Última película de un grande. De un director que tiene excelentes películas, creo que un moderado éxito en taquilla (realmente algo más eu moderado) pero le tengo por poco reconocido por la crítica y los bienpensantes de la cultura oficialista.
Me ha gustado, a pesar de ser un tema escabroso y complicado. La temática y el momento en el que se estrenó coinciden con un momento en el que estas cuestiones se tomaban más en serio que antes.
No profundiza en los contextos sociales de la dictadura ni en la relación del protagonista con su pasado, con su background, que pudiera explicar por qué se comporta como se comporta.
Es interesante, pero se me ha quedado algo coja, un poco tiesa y falta de profundidad.
Lo que parece, es. Sin más. No hay dobles sentidos, ni retruécanos o interpretaciones divergentes.
Además el comportamiento del personaje principal es abiertamente simple, sencillo, primario, aterradoramente salvaje. No cuadra con quien nos han presentado que es. Un personaje pausado, tranquilo, un poeta exiliado que vuelve a su país para entrevistarse con un opositor político.
Está bien, sin más. Pero no es de las mejores cintas del director.
Lev Stepanovich
Lev Stepanovich era un contador de historias ciego que la abuela de León Tolstoy tenía a sueldo en la casa familiar. Era legendaria su capacidad para contar cuentos... manipularlos, hacerlos una y otra vez de manera diferente... Eso pretende este Blog, contar cuentos... de manera creible.
sábado, 20 de junio de 2026
§ 4.095. Luna caliente (Vicente Aranda 2009)
§ 4.094. Último deseo (León Klimovsky 1976)
Una cinta muy de su tiempo, que no ha envejecido del todo mal, en algunos aspectos, los más rupturistas del guión. Aunque las formas y la estructura tiene su gracia, es cierto que el guión domina toda la escena.
Una de las últimas de un artesano que hizo muchísimas películas, siempre en el filo entre el cine comercial y la pretensión de lograr una estética propia. Supongo que al final los directores de cine ruedan, quiero decir, entre seguir rodando y quedarse varado intentando montar una obra maestra la decisión final parece clara: seguir rodando.
Es evidente que tiene influencia del muchas películas y en algunas escenas copia descaradamente encuadres y estilismo. La pretensión de utilizar la cámara de fotos como El fotógrafo del pánico, por ejemplo, es evidente. Por otra parte puede verse como una revisión de El Ángel Exterminador de Buñuel. Es más o menos la misma problemática y ambas intentan una crítica, velada o abierta, como se quiera, a la burguesía bienpensante. Pero mientas que en la de Buñuel la crítica es acerada y sutil, aquí se desplaza hacia los aspectos más escabrosos. No tienen ni punto de comparación, obviamente, pero estoy seguro que Klimovsky tenía en buena estima la cinta de Buñuel.
Supongo también, y no creo equivocarme, que este tipo de directores era también muy cinéticos, que veían mucho cine, que consumían mucho cine.
La historia tiene su gracia. A la estela de las de Zombis americanas pretende una revisión del fenómeno desde la perspectiva patria. Le sale regulín, y aunque no es que sea desastrosa no es buena. No siendo esta afirmación contradictoria con la afirmación que he hecho al principio en el sentido de que no había envejecido desastrosamente.
viernes, 19 de junio de 2026
§ 4.093. Otra vuelta de tuerca (Eloy De La Iglesia, 1985)
Una de las últimas de Iglesias sobre el celebérrimo relato de Henry James. Con algunos cambios sobre todas las cintas anteriores: en vez de institutriz es preceptor. Un chico, un señor, en vez de una señora. Interesante perspectiva seguramente para poder situar la historia en el País Vasco. Un jesuita con dudas, con disposición de ordenarse sacerdote, pero sin ser capaz de dar el paso definitivo.
Me ha gustado. Está bien rodada, a qué dudar, y mantiene el interés. Sin ningún tipo de dudas técnicamente es una buena película.
Pero no parece una película de De la Iglesia. No sólo por el tema, alejado de su dinámica habitual de escenarios, sino por la ortodoxia absoluta de su técnica. Pulcra, diáfana, nada rupturista, guionizada como una cinta de cine clásico.
Los paisajes del País Vasco, patria de Eloy, son impresionantes. Un guiño a su tierra, como no podía ser de otra manera.
Pareciera como si quisiera reconciliarse con el mundo del cine, como si dijera: aquí estoy y soy capaz de rodar cine clásico como cualquier otro virtuoso de la dirección.
Reconciliación también con el País Vasco, que a veces no fue bien tratado en otras cintas, paradigmáticamente en El Pico y El Pico 2, pues la dinámica de los personajes se desarrolla en una Euskadi llena de conflictos sociales y políticos.
El actor protagonista, Pedro Mari Sánchez, sella bien las dinámicas de miedo y angustia, pero cuando tiene que brillar en la normalidad se le ve algo amanerado, ampuloso y sobrepasado.
No me parece que llene el papel. Tiene garbo y proyecta una dinámica firme, pero creo que el papel se le cae de la manos en algunos momentos.
Me ha gustado. Interesante y bien trazada. Pero no una de las características de Eloy, un Director imprescindible y maravilloso.
jueves, 18 de junio de 2026
§ 4.092. Misión en Ginebra (José Antonio De La Loma, 1967)
Una de De La Loma. De las primeras, cuando todavía no había abandonado las pretensiones de hacer cine y se había ido de lleno al cine “quinqui”, donde era un director muy sugestivo.
La película no llega a construir una verdadera historia interesante. Tiene momentos, pero poco más. Además, por momentos tiene es punto ‘guasa’ con musiquilla repetitiva e intrascendente que hace que no puedas tomar en serio la historia.
Inspirado en historias del cine negro americano -persecuciones en coche, cambios de personas, espías por doquier- no está a la altura de lo deseable. No digo ya de lo esperado, digo de lo deseable.
Me gustan los planos de la ciudades (Ginebra, Nueva York), alguna vacilada con el tabaco y la modernidad que pretende destilar.
Pero en linas generales me ha defraudado.
La película no llega a construir una verdadera historia interesante. Tiene momentos, pero poco más. Además, por momentos tiene es punto ‘guasa’ con musiquilla repetitiva e intrascendente que hace que no puedas tomar en serio la historia.
Inspirado en historias del cine negro americano -persecuciones en coche, cambios de personas, espías por doquier- no está a la altura de lo deseable. No digo ya de lo esperado, digo de lo deseable.
Me gustan los planos de la ciudades (Ginebra, Nueva York), alguna vacilada con el tabaco y la modernidad que pretende destilar.
Pero en linas generales me ha defraudado.
miércoles, 17 de junio de 2026
martes, 16 de junio de 2026
§ 4.090. Cuadrilátero (Eloy de La Iglesia, 1970)
Una de las primeras películas de De la Iglesia, y es buena. Tiene tono y tino, tempo y temperatura. Lo tiene todo.
Me ha gustado cómo maneja la sordidez del mundo del boxeo español como si fuese una clásica cinta americana. En todo funciona como una cinta clásica.
Le falta desarrollo y contenido, algo de profundidad y más capacidad de emocionar. Se ve bien y no ha envejecido mal del todo, pero le falta profundidad. Es algo sutil, pero se aprecia cuando el metraje avanza.
En todo caso marca el camino de De la Iglesia como un hombre de cine integral. Es su tercera película. Y su primera verdaderamente interesante, porque Fantasía 3 era otra cosa, más ensayo que película.
Me ha gustado cómo maneja la sordidez del mundo del boxeo español como si fuese una clásica cinta americana. En todo funciona como una cinta clásica.
Le falta desarrollo y contenido, algo de profundidad y más capacidad de emocionar. Se ve bien y no ha envejecido mal del todo, pero le falta profundidad. Es algo sutil, pero se aprecia cuando el metraje avanza.
En todo caso marca el camino de De la Iglesia como un hombre de cine integral. Es su tercera película. Y su primera verdaderamente interesante, porque Fantasía 3 era otra cosa, más ensayo que película.
domingo, 14 de junio de 2026
§ 4.089. Avaricia (Erich Von Stroheim Erich 1924)
Clásico del cine de todos los tiempos, que he entendido a medias. No es un cine que me atraiga, en realidad creo que quien ve este tipo de películas lo hace por aprender, por terminar ciclos, por no dejarse fuera algunos títulos reconocidos, etc.
Además es una cinta larga de verdad, 126 minutos nada menos. Se hace larga, se mire como se mire.
Funciona internamente, no hay duda, y tiene su ritmo y su tempo, pero no veo cine ni para dármelas de listo, ni para provocar admiración en los demás, ni nada parecido. Veo cine porque me gusta, y en ese gustar sí es cierto que hay algo que me llama a intentar aprender, y para ello es necesario ver de todo, de todos los tiempos, de todos los cines, temáticas, estilos épocas, entre ellas el cine mudo.
Una historia de ambición como tantas otras, por el dinero, por el destino, por la supervivencia a veces.
Tiene su encanto, como no podía ser de otra manera, pero me parece que no es tan brillante como otras mudas que he visto y que sí me parecieron incontestablemente obras geniales: Nosferatum, Tres hombres malos, Juana de Arco, La Carrera fantasma.
Quizá el director que mejor se acomodó del paso del mudo al sonoro fue Frank Borzage, que tiene incontestables obras maestras en los dos tipos de cine.
Además es una cinta larga de verdad, 126 minutos nada menos. Se hace larga, se mire como se mire.
Funciona internamente, no hay duda, y tiene su ritmo y su tempo, pero no veo cine ni para dármelas de listo, ni para provocar admiración en los demás, ni nada parecido. Veo cine porque me gusta, y en ese gustar sí es cierto que hay algo que me llama a intentar aprender, y para ello es necesario ver de todo, de todos los tiempos, de todos los cines, temáticas, estilos épocas, entre ellas el cine mudo.
Una historia de ambición como tantas otras, por el dinero, por el destino, por la supervivencia a veces.
Tiene su encanto, como no podía ser de otra manera, pero me parece que no es tan brillante como otras mudas que he visto y que sí me parecieron incontestablemente obras geniales: Nosferatum, Tres hombres malos, Juana de Arco, La Carrera fantasma.
Quizá el director que mejor se acomodó del paso del mudo al sonoro fue Frank Borzage, que tiene incontestables obras maestras en los dos tipos de cine.
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