jueves, 16 de abril de 2026

§ 4.031. Condenados (Manuel Mur Oti 1953)

Una maravilla. Una especie de neorealismo a la española. La dureza del trabajo, las ilusiones perdidas, el campo como síntoma y las estaciones como temperatura de la vida.
Hay algo precioso en la vida simple, en la falta de ambición, en la naturalidad con la que se hacen las cosas. En el deseo limpio y sincero.
Pero también es una forma de esconder el deseo, la pasión, lo que la vida puede dar. La renuncia como parte esencial de la felicidad. 
Y en ese escenario es donde la lucha entre las pasiones humanas y esa pretendida renuncia a la felicidad donde chocan las realidades de la vida. Convirtiendo un escenario de trabajo y paz en una fratricida pelea entre dos realidades.
Me ha encantado. Un blanco y negro muy lucido y unos encuadres limpios y soleados. 
Guión muy bien trazado, que procede de una novela de José Suárez Carreño.
Un poco pesadota se hace la insistencia en la música de Beethoveen, que repiquetea insistentemente toda la cinta con un propósito dramático que enfatiza los momentos hasta la vulgaridad.

 

 

martes, 14 de abril de 2026

§ 4.029. Los renglones torcidos de Dios (Tulio Demicheli, 1983)



Seguimos con Demicheli, que tiene cosas muy interesantes.
Y, desde luego, como despedida de su filmografía es excelente punto final. 
Tienen un guión prodigioso, verdaderamente brillante, en el que confundes la verdad de la situación con la ficción en la que se vive en el sanatorio mental, eufemismo para denominar a un manicomio. 
Porque lo verdaderamente interesante es que no llegas a descubrir si la detective verdaderamente está investigando un crimen o si verdaderamente sufre algún tipo de enfermedad mental, más o menos grave.
La protagonista es de una belleza racial intensa y clásica, sofisticada y animal. Muy bella. Y eso hace que tiendas a pensar que verdaderamente es una detective y no una enferma. 
En algunos momentos cuando ríe sí parece que no es una formal normal de comportarse, hay algo insano en ello. Al menos lo parece. 
Los diferentes tipos de personas que conviven en el hospital parecen muy reales. No me extraña que se hubiesen rodado esas escenas en escenarios reales, en algún tipo de institución mental. 
Personas desgarbadas, jorobados, que no hablan, que tienen la mirada perdida, con evidentes signos de fobia social y desequilibrios internos, etc. 
Me ha gustado mucho. No pensaba que el título de la obra de Torcuato Luca de Tena se refiriese a un manicomio, pensaba que era una película de trasfondo religioso. 
Está muy bien rodada, tiene trasfondo y es de las películas que se recuerdan, de lo mejor de Demicheli.

lunes, 13 de abril de 2026

§ 4.028. El refugio del miedo (José Ulloa 1974)

Un director de pocas películas, solamente cuatro como director. 
Cosas de la época. Un directo de la transición. Libertad creativa, nuevas perspectivas, enfoques diversos, temáticas poco ortodoxas, etc. 
Una especie de ensayo con tintes apocalípticos sobre un mundo post-nuclear. Relaciones cerradas, viciosas, malsanas, morbosas, enfermas entre dos matrimonios y el hijo de uno de éstos que conviven los cinco en un apartamento no muy grande de Manhattan.
No hay zombies, ni alienígenas, ni siquiera otros protagonistas. Esos cinco personajes, sin más, mantienen relaciones durante noventa minutos. Conversaciones, relaciones, sueños.
Podría haberla firmado Juan Bosch, Klimovsky, De Ossorio, incluso Naschy, por qué no.
No se sostiene en sí misma y ha pasado mucho tiempo por ella, tratándola relativamente mal. Queda como una rareza, como una singularidad, como algo quizá interesante -destacado, sorpresivo- de su tiempo pero que ha quedado alejado de los intereses de los cinéfilos actuales. 
Es interesante, se deja ver y en algunos momentos se muestra como interesante, pero ha quedado obsoleta completamente, para raritos y estudiosos de cine de aquella época.

§ 4.027. El ángel azul (Josef Von Sternberg, 1930)

He terminado de leer la novela de Heinrich Mann apenas hace una semana. Y me pareció una gran novela. No es de la potencia de Mephisto, de Klaus, hijo de Thomas, pero se le acerca bastante. Por dejas fuera de las herpe por excelencia de las letras alemanas.
No he visto, por cierto, que yo recuerde, ninguna película basada en un texto de Thomas. Y, desde luego, ninguna Montaña Mágica, ni Dr. Faustus, ni Los Buddenbrook. Sí, por supuesto, La Muerte en Venecia, que es otra de las muchas maravilla de su pluma, aunque para mi algo fuera de mis gustos fílmicos. No es Visconti el director de cine que más me gusta, aunque Confidencias sí me llegó bastante. 
La película refleja bastante bien la novela, pero se ma hecho un poco larga, tiene mucho metraje para decir lo que quiere decir. 100 minutos son muchos, y más en 1930. Porque la película tiene la friolera de 96 años. Hay es nada.
Respeta bastante bien el texto original de la novela, pero plantea algunos cambios. El profesor en la novela era de Griego, aquí lo es de Ingles. Pero más allá de eso y quizá el nombre de los alumnos, el resto queda bastante parecido. Pero el sentido de algunas cosas cambia. En la novela hay un punto de cordura en la decisión del profesor, aquí no. Aquí hay desprestigio, pérdida del sentido propio de sí mismo y descenso a los infiernos de la locura. Hay alteraciones sutiles de escenas y diálogos que le dan más contenido morboso a la cinta que  a la novela.
En la película llegas a pensar: “Bueno, y qué”. Al fin y al cabo, más allá de los escarceos de Rosa, el Profesor consigue lo que quiere. Todos juegan a su juego. Todos bailan su canción. Y él tan contento. Y, sin embargo, en la novela el deterioro es evidente. No cambia muchas cosas -ni el contexto, ni los personajes importantes- pero si el sentido de la depravación. Entre otras cosas, porque en la película quizá si le mereciera la pena, pero en la novela seguro que no.
La decadencia, la morbosidad, el cierto glamour del personaje femenino está bien construido. Lola aquí, Rosa en la novela, tiene esa atracción hacia la vulgaridad que me recuerda al éxito de determinadas políticas en este país. Su vulgaridad, exudando sexo sólo puede agradar a determinados especímenes, que buscan lo fácil en vez de tomar el camino de lo interesante.
Me ha gustado, pero se me ha hecho larga. Demasiado larga. 

sábado, 11 de abril de 2026

§ 4.026. La adúltera (Tulio Demicheli, 1956)

Seguimos con Demicheli, un director muy interesante. 
Una producción clásica para la época, de intriga y asesinato. No es exactamente una película de cine negro, pero se enmarca en esa estructura, en esa organización dramática y emocional.
Celos, traiciones, dramaturgia, desgarro, pasión y emociones desbocadas. 
Tiene un punto de telefilm, de novela de folletín, incluso de una trama barata de una novela de Stefan Sweig, aunque las salidas de su pluma, aun siendo baratas se convierten en excelentes tratados de las emociones humanas.
El argumento es algo inverosímil, pero el desarrollo tiene su miga y su desarrollo es equilibrado, aunque previsible. 
En un pozo de intriga no se comporta como una historia malsana, sino como una novela de amor amanerada y poco sofisticada. Roza una pretenciosidad burda, muy al estilo de Hollywood de la época de las grandes actrices. Me imagino esta película rodada por un americano de “clase media” y con Bety Davis, por ejemplo.
Me ha gustado. Me gusta Demicheli, un director interesante, todocamino, solvente y eficaz.

§ 4.025. Dr. Braim (Kim Jee-woon, 2021)

 


§ 4.031. Condenados (Manuel Mur Oti 1953)

Una maravilla. Una especie de neorealismo a la española. La dureza del trabajo, las ilusiones perdidas, el campo como síntoma y las estacion...