Lev Stepanovich
Lev Stepanovich era un contador de historias ciego que la abuela de León Tolstoy tenía a sueldo en la casa familiar. Era legendaria su capacidad para contar cuentos... manipularlos, hacerlos una y otra vez de manera diferente... Eso pretende este Blog, contar cuentos... de manera creible.
viernes, 9 de octubre de 2026
§ 4.162. 99 mujeres (Jesús Franco, 1969)
Pues al contrario de lo que podía parecer, estamos en presencia de una obra interesante del tio Jess. Ya de cabeza en el “exploited”, ese género entre erótico y carcelario (o entre algún elemento morboso: vampiros, torturas, guerras y altos componentes eróticos femeninos), hay decenas de cintas totalmente prescindibles. Y esta quizá lo sea, pero es algo mejor que otras en el mundo de Franco.
El director emplea dos excelentes actrices: Mercedes Mc Cambridge (en su rol de guardiana de la moralidad y suministradora de carne) y Maria Schell (como excelente modelo de discreción y contrapunto al ambiente erótico que se respira), que cada una en su registro realizan unos papeles verdaderamente interesantes. Algo manidos y llenos de tópicos, pero es de los mejores materiales con los que ha contado Franco en su extensísima filmografía.
Me ha interesado sobre todo por cómo sublima lo erótico en estas dos actrices, que, evidentemente, no estan para hacer las cosas que otras actrices con menos cartel sí estarían dispuestas a hacer, Lina Romay, sin ir más lejos.
Está bien rodada, se deja ver y es verdaderamente de las mejores de esta época de Jess, en la que ya se había tirado al barro de rodar y rodar lo que fuese a cualquier hora, momento y lugar.
jueves, 8 de octubre de 2026
§ 4.161. El lado oscuro del corazón (Eliseo Subiela, 1992)
Me ha gustado. Muy interesante, algo reiterativa y con un punto a ‘culta’ que sólo se hace irritante por momentos. Es soñadora, onírica, bella y feliz por momentos, cautivadora y original.
Melancólica sin ser empalagosa, y fina y delicada sin ser cursi ni manida.
Bien rodada, con un guión cultivado.
A medida que pasa el metraje la cinta empieza a decaer. Tiene mejor propósito que desarrollo. En algunos momentos se muestra reiterativa, y entonces la magia se esconde.
Demasiado larga, convirtiéndose en autoreferencial y reiterativa.
La idea de organizar los diálogos a base de poemas es interesante, pero se hace muy pesada. Básicamente porque la poesía que se declama no tiene relación alguna con la trama. No se trata de que dialoguen en verso, que podría ser novedoso o emocionante, sino que, en determinados momentos, se interrumpe el diálogo y se declama un poema.
No es una idea original, pero en este caso funciona regular.
Más interesante y con mejor planteamiento que el desarrollo y el resultado.
Melancólica sin ser empalagosa, y fina y delicada sin ser cursi ni manida.
Bien rodada, con un guión cultivado.
A medida que pasa el metraje la cinta empieza a decaer. Tiene mejor propósito que desarrollo. En algunos momentos se muestra reiterativa, y entonces la magia se esconde.
Demasiado larga, convirtiéndose en autoreferencial y reiterativa.
La idea de organizar los diálogos a base de poemas es interesante, pero se hace muy pesada. Básicamente porque la poesía que se declama no tiene relación alguna con la trama. No se trata de que dialoguen en verso, que podría ser novedoso o emocionante, sino que, en determinados momentos, se interrumpe el diálogo y se declama un poema.
No es una idea original, pero en este caso funciona regular.
Más interesante y con mejor planteamiento que el desarrollo y el resultado.
miércoles, 7 de octubre de 2026
§ 4.160. El hospital (Lee Cipolla, 2013)
Muy interesante, y muy bien rodada. Me ha sorprendido para bien. Una verdadera obra buena. Llena de matices, dobleces y de las que te hacen pensar.
Actuaciones contenidas, con profundidad por actores con no demasiado renombre, exceptuando a Danny Glover, que sí puede considerarse un actor reconocido.
Problemas morales, éticos y existenciales alrededor de las obligaciones de un enfermero en un turno de noche de un hospital.
No es que sea una película dogma, pero en la forma de enfocar y organizar los planos se muestra que no es, en realidad, un cine ortodoxo, clásico. Cómo se mueve la cámara, cómo vibra con la propia vida de los personajes, un enfoque “sucio”, “realista”, desenfocado.
Elementos oníricos perturban el desarrollo lineal de la historia. Y lo interesante es cómo se mezclan las historias con el devenir de los pacientes, algunos con enfermedades muy graves.
Es muy interesante la comparación entre el personaje masculino principal, ya curtido en mil noches de angustia, y una aprendiz joven que intenta aprender de él cuando, en realidad, poco tiene que enseñarle porque él con sobrevivir tiene suficiente.
Me ha gustado, me ha parecido muy interesante y sumamente fresca, distinta. Da gusto ver cosas nuevas que narran la cosas de forma distinta.
Muy recomendable.
martes, 6 de octubre de 2026
§ 4.159. Carnaval de sangre (Leonard Kirtman, 1970)
Pues una película de lo más interesante. Totalmente experimental, rodada en cinco días, abordando una temática que luego daría muchísimo juego: el terror criminal indiscriminado y sin justificación.
Más tarde habría decenas, centenares de películas de asesinos en serie y sus crímenes, pero esta es una de las más peculiares. No sólo por lo artesanal de su manufactura, que también, sino, sobre todo, porque prácticamente es la película de un sólo hombre: la dirigió, redacto el guión y dicen que incluso la rodó montó. Lo que hoy en día son especialidades diferentes, lo acumula el creador en sí mismo. Rodada también en escenarios reales y con una precariedad de medios que en determinados momento apabulla y sorprende.
Es todo una noticia que haya sobrevivido todos estos años y no haya quedado enterrada en el cúmulo de miles de proyectos similares o parecidos que se diferencian poco o prácticamente nada unos de otros.
Pero éste tiene algo. Lo industrioso de su fabricación, lo peculiar de su resultado y también, por qué no decirlo, lo singular de la personalidad de su director.
Fue su única película, y no ha firmado ni un guión más ni ha participado en ninguna otra película. Al menos no se acreditado en las bases de datos más tradicionales.
Después de esta se dedicó, al parecer, a rodar películas pornográficas. Qué cosas.
La cinta es considerada un proto “slasher”, un acercamiento al género de una manera peculiar por la forma y por la factura.
Además cuenta con la participación bajo seudónimo de Burt Young, luego muy conocido por participar en varias películas de la saga Rocky.
Como rareza es interesante, pero no es una gran obra. Se ve por su peculiaridad y porque hay que ver de todo. Pero le falta estructura, ritmo y recorrido. No creo ni que el propio director quisiera hacer una película en sentido estricto, parece más un ensayo fílmico, un estudio de situación, como si estableciera un diapasón para marcar el ritmo de un género que estaba naciendo.
Se puede ver, sin más.
Más tarde habría decenas, centenares de películas de asesinos en serie y sus crímenes, pero esta es una de las más peculiares. No sólo por lo artesanal de su manufactura, que también, sino, sobre todo, porque prácticamente es la película de un sólo hombre: la dirigió, redacto el guión y dicen que incluso la rodó montó. Lo que hoy en día son especialidades diferentes, lo acumula el creador en sí mismo. Rodada también en escenarios reales y con una precariedad de medios que en determinados momento apabulla y sorprende.
Es todo una noticia que haya sobrevivido todos estos años y no haya quedado enterrada en el cúmulo de miles de proyectos similares o parecidos que se diferencian poco o prácticamente nada unos de otros.
Pero éste tiene algo. Lo industrioso de su fabricación, lo peculiar de su resultado y también, por qué no decirlo, lo singular de la personalidad de su director.
Fue su única película, y no ha firmado ni un guión más ni ha participado en ninguna otra película. Al menos no se acreditado en las bases de datos más tradicionales.
Después de esta se dedicó, al parecer, a rodar películas pornográficas. Qué cosas.
La cinta es considerada un proto “slasher”, un acercamiento al género de una manera peculiar por la forma y por la factura.
Además cuenta con la participación bajo seudónimo de Burt Young, luego muy conocido por participar en varias películas de la saga Rocky.
Como rareza es interesante, pero no es una gran obra. Se ve por su peculiaridad y porque hay que ver de todo. Pero le falta estructura, ritmo y recorrido. No creo ni que el propio director quisiera hacer una película en sentido estricto, parece más un ensayo fílmico, un estudio de situación, como si estableciera un diapasón para marcar el ritmo de un género que estaba naciendo.
Se puede ver, sin más.
§ 4.158. Sangre en la pradera (Paul Martin, 1964)
Un Espagueti Western alemán, de esos rodados en la República Federal Alemana, no en la Democrática.
Hay todo un subgrupo de este tipo de western, bien narrados, con una escenografía brillante, buen color, un guión aceptable, espacios abiertos y muchos extras.
El guión no es un prodigio, pero la idea es buena.
Pero es una película sin pulso, sin emoción, muerta, sin vida, excesivamente organizada, sin expresividad, sin energía. Una cinta sin belleza.
Director de unas quince cintas de muy variada temática, todas muy parecidas, con una tendencia a las comedias musicales.
Un título, en definitiva, que se enmarca en la línea de los Western alemanes, no europeos, de unos años en los que todo eran cintas de este tipo. Era algo más que na moda, era toda una forma de hacer cine.
Hay todo un subgrupo de este tipo de western, bien narrados, con una escenografía brillante, buen color, un guión aceptable, espacios abiertos y muchos extras.
El guión no es un prodigio, pero la idea es buena.
Pero es una película sin pulso, sin emoción, muerta, sin vida, excesivamente organizada, sin expresividad, sin energía. Una cinta sin belleza.
Director de unas quince cintas de muy variada temática, todas muy parecidas, con una tendencia a las comedias musicales.
Un título, en definitiva, que se enmarca en la línea de los Western alemanes, no europeos, de unos años en los que todo eran cintas de este tipo. Era algo más que na moda, era toda una forma de hacer cine.
domingo, 4 de octubre de 2026
§ 4.157. La casa encantada (William Beaudine, 1943)
Otra película que veo de un director que no conozco, que no me suena de nada, a pesar, al parecer, de ser uno de los pioneros y haber rodado decenas de películas.
Una comedia ligera, de situación, espabilada e interesante. Una de las primeras que rodó Ava Gardner, en uno de esos papeles que ya firmaba con su nombre. En seis u ocho película ya había participado, y supongo que empezaba a depegar antes del éxito incontestable de Forajidos (Robert Siodmak, 1946).
El animal más bello del mundo está algo apagado, no tiene esa racionalidad, esa potencia tan suya y tan característica, de mujer incontrolable, empoderada desde su belleza y su saberse ser deseada.
Bela Lugosi es el otro reclamo de la cinta, algo mayor y “cascado”, fuera, en todo caso, de sus mejores papeles. Aquí hace uno de mero relleno.
Es una comedia ligera, sin muchas pretensiones, un metraje civilizadísimo de 64 minutos. Probablemente destinada a las dobles sesiones de los sábados puede considerarse incluso una película juvenil, porque el peso de la actuación lo llevan los jóvenes.
El reclamo de Lugosi y Gardner en los carteles no se corresponde con el peso que llevan en la cinta, ni en metraje ni en importancia.
Curiosa.
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