miércoles, 10 de junio de 2026

§ 4.085. La señora Chesney (Jean Negulesco, 1953)


 Caray, qué emotiva. No suelen gustarme las películas con niños como protagonistas, porque me hacen daño, me hacen sentir mal. No me gusta la infancia. Ni la mía la recuerdo con nostalgia y cariño ni las que veo en el cine me parecen ejemplare o dignas de contar. 
Lo de Greer Garson es para echarla de comer aparte. Qué actriz, qué elegancia, qué belleza, qué energía, qué humanidad, qué bien lo hace. Qué bien, por favor, qué bien. Es una mujer maravillosa.
Además reúne las características de las mujeres que me gustan. Pelirroja, como mi mujer, de tez blanca, ojos vivarachos, determinación constante y una constancia en las decisiones que a veces se confunde con seguridad, porque ésta es solo una manifestación de aquella. Tierna, guapa, dulce y amorosa. Es el ideal de mujer que siempre soñé.
Walter Pidgeon en su sobriedad característica. Alto, fuerte, formal, estilizado y siempre con cara de enfadado.
Agnes Moorehead hace de monja, claro. Donna Corcoran es la niña, y Arthur Shields hace de cura, cómo no.
Me ha encantado. Me ha parecido sensacional. Humana, sentida, realmente tierna y muy comprometida.
Además del planteamiento básico e inicial: adoptar a una niña, la cinta plantea otro dilema, religioso, en este caso. La adopción de una niña católica por una familia protestante. Un verdadero drama religioso, que queda en nada por la humanidad de las relaciones entre las personas. 
Es deliciosa la película. Los diálogos, la ternura de las relaciones, la confianza en que el amor saldrá adelante. Es preciosa.
En la estela de Corazón a Corazón (Mervyn LeRoy, 1941) por la temática y los protagonistas.

martes, 9 de junio de 2026

§ 4.084. Accatone (Pier Paolo Pasolini, 1961)

Pues será todo el neorealismo que quieras, tendrá toda la virtud que supongas y quizá constituya una obra de arte en sí misma, pero me parece un trastazo, un latazo, un coñazo, una pretenciosidad (con música de Bach, esto sí) y un aburrimiento. Pare ver esto prefiero no ver nada. 
¿Que lo que digo es sacrílego desde un punto de vista cinematográfica?
Pues me es indiferente. No soy un crítico de cine, ni soy un pretencioso. Soy simplemente un aficionado al que le gusta coleccionar películas, ver películas y ficharlas.
Y esta no la voy a volver a ver nunca más.
No me gusta el neorrealismo italiano, ni sus derivaciones. No lo soporto, me parece una estafa. Ni Visconti con Rocco y sus hermanos (aunque es la que más me gustó), Obsesión y La tierra tiembla; ni De Sica con el Ladrón de Bicicletas; ni cintas similares. Alguna cosa de King Vidor sí me gustó, en concreto La calle, pero tampoco sé si calificarlo de Neorealismo. 
No sé si Rosellini puede calificarse en sentido estricto como Neorealismo, pero Roma, Ciudad abierta sí me pareció muy buena. También me gustó Europa 51 (mucho), pero no Alemania, Año cero, y por supuesto Stromboli. Surcos de Nieves Conde es otra cosa.
No soporto esa sensación de estar viendo un documental, más o menos camuflado, de no estar viendo una ficción.
Yo no quiero aprender con el cine, ni que me de doctrina, ni que me enseñe. Quiero que me mienta, que me cuente cuentos. 
Quiero ser engañado por el cine, quiero sentirme bien viendo película que sé que son mentira. Piratas, tigres, bandoleros, amores eternos, mujeres que no dan problemas, trabajos bien pagados, hombres fuertes, héroes de plástico, indios tras los caballos...
Esto es insufrible.

lunes, 8 de junio de 2026

§ 4.083. Bugonia (Yorgos Lanthimos, 2025)


 Me gustó La favorita (2018). Peculiar pero intensa. No había visto nada más de Lanthimos. 
Ésta es la última. Y no defrauda, no. No defrauda. 
Rara pero intensa, muy marcada, salvajemente cruel y dura.
Puede verse como una crítica al capitalismo. Sí, sé que es una exageración, pero puede verse así. Las masas cretinizadas que viven en colmenas sin ninguna posibilidad de tener una vida más allá de sobrevivir frente a una élite que desperdicia recursos y que patrocina la creatividad como forma de nueva esclavitud laboral.
Lo singular es que los empresarios son “andromedanos”, es decir: seres de otro planeta. A ella le llaman: “Pura maldad corporativa”.
Mientras que los trabajadores de la fábrica son los humanos. 
Lo peculiar del asunto es que, a medida que la cinta avanza ves más comprensible la hipótesis descerebrada que plantean los secuestradores. Y eso es lo más grande del asunto, lo interesante.
Me ha gustado cómo se llama la chica: Humanoide Fuller, no sé si en un guiño a Samuel Fuller. Quizá intento ver cosas más allá de los planteamientos del propio director.
Pero, en realidad, más que una búsqueda de un mensaje es una pura incomodidad. Lo que pretende el director es que estés incomodo viendo la cinta. No que te plantees cosas, ni que cuestiones planteamientos, dogmas o pensamientos. Es una pura emocionalidad. 
La relación entre los dos secuestradores es otro de los puntos fuertes de la cinta. 
Es un remake de una película coreana: Salvar al planeta tierra (Jang Joon-hwan, 2003). Evidentemente no la he visto, pero me la apunto.

domingo, 7 de junio de 2026

§ 4.082. Carne de horca (Ladislao Vajda, 1953)

Vajda. Un húngaro radicado en España en donde triunfó sin ningún género de dudas. Un grande del cine europeo que hizo sus mejores cosas aquí.
Esta cinta es extraordinaria. Una fotografía grandiosa, un blanco y negro nítido y definido con tintes de expresionismo (alemán), sobras y luces que enfatizan la desdicha, el miedo y la venganza. A veces excesivamente acusado en los ojos que quedan en sombra cuando se planean las escenas de acción.
Me ha encantado. Una verdadera joya a reivindicar. 
El mito de los bandoleros de la serranía de Ronda actualizado y puesto al día. Trabucos, navajas, caballos, y una banda sonora que combina canciones flamencas con piezas de música organizada con cánones clásicos. 
Los exteriores son magníficos, de verdadera sierra. Rodada en Antequera queriendo ser Ronda. 
También puede leerse el guión como un estudio de la moralidad de los personajes. La evolución del hijo desde la desidia por la vida y ser un crápula hacía la construcción de una venganza organizada. Es el último rito por el que tiene que pasar un hombre antes de adentrarse en la vida adulta. Una novia le había dejado, sin que ello le supusiese el menor de los percances, y las deudas de juego le consumían. Ser capaz de abandonar esa vida precisamente adentrándose en los peligros que naturalmente se quieren evitar es toda una ironía. 
Me ha gustado mucho.

sábado, 6 de junio de 2026

§ 4.081. Caza al terrorista (Paul Schrader, 2014)


 No entiendo cómo Schrader hace esta cosas. Cine de lo más comercial. Sin una pizca de clase, estilo o personalidad. Podría haberla rodado cualquier. Cualquier director. No hace falta ser Schrader para rodar esto. 
Tramas de espias, torturas, la Cia de por medio. Persecuciones en coche, memorias USB que contienen información importantísima. Malos malísimo, buenos con dobleces, intenciones nobles que se van pervirtiendo, y 84 minutos de cine comercial con un Nicolas Cage en estado semi histérico totalmente desfasado. Alcohol, demencia, pastillas, resentimientos del pasado y traumas por estrés al haber sido torturado. Todo un poema. Sin familia, y que vive en un bar que se llama Ruby Tuesday, como la canción de los Rollings  Stones. Toda una parodia del cine de espías. No se puede ver desde otra perspectiva. Nigerianos que toman una medicación específica, rumanos que se la llevan, espías para todo, muertos desde hace veinte años que no están muertos. 
Un delirio muy de los que pueden permitirse rodar cualquier cosa porque saben que va a salir adelante y que va a tener público para ello.
No sé. Supongo que hay que pagar facturas y que la creatividad tiene fase y momentos. Pero no creo que sea la película preferida suya. 
No creo que sea la película preferida de siempre.

§ 4.080. El contador de cartas (Paul Schrader, 2021)


 Peculiar película, como todas las de Schrader. Motivos ocultos, imágenes poderosas, temáticas duras y ásperas, personajes turbios.
No es lo que más me ha gustado de él, pero tengo que reconocer que son cintas que una vez empezadas es difícil que no te atrapen.
Considerar que la pericia en los juegos de cartas es de similar entidad a la capacidad para interrogar a detenidos es, cuanto menos, ingenios y peculiar. Pero la idea es explotada con interés. Suena bien y aunque no es su mejor película entretiene y muestra interés.

viernes, 5 de junio de 2026

§ 4.079. Duelo en el Amazonas (Eugenio Martín 1964)

Una coproducción Francesa, Brasileña, Alemana y Española. Casi nada. ¿Quién pondría el dinero y cuánto?
Misterios de la producción. 
Se ve muy bien, el color es magnífico y seguramente se rodó en un formato de alta definición, 
Actores españoles y alemanes y supongo que los miembros del equipo también serían de las mismas nacionalidades.
El guión me ha recordado a una película de Henry Hathaway. La hechicera blanca (1953). Éste es bastante peor película que aquella.
Se deja ver, tiene su gracia pero no va a ninguna parte. Tiene ritmo, pero no funciona. Es de lo peor que he visto de Eugenio. 
La cinta también es conocida como Diosa Dorada del rio Beni. Y en los créditos se atribuye una coodirección con Franz Eichhorn. Es cierto que los créditos del comienzo de la película están escritos en alemán, acentuando la coproducción, pero la dirección se atribuye en la cinta a Eugen Martín. Ni siquiera a Eugenio.
Como entretenimiento de sobremesa no está mal. Se deja ver. Funciona relativamente bien, aunque por momentos se pierde el interés. Planos que no funcionan, metraje inconsecuente, etc.
No es un buena cinta. Se puede ver, pero no es buena cinta.

§ 4.085. La señora Chesney (Jean Negulesco, 1953)

 Caray, qué emotiva. No suelen gustarme las películas con niños como protagonistas, porque me hacen daño, me hacen sentir mal. No me gusta l...