Otra de Nieves Conde. Con una temática dura e incómoda para la época. Un cine de presidiarios, de expresidiarios, de gente sin oportunidades que se ve desesperada y sin porvenir. En una sociedad y en una época en la que la dictadura imponía un control todavía muy férreo sobre el mundo de la cultura en general y sobre el cine en particular.
Vidas y expectativas malogradas ante la incapacidad de hacerse un hueco en una sociedad que les estigma por el puro hecho de salir de prisión.
Bien rodada, bien narrada, con tino y disposición. Un blanco y negro muy logrado y una fondo social muy típico de Nieves Conde. El ideal de la Falange puede verse reflejado en sus películas. La ciudad en Surcos; los presidiarios en esta; la religión en la Balarrasa; el crimen en Los peces rojos.
Me ha gustado mucho. En realidad me gusta esa forma de narrar tan ortodoxa, de principio a fin, desde una premisa A al resultado B.
No oculta su mensaje. Lo coloca en la primera escena. Y desarrolla su argumento.
No tiene el virtuosismo de Mur Oti, por ejemplo, ni la capacidad de impresionar de Julio Coll, pero es un directorio como la copa de un pino.
Tres historias personales alrededor de tres presos que salen de prisión. Tres visiones sobre su propio destino, sobre su futuro y sobre sus expectativas vitales.





