miércoles, 3 de junio de 2026

§ 4.075. Cómicos (Juan Antonio Bardem, 1954)

 Vida y obra. Aspectos que en cualquier profesión van separados sin problema alguno, en determinadas profesiones -como los actores de teatro- es más difícil de separar. 
Quizá eso sea bueno para la profesionalidad del actor y su capacidad de progresar, pero para tener una vida privada no es lo más razonable. 
Y la vida en sombras, copiando el título de la famosa película, tiene peligros, como el que se avizora desde el primer minuto.
Está muy bien narrada, los problemas de los actores están bien reflejados, y el tino es sereno. Da gusto ver este tipo de obras, organizadas con dedicación, esmero y cultivadas a fuego lento.
El reparto es espectacular. Elisa Galvé, y Fernando Rey son los actores principales. 
Está tan bien narrada que, por momentos, no sabes si están hablando entre ellos o representando escenas míticas de determinadas obras de teatro que ellos mismos han actuado con anterioridad. 
Me ha gustado, pero menos que otras de Bardem, que es un directorio como la copa de un pino.

martes, 2 de junio de 2026

§ 4.074. Orgullo (Manuel Mur Oti, 1955)

Una producción extraordinaria. Tiene todo lo que una gran producción tiene que tener. Una historia magnífica. Un guión verdaderamente extraordinario. Trama, personajes, espacios abiertos, planos, encuadre, fotografía, y un tono firme y seco en la dirección que acompaña lo agreste de la historia. 
Si esto te lo firma William Wyler, Stanley Kramer, Cecil B DeMille, Anthony Mann, Howard Hawks, o Henry Hathaway dices que es una historia magnífica, espléndida. No sé por qué no se tiene en mejor consideración a Muy Oti. Me parece un director absolutamente excepcional. Así, con todas las letras, EXCEPCIONAL. El mejor talento de su generación. No sé qué pudo ocurrir para que no tenga la fama que deería haber tenido. Sólo los muy especializados, sólo los entendidos, lo conocen y lo valoran. No hay distribución de sus películas en DVD, no he visto un ciclo de sus películas, un premio que lleve su nombre, un homenaje, un libro de recuerdo. 
A lo mejor no sé de esto. Me gustaría saber lo que los entendidos de cine patrio piensan de él y su cine. Garci, Marías, etc. 
Veo algo del cine clásico en sus estructuras, en las tramas, en la cadencia del discurso, en el lenguaje universal del movimiento de las imágenes. 
Qué ternura de los personajes principales, qué dureza en sus respectivos padres. Es verdaderamente brillante.

lunes, 1 de junio de 2026

§ 4.073. La caza del oro (Juan Bosch Palau 1972)

He visto cosas peores, pero no muchas. Un Western básico, lleno de tópicos y que funciona como las novelas del Oeste, esas en las que LaFuente Estefanía era un crack. 
Se ve por el interés de ver qué ocurre con los personajes. Nada más.
Lo peculiar es que el protagonista principal es un pistolero mayor, listo como un demonio que conoce dónde se encuentran unos kilos de oro que robó antes de entrar en prisión veinte años antes.
La galería de personajes es espectacularmente paródica. El malo malísimo, el malo guapo, el indio, el resentido, el joven con ínfulas… todos, más o menos los de siempre.
Dura 90 minutos y se hace pesada. Para lo que tiene que decir es mucho metraje. 
Alguna situación cómica, algún plano, algún diálogo, pero pocas cosas que decir. Todo envuelto en una estética del oeste de lo más ordinario. 
Un oeste básico para pasar un rato de la tarde de un día de verano. Sin más. Nada más que recordar.

domingo, 31 de mayo de 2026

$ 4.073. La dama del lago (Alma Har'el (Creadora), 2024)

 


§ 4.072. Hipnosis (Eugenio Martín, 1962)

Muy de la época. Una de las primeras de Martín, que luego hizo cosas mejores, básicamente dos: Pánico en el transiberiano (1972) y Una vela para el diablo (1973)
Aunque también rodó otras cosas interesantes: Tres Western interesantes: El precio de un hombre (1966), El hombre de río Malo (1971) (con un reparto internacional brillante: con James Mason, Lee van Cleef y Gina Lollobrigida) y El desafío de Pancho Villa (1972) (también con actores internacionales: Christopher Lee, Peter Cushing, Telly Savalas, Alberto de Mendoza, y Silvia Tortosa). 
Y varias de terror: una mezclada con intriga policial: La última señora Anderson (1971); otra con el drama del aborto: Aquella casa en las afueras (1980)
Y una especie de musical de revista: La chica del Molino Rojo (1973)
Tiene más coas. Estas son las que he visto.
Me parece un director interesante. Domina el oficio y sabe lo que tiene entre manos. 
Me llama la atención la producción de la cinta. Es de nacionalidad italiana, pero parece rodada por la UFA alemana. 
Los créditos están rotulados en alemán, los actores también son alemanes, y en la película se emplean coches alemanes y se habla de robo de dinero en marcos alemanes.
Me ha gustado. Muy de la época. 
Algo fría y desapasionada, mezclandos dos género en principio contradictorios: terror y policíaco, y con una estética Europea, cosmopolita: ciudades, fábricas, nada de campo, etc.
Al parecer coexisten dos versiones. La española de 80 minutos, más policíaca, y la internacional, de 93 minutos, más barroca y cerebral.
No creo que sea una cinta muy conocida por el seguidor del cine español.

sábado, 30 de mayo de 2026

§ 4.071. Diario de una camarera (Luis Buñuel, 1964)


 La vi en 2023 por primera vez. Me gustó mucho, pero siempre he querido verla de nuevo. 

Escribí esto de ella: Sátira morbosa y crítica de una sociedad decadente, en la que el sexo juega un papel importante. Interesante, sofisticada en su exposición y sumamente morbosa. Impresionante Jeanne Moreau, una verdadera actriz dotadísima y eficaz. Le da ese punto de morbo que hace que la película sea interesante. Además es muy guapa.
El retrato que hace de la relación entre los esposos es extremadamente cruel. Ella es rica y probablemente es quien tiene el dinero y las posesiones, y el marido vive con ella pero no convive matrimonialmente. Además está el padre de la señora, un fetichista de los zapatos que se dedica a fisgonear la vida de la camarera.
El vértice de todas las relaciones es ella. Que no se sabe realmente qué hace en la finca y qué pretende. Porque es evidente que algo trama, que no está allí por estar, que tiene un propósito. Pero no se sabe cuál es, y cuándo va a proyectar su deseo.
No está interesada en el marido de la señora, ni tampoco en su padre, el viejo verde. Pretende algo, pero no se sabe qué. No está allí por estar, eso seguro.
Me gusta la escenografía, la simplicidad de la propuesta, la limpieza de los planos, la sobriedad de su desarrollo. Y, sobre todo, la complejidad de su pretensión.
Por supuesto no podía faltar la crítica a la iglesia y al clero, con las confidencias que hay la señora al cura del lugar. Sacerdote que, por otra parte, sólo está interesado en reformar el techo de la iglesia. Por eso escucha las confidencias de la mujer sobre su imposibilidad de tener sexo con el marido.
El otro vértice de la obra es la niña, que no se sabe de quién es, probablemente de otra criada, que vive en la casa pero no se sabe qué hace allí ni de dónde procede. Su asesinato y el fallecimiento del viejo alteran por completo todas las relaciones y la averiguación del crimen se convierte en la obsesión de la protagonista. Un suceso trágico y drástico, violento que aunque parece socializarse fácilmente se incrusta en las vidas de las gentes alterándolas. 

§ 4.070. La ciudad maldita (Juan Bosch, 1978)


Un “Paella Western” peculiar. No raro, pero sí algo diferente de lo que se espera de este tipo de películas. 
Tiene más de inspección de los delitos y menos de los elementos clásicos del cine del Oeste. 
Está basada en la novela “Cosecha roja” de Dashiell Hammett, publicada en 1929. 
Es un poco confusa. No es que sean fallos de guión, es que ocurren dos circunstancias. En primer lugar, ya de por sí la propia novela tiene genera confusión: multitud de personajes parecidos, intervenciones muy rápidas, conversaciones con dobles sentidos, etc. En segundo lugar, porque la traducción al lenguaje cinematográfico de la complejidad de la novela no es sencillo. Ocurre en otras excelentes películas basadas en relatos de cine negro. Desde el Halcón Maltés, hasta El sueño eterno, de Howard Hawks, aunque aquí la novela es de Raymond Chandler.
Entretiene, pero no es brillante. Funciona a un nivel muy primario, y la complejidad de la historia hubiera requerido algo más de mordiente.
Por momentos me he perdido en la historia, además de que, en algunos otros he tenido una sensación de confundirme con los personajes. Su caracterización no es distintiva.
Se puede ver una vez. Supongo que no más.
Los actores no son especialmente conocidos, lo que no me ayuda a apreciarla en toda su intensidad. 

§ 4.075. Cómicos (Juan Antonio Bardem, 1954)

 Vida y obra. Aspectos que en cualquier profesión van separados sin problema alguno, en determinadas profesiones -como los actores de teatro...