Interesante, sugerente, y algo en la línea de Casablanca (Michael Curtiz, 1942) en el sentido de contextuar una aventuras con un amor en África, en este caso en el desierto.
Un guión muy logrado, aunque algo embarullado, enrevesado, que convierte lo extraordinario en cotidiano, en normal, en acostumbrado.
Le falta algo de ritmo, por momentos su cadencia se confunde con desidia, con abandono. Una lentitud que no explica nada, que no sirve de mucho. Y, sin embargo, en otros momentos se vuelve más rápida, con emociones constantes, aceleradas.
Es una buena película, pero le falta algo para ser redonda, para ser cerrada. Lo que en el papel es una historia muy buena, queda en una película normal.
Baja de intensidad sin sabe por qué, y muestra gran tensión en otras.
Un elenco de escándalo, de auténtico escándalo: Burt Lancaster, Paul Henreid; Claude Rains; Corinne Calvet, Peter Lorre y Sam Jaffe.
Pero no consigue emocionar como otras cintas. Un gran director con cintas verdaderamente espléndidas. Esta es de las de clase media, media/alta.





