Hay algo precioso en la vida simple, en la falta de ambición, en la naturalidad con la que se hacen las cosas. En el deseo limpio y sincero.
Pero también es una forma de esconder el deseo, la pasión, lo que la vida puede dar. La renuncia como parte esencial de la felicidad.
Y en ese escenario es donde la lucha entre las pasiones humanas y esa pretendida renuncia a la felicidad donde chocan las realidades de la vida. Convirtiendo un escenario de trabajo y paz en una fratricida pelea entre dos realidades.
Me ha encantado. Un blanco y negro muy lucido y unos encuadres limpios y soleados.
Guión muy bien trazado, que procede de una novela de José Suárez Carreño.
Un poco pesadota se hace la insistencia en la música de Beethoveen, que repiquetea insistentemente toda la cinta con un propósito dramático que enfatiza los momentos hasta la vulgaridad.






