Lev Stepanovich
Lev Stepanovich era un contador de historias ciego que la abuela de León Tolstoy tenía a sueldo en la casa familiar. Era legendaria su capacidad para contar cuentos... manipularlos, hacerlos una y otra vez de manera diferente... Eso pretende este Blog, contar cuentos... de manera creible.
domingo, 14 de junio de 2026
§ 4.089. Avaricia (Erich Von Stroheim Erich 1924)
Además es una cinta larga de verdad, 126 minutos nada menos. Se hace larga, se mire como se mire.
Funciona internamente, no hay duda, y tiene su ritmo y su tempo, pero no veo cine ni para dármelas de listo, ni para provocar admiración en los demás, ni nada parecido. Veo cine porque me gusta, y en ese gustar sí es cierto que hay algo que me llama a intentar aprender, y para ello es necesario ver de todo, de todos los tiempos, de todos los cines, temáticas, estilos épocas, entre ellas el cine mudo.
Una historia de ambición como tantas otras, por el dinero, por el destino, por la supervivencia a veces.
Tiene su encanto, como no podía ser de otra manera, pero me parece que no es tan brillante como otras mudas que he visto y que sí me parecieron incontestablemente obras geniales: Nosferatum, Tres hombres malos, Juana de Arco, La Carrera fantasma.
Quizá el director que mejor se acomodó del paso del mudo al sonoro fue Frank Borzage, que tiene incontestables obras maestras en los dos tipos de cine.
§ 4.088. Volvoreta (José Antonio Nieves Conde, 1976)
Nieves Conde ya había rodado en 1976 sus mejores cintas. Sin duda alguna.
No le reconozco nada por lo que me han gustado sus películas anteriores.
Me gustan sus paisajes gallegos (sé que son gallegos, pero si no lo supiera diría que son asturianos) y la naturaleza que muestra, la racialidad de la propuesta y lo avanzado de la misma desde el punto de vista social. Especialmente para un Falangista de manual, como lo era él. Tan criticado como desconocido. Hay mucho de Falangismo en las propuestas de Podemos, por ejemplo, aunque ni siquiera sus actuales dirigentes lo saben. El peso del apoyo a la Dictadura será una losa para ese partido toda la vida.
Amparo Muñoz, con todo lo que era en aquella época, Mónica Randall, tan guapa como siempre y Pilar Bardem componen el trio de mujeres protagonistas. Llama la atención la participación de esta última, por ser hermana del director abiertamente comunista Juan Antonio.
Curiosa coincidencia. Algo más que coincidencia, seguramente algo querido por el director. No me cabe ninguna duda de qué hubiera ocurrido al revés, si un hermano del falangista hubiera podido ser contratado por el comunista. Pero eso es otra historia, que no viene al caso.
La historia es tan convencional como previsible. Me ha llamado la atención la intensidad de las escenas de cama, muy de la época, pero no las preveía para un director tan ortodoxamente franquista.
El guión es del escritor gallego Wenceslao Fernández Flórez, del que se han llevados varios libros suyos a películas.
sábado, 13 de junio de 2026
§ 4.087. Pobres criaturas (Yorgos Lanthimos, 2023)
No me gustan este tipo de películas fantásticas. Ni las comprendo, ni las disfruto, ni las sé apreciar. No consigo que me interesen, pierdo el hilo con (demasiada) facilidad y no las encuentro ni bellas, ni comprensibles. A la vez entiende que haya público que las adore. Porque son sugestivas y bonitas a su manera.
Me gusta la ortodoxia estética, lo conocido, soy feliz en las formas ya trilladas, y no quiero aprender otro lenguaje, prefiero profundizar en el que más o menos disfruto cada día.
¿Tiene mérito este tipo de películas? Muchísimo. ¿Más que una película ortodoxa? Sin duda, muchísimo más.
Pero no soy capaz de encontrarse la gracia, el tino, el tono, el tempo. Intento encontrarle una lógica y es ahí donde me pierdo.
Por otra parte ver en esta película un icono del feminismo es echarle mucho hilo a la cometa. No es el tipo de estética que se compagina bien con el pretendido discurso. La libertad sexual en una Inglaterra Gótica y post-punk es difícil de hilar con un ensayo sobre la sexualidad femenina y cómo ésta ha llevado a la mujer a la liberación de un entorno patriacal.
La he terminado con desgana, por terminarla, en un día de calor verdaderamente notable en este Cáceres que, la verdad, arde ya en estas fechas.
§ 4.086. La isla misteriosa y el Capitan Nemo (Juan Antonio Bardem, 1973)
No pensaba que Bardem iba a meterse a hacer una versión de una cuento de Julio Verne, pero ahí le tienes, como un campeón. Y es muy divertida. No es, ni por asomo, de lo mejor de él, que se mueve mejor en terrenos dramáticos, tensos y difíciles, pero es una película muy entretenida, con sus momentos divertidos y su interés por la trama y los personajes.
Tuvo, en el mismo año, una miniserie del tiple de duración. La película dura 120 minutos, y la miniserie 316 minutos. Supongo que se aprovecharía el metraje y se le añadirían algunas escenas y subtramas secundarias. No la he encontrado en ningún catálogo. Mismos personajes, misma trama, mismas aventuras. Se le añadió otro director, un tal Henri Colpi para mi desconocido que supongo que le daría continuidad a la historia aportando cosas desde la segunda unidad o algo similar.
Me ha gustado. Nada que ver con otras cosas suyas, supongo que las cuestiones alimenticias tienen mucho que decir en todo esto, pero se puede ver. No profundiza en ninguno d los aspectos conflictivos que le hubieran dado juego: el papel del hombre de color, la actitud ante la vida, prácticamente religiosa, que parece presidir la vida de Nemo, la sensación de opresión en la que viven los personajes encerrados en la isla, etc.
Es una macro producción de varios países. Probablemente estuvo rodada en Canarias, porque los paisajes son inconfundibles. Me ha gustado la música, de Gianni Ferrio, especialmente cuando dramatiza los aspectos de tensión.
Pero está muy bien hecha, es divertida y se deja ver. Interesante, sin más.
miércoles, 10 de junio de 2026
§ 4.085. La señora Chesney (Jean Negulesco, 1953)
Caray, qué emotiva. No suelen gustarme las películas con niños como protagonistas, porque me hacen daño, me hacen sentir mal. No me gusta la infancia. Ni la mía la recuerdo con nostalgia y cariño ni las que veo en el cine me parecen ejemplare o dignas de contar.
Lo de Greer Garson es para echarla de comer aparte. Qué actriz, qué elegancia, qué belleza, qué energía, qué humanidad, qué bien lo hace. Qué bien, por favor, qué bien. Es una mujer maravillosa.
Además reúne las características de las mujeres que me gustan. Pelirroja, como mi mujer, de tez blanca, ojos vivarachos, determinación constante y una constancia en las decisiones que a veces se confunde con seguridad, porque ésta es solo una manifestación de aquella. Tierna, guapa, dulce y amorosa. Es el ideal de mujer que siempre soñé.
Walter Pidgeon en su sobriedad característica. Alto, fuerte, formal, estilizado y siempre con cara de enfadado.
Agnes Moorehead hace de monja, claro. Donna Corcoran es la niña, y Arthur Shields hace de cura, cómo no.
Me ha encantado. Me ha parecido sensacional. Humana, sentida, realmente tierna y muy comprometida.
Además del planteamiento básico e inicial: adoptar a una niña, la cinta plantea otro dilema, religioso, en este caso. La adopción de una niña católica por una familia protestante. Un verdadero drama religioso, que queda en nada por la humanidad de las relaciones entre las personas.
Es deliciosa la película. Los diálogos, la ternura de las relaciones, la confianza en que el amor saldrá adelante. Es preciosa.
En la estela de Corazón a Corazón (Mervyn LeRoy, 1941) por la temática y los protagonistas.
martes, 9 de junio de 2026
§ 4.084. Accatone (Pier Paolo Pasolini, 1961)
¿Que lo que digo es sacrílego desde un punto de vista cinematográfica?
Pues me es indiferente. No soy un crítico de cine, ni soy un pretencioso. Soy simplemente un aficionado al que le gusta coleccionar películas, ver películas y ficharlas.
Y esta no la voy a volver a ver nunca más.
No me gusta el neorrealismo italiano, ni sus derivaciones. No lo soporto, me parece una estafa. Ni Visconti con Rocco y sus hermanos (aunque es la que más me gustó), Obsesión y La tierra tiembla; ni De Sica con el Ladrón de Bicicletas; ni cintas similares. Alguna cosa de King Vidor sí me gustó, en concreto La calle, pero tampoco sé si calificarlo de Neorealismo.
No sé si Rosellini puede calificarse en sentido estricto como Neorealismo, pero Roma, Ciudad abierta sí me pareció muy buena. También me gustó Europa 51 (mucho), pero no Alemania, Año cero, y por supuesto Stromboli. Surcos de Nieves Conde es otra cosa.
No soporto esa sensación de estar viendo un documental, más o menos camuflado, de no estar viendo una ficción.
Yo no quiero aprender con el cine, ni que me de doctrina, ni que me enseñe. Quiero que me mienta, que me cuente cuentos.
Quiero ser engañado por el cine, quiero sentirme bien viendo película que sé que son mentira. Piratas, tigres, bandoleros, amores eternos, mujeres que no dan problemas, trabajos bien pagados, hombres fuertes, héroes de plástico, indios tras los caballos...
Esto es insufrible.
lunes, 8 de junio de 2026
§ 4.083. Bugonia (Yorgos Lanthimos, 2025)
Me gustó La favorita (2018). Peculiar pero intensa. No había visto nada más de Lanthimos.
Ésta es la última. Y no defrauda, no. No defrauda.
Rara pero intensa, muy marcada, salvajemente cruel y dura.
Puede verse como una crítica al capitalismo. Sí, sé que es una exageración, pero puede verse así. Las masas cretinizadas que viven en colmenas sin ninguna posibilidad de tener una vida más allá de sobrevivir frente a una élite que desperdicia recursos y que patrocina la creatividad como forma de nueva esclavitud laboral.
Lo singular es que los empresarios son “andromedanos”, es decir: seres de otro planeta. A ella le llaman: “Pura maldad corporativa”.
Mientras que los trabajadores de la fábrica son los humanos.
Lo peculiar del asunto es que, a medida que la cinta avanza ves más comprensible la hipótesis descerebrada que plantean los secuestradores. Y eso es lo más grande del asunto, lo interesante.
Me ha gustado cómo se llama la chica: Humanoide Fuller, no sé si en un guiño a Samuel Fuller. Quizá intento ver cosas más allá de los planteamientos del propio director.
Pero, en realidad, más que una búsqueda de un mensaje es una pura incomodidad. Lo que pretende el director es que estés incomodo viendo la cinta. No que te plantees cosas, ni que cuestiones planteamientos, dogmas o pensamientos. Es una pura emocionalidad.
La relación entre los dos secuestradores es otro de los puntos fuertes de la cinta.
Es un remake de una película coreana: Salvar al planeta tierra (Jang Joon-hwan, 2003). Evidentemente no la he visto, pero me la apunto.
§ 4.089. Avaricia (Erich Von Stroheim Erich 1924)
Clásico del cine de todos los tiempos, que he entendido a medias. No es un cine que me atraiga, en realidad creo que quien ve este tipo de p...
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