugar. Nunca llegas a saber del todo si en la pretensión del chico hay un atisbo de verdad, de interés real, de ocultamiento a sus propios amigos de su interés. 
Verdaderamente retrata fielmente la idiosincrasia de una sociedad cerrada, pequeña, opresiva, cansada de sí misma y tremendamente pueblerina. Pero el personaje de la mujer es espléndido. El rostro le cambia cuando ve al chico, los sueños de un futuro con marido e hijos -aspiración muy humana y natural- se ven reflejados en su movimiento, en sus ojos, en su alegría, en su pasión renovada por vivir y por sentir. 
La crítica traza una línea de vida sobre la realidad demoledora. Pero cruel y triste. Además el argumento es tremendamente machista y casposo, al basarse sobre uno de los principios básicos de la ideología del régimen. Con una pretensión de criticarlos, naturalmente, pero apoyándose en él.
El chico no muestra la más mínima duda en relación con su propósito, pero quiero ver en él algo de piedad, de cansancio en la broma y de arrepentimiento interior. Quizá no frente a los suyos, pero sí frente a sí mismo, viéndose sucio y malvado.
La fotografía es excelente y el guión y los diálogos magníficos. Además no sobra ni un fotograba, tiene un metraje perfecto, y decir eso de una cinta es mucho.
Bardem es un director imprescindible, genial y singular. Me encanta. Uno de los grandes.

viernes, 8 de mayo de 2026

§ 4.045. Camino solitario (Jesús Franco, 1984) 

Los años mejores del tipo Jess ya pasaron. En esta época repetía la fórmula una y otra vez, colocando productos de dudosa calidad en el mercado. 
Aquí pretende una revisión del noir, una especie de Neo-noir, en este caso en una zona de playa, Torremolismo, Nerja, algún otro pueblo de Málaga, pero desde luego algún sitio de la Costa del Sol.
Interesante la voz en off que acompaña a algunas escenas que se ruedan cámara en mano, como si fuese algún sucedáneo del cine “dogma”.
Piano bar, canciones tristes, blues, jazz barato mal interpretado y demás canciones baratas acompañan una trama de lo más común, quizá basada en algún relato de Raymond Chandler. Estaría por apostar que es así. Que es una derivación de un relato clásico, aunque no se acredita así en el guión, que se atribuye al propio Franco. Quizá el Largo Adiós sirvió para inspirarse y luego proyecto lo esencial de la historia en la Costa del Sol. Pero tiene los rasgos de los detectives de Chandler: solitarios, cansados de vivir, algo ambígüos en lo que respecta a la moral, siempre cortos de moneda y propensos a los deportes de riesgo: levantamiento de vidrios y barra fija, principalmente. 
Es interesante, y no es de las más pastiche de Franco. Se puede ver y entretiene. Para aquel que disfrute del puro visionado de cintas de Serie B, como es mi caso. 
Me ha gustado. 

§ 4.044. Todos somos necesarios (José Antonio Nieves Conde, 1956)

 

Otra de Nieves Conde. Con una temática dura e incómoda para la época. Un cine de presidiarios, de expresidiarios, de gente sin oportunidades que se ve desesperada y sin porvenir. En una sociedad y en una época en la que la dictadura imponía un control todavía muy férreo sobre el mundo de la cultura en general y sobre el cine en particular. 
Vidas y expectativas malogradas ante la incapacidad de hacerse un hueco en una sociedad que les estigma por el puro hecho de salir de prisión.
Bien rodada, bien narrada, con tino y disposición. Un blanco y negro muy logrado y una fondo social muy típico de Nieves Conde. El ideal de la Falange puede verse reflejado en sus películas. La ciudad en Surcos; los presidiarios en esta; la religión en la Balarrasa; el crimen en Los peces rojos. 
Me ha gustado mucho. En realidad me gusta esa forma de narrar tan ortodoxa, de principio a fin, desde una premisa A al resultado B. 
No oculta su mensaje. Lo coloca en la primera escena. Y desarrolla su argumento. 
No tiene el virtuosismo de Mur Oti, por ejemplo, ni la capacidad de impresionar de Julio Coll, pero es un directorio como la copa de un pino.
Tres historias personales alrededor de tres presos que salen de prisión. Tres visiones sobre su propio destino, sobre su futuro y sobre sus expectativas vitales. 

domingo, 26 de abril de 2026

§ 4.042. Los muertos andan (Michael Curtiz 1936)

 
 Del mismo título que la celebérrima serie: The Walkin Dead, seguro que esta película tiene menos seguidores que la serie, que dicen que es una de las más célebres de todos los tiempos, al menos de estos modernos.
Historia más o menos conocida que se basa en dos puntales. En primer lugar, en la hipótesis de que la técnica y la ciencia pueden devolver la vida a una persona muerta. Y, en segundo lugar, en que la redención del hombre puede provocarse desde la venganza. 
Interesante, de metraje más que controlado, únicamente una hora y dos minutos, pareciera que la cinta podía dar más desarrollo.
La estrella indiscutible es Boris Karloff, que llena la pantalla por sí mismo de verdad. Tiene ese aura que sólo la poseen verdaderamente las estrellas de cine. Y él lo era, indudablemente.
El director es Curtiz, un cineasta más que solvente, verdaderamente importante en la historia del cine y no sólo por el éxito inconmensurable de Casablanca, que también, naturalmente.
Me ha gustado. Quizá es de esas películas que podrían haber tenido algo más de metraje.

sábado, 25 de abril de 2026

§ 4.041. Venganza (Edward Dmytryk, 1945)


 Me ha gustado. Un poco pretenciosa, pero verdaderamente bien trazada. 
Un director más que solvente, extraordinario, en el contexto de la IIGM abordando un tema controvertido entonces y recurrente en el cine: los colonos alemanes -Nazis, en realidad- en Sudamérica. Abordada desde una premisa personal, el personaje se embarca en una cruzada contra unos exiliados en Argentina que tuvieron, por decirlo suavemente, una cierta participación determinante en el asesinato de su mujer, combatiente francesa en la resistencia.
Un buen color (aunque algo sudibo de tono), un sonido inteligible aunque no brillante, y una fotografía demasiado cercana (quizá en Cinemascope o en un formato de gran angular que acerca las imágenes al espectador de manera algo exagerada para los gustos actuales), y un guión interesante que convierte el discurso en un juego de equívocos para ir descartando quién es el malo.
Buen resultado. Pero sin alardes. Buena película, sin ser brillante. Interesante, pero lejos de las suyas verdaderamente potentes.

§ 4.040. Los olvidados (Luis Buñuel, 1950)

No soy muy fan del realismo en las películas, del Neorealismo ni de la intención de mostrar unas realidades en las películas que se centran en los aspectos más duros de la realidad. Me gustan las películas. 
Puedes ver La calle, de King Vidor; o Las Uvas de la Ira, de Ford; o Stromboli, tierra De Dios, de Rossellini. Y son películas, Muestras una realidad dura y amarga, seca y dura, pero son películas. Sin embargo, este tipo de cintas son más ensayo que película. Tienen una textura y una forma de mostrar las cosas que se acerca más al documental, alejándose de los formatos y del lenguaje de las películas. 
Por ese no me agrandan tanto.
¿El valor de la cinta? Inmenso. Ser capaz de rodar esta barbaridad, denunciando las situaciones de absoluta miseria en la que viven niños y adolescentes en aquella época es de una valentía noticiable. Además de posicionarse ideológicamente de una manera clara y nítida a favor de los desfavorecidos. 
No recuerdo que en su biografía se centrase mucho en esta película y sus circunstancias. En realidad no era una biografía de sus años de madurez, sino un testimonio de sus años de juventud. Y aunque va comentando películas, no lo hace de una manera sistemática y ordenada, sino anecdótica y episódica. Es más un testimonio de vida que unas memorias cinematográficas.
Me ha gustado, me parece que hay que ver de todo. Pero el cine social, el de protesta, el de testimonio, no es lo que más me agrada. Para ver la realidad ya tengo ojos en la cara.

§ 4.046. Calle Mayor (Juan Antonio Bardem 1956)

  No dudo, ni por un momento, de la excelencia técnica de la cinta, de lo bien rodada que está y su grandeza e influencia. Pero no es mi tip...