Pues una película de lo más interesante. Totalmente experimental, rodada en cinco días, abordando una temática que luego daría muchísimo juego: el terror criminal indiscriminado y sin justificación.
Más tarde habría decenas, centenares de películas de asesinos en serie y sus crímenes, pero esta es una de las más peculiares. No sólo por lo artesanal de su manufactura, que también, sino, sobre todo, porque prácticamente es la película de un sólo hombre: la dirigió, redacto el guión y dicen que incluso la rodó montó. Lo que hoy en día son especialidades diferentes, lo acumula el creador en sí mismo. Rodada también en escenarios reales y con una precariedad de medios que en determinados momento apabulla y sorprende.
Es todo una noticia que haya sobrevivido todos estos años y no haya quedado enterrada en el cúmulo de miles de proyectos similares o parecidos que se diferencian poco o prácticamente nada unos de otros.
Pero éste tiene algo. Lo industrioso de su fabricación, lo peculiar de su resultado y también, por qué no decirlo, lo singular de la personalidad de su director.
Fue su única película, y no ha firmado ni un guión más ni ha participado en ninguna otra película. Al menos no se acreditado en las bases de datos más tradicionales.
Después de esta se dedicó, al parecer, a rodar películas pornográficas. Qué cosas.
La cinta es considerada un proto “slasher”, un acercamiento al género de una manera peculiar por la forma y por la factura.
Además cuenta con la participación bajo seudónimo de Burt Young, luego muy conocido por participar en varias películas de la saga Rocky.
Como rareza es interesante, pero no es una gran obra. Se ve por su peculiaridad y porque hay que ver de todo. Pero le falta estructura, ritmo y recorrido. No creo ni que el propio director quisiera hacer una película en sentido estricto, parece más un ensayo fílmico, un estudio de situación, como si estableciera un diapasón para marcar el ritmo de un género que estaba naciendo.
Se puede ver, sin más.
Lev Stepanovich
Lev Stepanovich era un contador de historias ciego que la abuela de León Tolstoy tenía a sueldo en la casa familiar. Era legendaria su capacidad para contar cuentos... manipularlos, hacerlos una y otra vez de manera diferente... Eso pretende este Blog, contar cuentos... de manera creible.
martes, 6 de octubre de 2026
§ 4.158. Sangre en la pradera (Paul Martin, 1964)
Un Espagueti Western alemán, de esos rodados en la República Federal Alemana, no en la Democrática.
Hay todo un subgrupo de este tipo de western, bien narrados, con una escenografía brillante, buen color, un guión aceptable, espacios abiertos y muchos extras.
El guión no es un prodigio, pero la idea es buena.
Pero es una película sin pulso, sin emoción, muerta, sin vida, excesivamente organizada, sin expresividad, sin energía. Una cinta sin belleza.
Director de unas quince cintas de muy variada temática, todas muy parecidas, con una tendencia a las comedias musicales.
Un título, en definitiva, que se enmarca en la línea de los Western alemanes, no europeos, de unos años en los que todo eran cintas de este tipo. Era algo más que na moda, era toda una forma de hacer cine.
Hay todo un subgrupo de este tipo de western, bien narrados, con una escenografía brillante, buen color, un guión aceptable, espacios abiertos y muchos extras.
El guión no es un prodigio, pero la idea es buena.
Pero es una película sin pulso, sin emoción, muerta, sin vida, excesivamente organizada, sin expresividad, sin energía. Una cinta sin belleza.
Director de unas quince cintas de muy variada temática, todas muy parecidas, con una tendencia a las comedias musicales.
Un título, en definitiva, que se enmarca en la línea de los Western alemanes, no europeos, de unos años en los que todo eran cintas de este tipo. Era algo más que na moda, era toda una forma de hacer cine.
domingo, 4 de octubre de 2026
§ 4.157. La casa encantada (William Beaudine, 1943)
Otra película que veo de un director que no conozco, que no me suena de nada, a pesar, al parecer, de ser uno de los pioneros y haber rodado decenas de películas.
Una comedia ligera, de situación, espabilada e interesante. Una de las primeras que rodó Ava Gardner, en uno de esos papeles que ya firmaba con su nombre. En seis u ocho película ya había participado, y supongo que empezaba a depegar antes del éxito incontestable de Forajidos (Robert Siodmak, 1946).
El animal más bello del mundo está algo apagado, no tiene esa racionalidad, esa potencia tan suya y tan característica, de mujer incontrolable, empoderada desde su belleza y su saberse ser deseada.
Bela Lugosi es el otro reclamo de la cinta, algo mayor y “cascado”, fuera, en todo caso, de sus mejores papeles. Aquí hace uno de mero relleno.
Es una comedia ligera, sin muchas pretensiones, un metraje civilizadísimo de 64 minutos. Probablemente destinada a las dobles sesiones de los sábados puede considerarse incluso una película juvenil, porque el peso de la actuación lo llevan los jóvenes.
El reclamo de Lugosi y Gardner en los carteles no se corresponde con el peso que llevan en la cinta, ni en metraje ni en importancia.
Curiosa.
§ 4.155. ¿Cuánto cobra un espía? (Jesús Franco, 1984)
Es una auténtica pérdida de tiempo. No sé cómo películas como esta podían tener público y hueco en la cartelera. Hay cosas del Tito Jess que se pueden ver, otras incluso que son buenas y verdaderamente interesante, pero hubo un momento en su carrera, en eso parecen coincidir todos los críticos y aficionados, que sólo estaba interesado en rodar y rodar, en producir cualquier cosa, sin demasiado criterio ni la más mínima atención a la calidad de su resultado final.
Esta película pertenece a este último grupo. No tiene nada. Más allá de ver a Lina Roman y Antonio Mayans, que son de sus más fieles actores, la historia no da más de sí.
En un tono de comedia ligera y desenfadada no consigue el tono adecuado. El guión y los diálogos no consiguen centrar el tono, y Franco nunca ha sido un prodigio en las imágenes o un gran virtuoso de la técnica, más allá del tópico zoom al que le dio un protagonismo desmesurado al final de su carrera.
Además es una cinta fuera de sus registros clásicos. No es de vampiros, ni de ese género entre miedo y erótico que tanto cultivó.
Me ha aburrido soberanamente.
Esta película pertenece a este último grupo. No tiene nada. Más allá de ver a Lina Roman y Antonio Mayans, que son de sus más fieles actores, la historia no da más de sí.
En un tono de comedia ligera y desenfadada no consigue el tono adecuado. El guión y los diálogos no consiguen centrar el tono, y Franco nunca ha sido un prodigio en las imágenes o un gran virtuoso de la técnica, más allá del tópico zoom al que le dio un protagonismo desmesurado al final de su carrera.
Además es una cinta fuera de sus registros clásicos. No es de vampiros, ni de ese género entre miedo y erótico que tanto cultivó.
Me ha aburrido soberanamente.
sábado, 3 de octubre de 2026
§ 4.154. Somnia. Dentro de tus sueños (Mike Flanagan, 2016)
El terror no es, ni mucho menos, mi género favorito, pero hay que ver de todo, películas de todos los géneros, de todos los países y de todas las categorías y estilos.
Un director para mi totalmente desconocido. Al parecer es un especialista en películas de terror. Ha dirigido varias y algunas series para productoras que se estrenaron en Netflix y otras plataformas.
La película es interesante. Las actuaciones no tanto. Actores algo planos, aunque quizá sea eso lo que demanda este tipo de películas, otorgándole el protagonismo a la trama y los aspectos oscuros y cerrados de la historia. Los dos principales son Kate Bosworth y Thomas Jane, desconocidos para mi.
No tengo criterio definido para saber si la cinta es buena o mala, porque no estoy formado en este tipo de cine, pero me parece que no es especialmente brillante. Tiene momentos intensos y cuidados, pero en general no me ha gustado demasiado. Pero quizá no porque no sea intensa o no esté cuidada, sino porque no es mi género. Sé identificar perfectamente si una cinta del Oeste, por ejemplo, tiene calidad o no. Y también lo sé para una película de miedo. Ésta no es una obra de arte, eso seguro. Pero más allá de eso, no tengo parámetros para valorarla en su medianía.
Los actores me parecen planos, la historia traída por los pelos y el desarrollo de sus escenas climáticas algo previsibles y poco novedosas.
Las películas de miedo que verdaderamente considero brillantes son aquellas en las que los actores tienen ese punto histérico y sobrepasado que les da un tono por encima del diapasón de la media. El canon para mi, en este sentido, es El resplandor (Stanley Kubrick, 1980), en la que los dos actores principales, incluso los secundarios, están claramente sobrepasados.
§ 4.153. Sangre en mis zapatos (Jesús Franco, 1983)
El cachondo del Tío Jess firma la cinta con el seudónimo de Clifford Brown, el célebre trompetista fallecido en un accidente de tráfico muy joven. Seguramente el Jazz hubiera evolucionado hacia lugares diferentes si hubiera podido continuar su carrera, porque murió jovencísimo, pero jovencísimo, ahora mismo no lo recuerdo, pero no más de veinticinco o veintiséis años. Una pérdida irreparable.
Si esta era con seudónimo, podemos imaginar el cariño (poco) que el propio Jess le tenía.
Reúne todos los tópicos de su género, del género Jess quiero decir. Los actores: Antonio Mayans, Lina Roman y Howard Vernon. Solo viendo a esos tres en la misma cinta sabes que tiene que ser del Tito Jess.
Metraje estándar de 90 minutos, directa a la temática desde el primer minuto y poco dada a la galería. Los recursos estilísticos brillan por su ausencia, centrándose en lo qué ocurre, desechando el cómo ocurre. Un cine básico y directo que no defrauda a los que esperan específicamente ese tipo de cine.
A mi me gustan sus películas. Tienen su aquel, su gracia, su momento. Porque el lector ya sabe lo que pienso de la necesidad de ver malas películas. No se puede ver todos los días obras de arte, acabas saturado y ni siquiera tienes capacidad para apreciar detalles, momentos, planos y diálogos. Pura saturación. Para desengrasar es conveniente ver de todo, en todo momento y sin tregua.
Una trama básica, unos personajes simples, desarrollo directo y resultado mediocre.
No es de las mejores de Jesús Franco, pero es entretenida, se puede ver y no pertenece al género semipornográfico tan visitado por él y que aburre una barbaridad.
Si esta era con seudónimo, podemos imaginar el cariño (poco) que el propio Jess le tenía.
Reúne todos los tópicos de su género, del género Jess quiero decir. Los actores: Antonio Mayans, Lina Roman y Howard Vernon. Solo viendo a esos tres en la misma cinta sabes que tiene que ser del Tito Jess.
Metraje estándar de 90 minutos, directa a la temática desde el primer minuto y poco dada a la galería. Los recursos estilísticos brillan por su ausencia, centrándose en lo qué ocurre, desechando el cómo ocurre. Un cine básico y directo que no defrauda a los que esperan específicamente ese tipo de cine.
A mi me gustan sus películas. Tienen su aquel, su gracia, su momento. Porque el lector ya sabe lo que pienso de la necesidad de ver malas películas. No se puede ver todos los días obras de arte, acabas saturado y ni siquiera tienes capacidad para apreciar detalles, momentos, planos y diálogos. Pura saturación. Para desengrasar es conveniente ver de todo, en todo momento y sin tregua.
Una trama básica, unos personajes simples, desarrollo directo y resultado mediocre.
No es de las mejores de Jesús Franco, pero es entretenida, se puede ver y no pertenece al género semipornográfico tan visitado por él y que aburre una barbaridad.
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