Lev Stepanovich
Lev Stepanovich era un contador de historias ciego que la abuela de León Tolstoy tenía a sueldo en la casa familiar. Era legendaria su capacidad para contar cuentos... manipularlos, hacerlos una y otra vez de manera diferente... Eso pretende este Blog, contar cuentos... de manera creible.
sábado, 16 de mayo de 2026
viernes, 15 de mayo de 2026
§ 4.052. Lazos humanos (Elia Kazan, 1945)
Ésta me ha parecido excesivamente larga, para contar lo que quiere contar no hace falta darle una extensión tan desmesurada. No creo que en un cine actual, más preocupado a la restricción de medios pudieran hacerse este tipo de excesos. 128 minutos es una duración larga.
No dudo que sea una cinta excelente, tanto técnica como dramáticamente, pero no es lo que más me ha gustado de Kazan, que aquí se comporta como un cronista realista que rueda “América, América” que como el idealista de “Viva Zapata”.
Tiene la gracia de ser un producto de gran formato, grandes intenciones, actores muy teatrales, guión profundo y muy trabajado y melancolía en el resultado.
Hay algo de King Vidor en la cinta, de La calle, una cinta que me pareció paradigmática de neorealismo americano. Aunque sea una exageración uno este tipo de cine con Rossellini, con De Sica, y esta gente tan creativa que lo que que pretende es ser cronista de la realidad.
El casting es extraordinario: Dorothy McGuire, James Dunn, Peggy Ann, Ted Donaldson, Joan Blondell, Lloyd Nolan, James Gleason, Ruth Nelson, y McDonough
John Alexander.
No es lo que más me ha gustado de Kazan y ni siquiera me parece una cinta verdaderamente brillante. Hablo desde un nivel de apreciación personal, no desde un punto de vista técnico o estilístico. Seguramente es una cinta apreciada, pero no creo que tenga nada que ver, por ejemplo, con Mar de hierba, que es su segunda película y su primera obra de arte.
miércoles, 13 de mayo de 2026
§ 4.050. Duelo en la cañada (Manuel Mur Oti, 1959)
Bien rodada, pero bien rodada de verdad. No sobra un minuto del metraje. Todo sirve para explicar las cosas, todo es necesario. Un blanco y negro que se ve precioso, con una fotografía brillante, con planos iluminados de arriba a abajo de manera certera para enfatizar algunos aspectos del discurso y subrayar otros: la tragedia, la pena, la angustia, el amor.
Me ha gustado mucho todo lo que he visto de Mur Oti. Director quizá más reconocido ahora que en su momento, pasa por ser un gran director en estos momentos, pero no tengo claro que tuviese gran predicamento en su momento.
Me ha gustado mucho, mucho de verdad. Es una gran cinta.
Los actores principales son María Esquivel, una cubana preciosa, pequeña pero muy sugerente, y Javier Armet, actor algo hierático y con poca naturalidad y expresividad, que rodó muy pocas películas, únicamente doce y que sólo he visto en una de Jesús Franco: Labios rojos, una de sus primeras cintas.
La pasión y el deseo funcionan perfectamente en una subtrama que sabes que va a ser la principal a medida que avance la cinta.
Esa pasión que se torna en rivalidad cuando pretende sustituirse esa pasión y ese deseo en otra mujer.
También hay algo de rivalidad entre dos mujeres, de lucha por el amor de un hombre rico, de dos mundos enfrentados: la mujer pobre bella y racial, y la niña buena pero no tan atrevida, no tan bella, no tan mujer.
lunes, 11 de mayo de 2026
§ 4.049. El diablo que vino de Akasawa (Jesús Franco, 1971)
Estoy convencido de dos cosas sobre Franco. Que era un cinéfilo experto, un hombre de cine absoluto, conocedor de temáticas, anécdotas, técnicas y películas de todo el mundo. y que se autopercibía como un cineasta absoluto, como un director capaz de todo, de hacer cualquier tipo de cine, cualquier película: terror, erótica, pornográfica, de cine negro y, como es en este caso, de espías en países exóticos.
La música repetitiva y absolutamente irritante, electrónica y sicodélica al mismo tiempo, marca los ritmos de los tiempos de acción. Sustituir el Jazz que empleaba en sus primeras cintas por este tipo de ¿música? es cuanto menos sorprendente.
La temática es un poco caótica, desparramante y fuera de lugar. En una especie de parodia desordenada se pretende trazar una temática de espías alrededor del robo de una piedra extraída de una mina del centro de África. Scott Land Yard, espías americanos, hoteles de mala muerte, prostitutas tristes que son espías dobles, legendarios miembros del servicio secreto… es un ver por ver, un ver fotogramas por ver fotogramas, sin demasiado sentido ni organización.
No le encuentro la lógica a la cinta y quizá de lo que se trata, sin más, es de divertirse con el propio “despiporre” que es la película.
El reparto es un poco lo de siempre: Fred Williams, Soledad Miranda, Horst Tappert, la guapísima
Ewa Strömberg, y el americano Howard Vernon que parece un asociado a la Cátedra de Franco (por la cantidad de películas que rodó con él).
De verdad es que creo que se ríe de nosotros para que nos riamos con él. No hay otra. Los mejores tiempos de Franco ya habían pasado.
domingo, 10 de mayo de 2026
§ 4.048. La cuarta ventana (Julio Coll Claramunt, 1963)
Julio Coll tiene cosas mejores. Casi todas. No es una buena película, y ha envejecido realmente mal. La estructura es clásica, ortodoxa, ordenada, y el desarrollo está bien trazado, se ve bien, con un blanco y negro muy definido, y tiene un metraje civilizado (menos de 90 minutos).
Un singular thriller celtibérico de mujeres y cocaína. Avanzado por la temática y la situación que genera, pero no buena en general.
Se hace pesada, no avanza con naturalidad, se tropieza con escenas deslavazadas del interés general. No se acaba de vislumbrar a dónde se dirige, más allá de constituir un singular entretenimiento como película de mujeres (y probablemente para mujeres).
Temas avanzados a su tiempo: tráfico de drogas, mujeres violentadas, venganza ante ofensas de hombres, empoderamiento femenino, etc. Temas usuales hoy en día, pero que en 1963 daban de qué hablar.
La idea es buena. El guión está bien, pero no avanza correctamente. No sé por qué, pero se tropieza, se dificulta consigo misma y no consigue nunca situarte más allá de las meras imágenes. Además, en ocasiones parece una comedia, en otras una singular tragedia, a veces drama, pero sin trascendencia ni personalidad. Además la música que acompaña algunas escenas tiende a pordiosear la escena, con sonsonetes ridículos, agudos y desafinados.
Difícil de catalogar y difícil de disfrutar. La imagino como un fracaso total en taquilla.
Es ambigua: mujeres empoderadas que se autocensura (o no se atreven a avanzar en su liberación personal); paisaje urbano y nocturno sin llegar a representar una verdadera liberación femenina; problemas sociales -cocaína dixit- tratado de manera frívola y poco consistente; policía autoritaria sin llegar a ser imperiosa.
Pretende ser una película avanzada a su tiempo, pero no lo hace en la dirección adecuada. Se ve rara, no es de su época, pero tampoco es innovadora. Mezcla géneros pero a veces parece un folletín, un vodevil, una revista.
Nada que ver con Un vaso de Whisky, Distrito Quinto, o Los cuervos, obras mayores en su filmografía.
Se disfruta lo justo. No cansa, pero no se disfruta del todo.
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