sábado, 28 de marzo de 2026

§ 4.020. Harakiri (Masaki Kobayashi, 1962)

 

Es una obra de arte. Maravillosa. Una de las mejores películas de todos los tiempos. Redonda, cerrada, perfecta.  

Un director que rodó además de esta obra: Rebelión y la trilogía de la Condición Humana tiene que pasar a la historia del cine por la puerta grande. 

Realmente el cine japonés es mucho más que Kurosawa, Ozu, o Mizoguchi, y esta obra es una buena prueba de ello. Tan buena como cualquier de las obras maestra de esos tres monstruos.

Aunque puede parecer un tema conocido, trillado, y aunque nos queda lejos culturalmente hablando, la cinta consigue que te llegue la historia. Realmente es un relato fantástico, nada enredoso, muy claro, con una exposición limpia, lineal incluso en sus introspecciones hacia atrás. Se va descubriendo, poco a poco, la historia, el trasfondo, las motivaciones, la venganza... Tanto la exposición del ritual del harakiri, como su componente axiológico o moral está perfectamente tratado.

La fotografía es muy nítida, pero sin esos preciosismos de las películas en blanco y negro de los directores 'americanos': Lang, Hitchcock, o Preminger. No tiene claroscuros, ni contrapicados, ni ningún recurso de ese tipo. Expone la acción a la luz blanca prácticamente sin sombras, sin reflejos.

Los actores, naturalmente, no me suenan de nada: Tatsuya Nakadai, y Rentarô Mikuni en los papeles principales. Aunque indudablemente deben ser tremendamente conocidos, porque cada uno de ellos tiene más de cien películas. 

Una maravilla. Me ha encantado. Me ha parecido una obra de arte. No sé cuál es la sensación que tienen otros amigos del cine. Ni lo sé, ni me importa, porque nunca me ha importando. Tampoco pretende que mi criterio sea seguido por alguien. No soy más que un simple aficionado.








§ 4.019. Rebeldia (Jose Antonio Nieves Conde, 1954)

Muy bien trazada, bien narrada y con el estilo de la época en un tema que supongo que le encantaba al público de la época: la redención de las personas desviadas de las ortodoxia oficial. No tengo tan claro que fuera del gusto del régimen, que intuyo que indudablemente cuestionaría la temática y su desarollo. Aunque no es directamente combativa con la religión, sí muestra, con cierto desprecio incluso, la tensión latente entre las clases sociales y la lucha entre el ateísmo militante y la fe como camino de vida.
Una temática de fondo similar a Balarrasa (1951), aunque con menos fuerza y potencia. Misma cuestión de fondo: la presencia religiosa en la vida diaria y la lucha entre el ateísmo militante como forma de vida y la quietud espiritual del creyente practicante.
En Balarrasa la tensión dramática se eleva a la consecución de una auténtica obra de arte. Este es menos brillante. Interesante, pero algo más plana, más sutil, menos evidente. Por dos razones. En primer lugar, por la tensión sexual dramatizada entre algunos de los protagonistas. Y, en segundo lugar, por la relación algo viciosa que mantienen los escritores entre sí, el brillante, rico y ateo que ha sido condenado por el vaticano por la inmoralidad de sus obras, y el ayudante modesto que tiene método pero carece de carácter. Si la película la hubiera rodado Bardem, Fernán Gómez, Julio Bosch, Buñuel o cualquiera de nuestros clásicos de los cincuenta seguro que se hubiera centrado sólo en un tema.
El reparto es de verdadero escándalo. Delia Garcés, Fernando Fernán Gómez, Fernando Rey
Indudablemente Nieves Conde consigue una buena película, pero lejos de sus mejores obras, que para mi se sitúan en las del género policial que rodó en sus primeros años, sublimada con Los peces rojos (1955) que fue su siguiente película.

viernes, 27 de marzo de 2026

§ 4.018. Abismo de pasión (Sam Wood, 1942)

Melodrama en toda regla de esos que se recuerdan por la fuerza dramática de sus personajes, de la historia y de moraleja que transmite. 
Un poco amanerada, especialmente en la primera de las tres partes, dedicada a narrar la infancia de los protagonistas.
Niñas “repipis”, niños vestidos de primera comunión, escenarios naturales 
Los diferentes tipos de personas aparecen mostrando las cualidades y características notables de cada forma de ser. Son diferentes en cada forma de ser, pero todos ellos están dentro del mismo cosmos social, la misma estructura cerrada de una ciudad provinciana del este de EE.UU. Todo un mundo ideal al que 
Un reparto encabezado por la siempre guapa Ann Sheridan, el estirado Robert Cummings, un buen actor pero muy encasillado, el inefable Ronald Reagan, en el decir de muchos en su mejor película, y Betty Field.
También intervienen Charles Coburn, Claude Rains, Judith Anderson y la entrañable Maria Ouspenskaya. Un reparto en toda regla. Y bastante adecuado. Parece que los personajes están hechos para esos actores. 
Mención aparte merece el director, Sam Wood, un director que pareciera que pasa de puntilla en la historia del cine y que, a decir verdad, es más importante de lo que parece. A la sombra de los monstruos de la época, aquellos salvajes con decenas de obras maestras, pero alejado de las medianías comerciales. Pero tiene cuatro o seis obras verdaderamente notables.

§ 4.017. Los amantes crucificados (Kenji Mizoguchi 1954)

 Quien interprete el cine japonés clásico como frio, deshumanizado o poco pasional, no sabe lo que dice. Es exactamente, todo lo contrario. Es fuego, contenido y poco expresivo, pero calienta y hace arder las pasiones humanas básicas como cualquier otro cine. Hay que entenderlo en su justo punto, en su medida, en su contexto. Es intenso, violento, incluso salvaje y brutal. 
Aquí no hay la más mínima duda: violencia contenida, venganza, sordidez pasional, 
sexo como motor y desencadenante de las vivencias y todo una subtramas que imaginas o intuyes de pura animalidad poco virtuosa. 
Las proposiciones indecentes son igual de sórdidas en todas partes, en cualquier tiempo y circunstancias. No hay forma alguna de apreciar su  modulación.
No es exactamente una road movie, porque prácticamente no se sale de un mismo escenario (en la primera parte), pero tiene ese espíritu, la huida, la marcha, el escape por la libertad propia, por la vida (en la segunda).
Hay mucha claridad narrativa en su exposición fílmica. Lineas puras, luces y sombras bien definidas, encuadres ortodoxos. Calma y sencillez en los diálogos, tempo nítido en su recorrido temporal, emoción contenida y nada de saturación emocional. Un plano, un sentimiento; varios planos, varias emociones.

martes, 24 de marzo de 2026

§ 4.015. Dulces sueños (Karel Reisz 1985)

I

Interesante biopic sobre Patsy Cline, una cantante americana de Country de los años cincuenta de carrera fulgurante pero breve. Murió a los 31 años en un accidente de aviación. 
Su influencia en la música es, al parecer, descomunal. Cambió del Rockabilly al Country, y desde aquí al Pop. La clásica versión del sueño americano: éxito, influencia, dinero, amor, y muerte siendo un cadáver joven.
No me sueña especialmente, pero la música de la película en la que canta verdaderamente la protagonista, no la actriz, desvelan una voz característica, algo nasal pero con mucha fuerza, tono y tino. Verdaderamente un gran cantante. Lo que se denomina una voz prodigiosa. 
Millones de discos vendidos, influencia colosal en cientos de cantantes y músicos, una mujer verdaderamente impresionante. No he escuchado nada de ella. Pero no es extraño, sólo escucho Jazz.
La película está muy bien rodada, y los dos protagonistas están estupendos. La siempre eficaz Jessica Lange, sonriente y atractiva y Ed Harris como su segundo marido, quien la hizo feliz y también desdichada, alejándola de la vida familiar hacia terrenos inhóspitos de amargura, alcoholismo y resentimiento. 
El director es Karel Reisz, un director muy interesante, un virtuoso del cine británico, que se fue alejando progresivamente del movimiento del nuevo cine británico para incorporarse a una comercionalidad cada vez más acusada. A medida que avanza su carrera se difumina en película más mediocres, quizá gane público, pero pierde personalidad y atractivo. 
Su carrera es corta: - Sábado noche, Domingo mañana (1960), - Night Must Fall (1964), - Morgan, un claro clínico (1966), - Isadora (1968), - El jugador (1974), - Nieve que quema (1978), - La mujer del teniente francés (1981), - Dulces sueños (1985) y Todo el mundo gana (1990)
Me gusta como director, además de tener una vida personal de lo más peculiar.

lunes, 23 de marzo de 2026

§ 4.014. Mishima: Una vida en cuatro capítulos (Paul Schrader 1985)



 
Atrayente y sugestiva, como casi todo lo de Schrader. Visual, con mucho ritmo y tino aborda una historia de lo más peculiar. 
Desconocía quién era Mishima, su potencia, su estilo y la influencia de su obra. No digo nada ya de su muerte, de la locura de su intento de Golpe de Estado, de la polémica que le acompañó, etc.
Una película interesante, bien rodada, con pretensiones, con propósito. Algo ampulosa, alambicada, y con una cierta cadencia que la aleja de las cintas más notables de Schrader. 
Producida por Francis Ford Coppola y George Lucas, dos cineastas que por sí mismo llevaría un estadio de críticos y público a favor de su obra. 
Entiendo que Schrader ya era un director consolidado, quizá desde el comienzo de su producción. Blue Collar fue un éxito inconmensurable, tanto de público como de crítica.
Esta incursión en culturas distintas tiene su atractivo, pero no es, ni por asomo, una cinta “japonesa”, ni en los temas que toca, ni en la estructura formal o estética, ni en la cadencia de sus planteamientos. Nada que ver. 
Me ha gustado, pero esperaba otra cosa. Es interesante, está bien rodada, pero no profundiza en el personaje, me parece fría por momentos, académica y ortodoxa pero heladora. Le falta el pulso y la tensión que le sobra a Aflicción, que por supuesto es muchísimo mejor obra. 
Y se aleja de la morbosidad de El placer de los demás, que es también una gran obra, en donde se explora con mayor determinación aspectos que le interesan a Schrader. 
La pérdida de valores japoneses a lo que se oponía Mishima no se ven del todo reflejado en la película. Los personajes se comportan como si fuesen occidentales, americanos. Carecen de la gestualidad japonesa, de la seducción que imprimen sus caracteres, de la atracción de su carácter. No consigue profundizar en la ideación de lo japonés.
Está bien, pero no me ha sorprendido. Hay algo de usual, de trillado, de conocido.
La idea de hacer avanzar la película exponiendo las obras claves de su trayecto es brillante. Para un desconocedor absoluto de su obra es una forma muy interesante de acercarse al autor.

domingo, 15 de marzo de 2026

§ 4.012. La edad de oro (Luis Buñuel, 1930)

 

 El primer Buñuel. Su segunda película, realmente mediometraje. 
Surrealimo en estado puro. Ideas que se encauzan a través de un potente desarrollo visual, engarzando hechos, circunstancias y sucesos que no tienen un desarrollo lógico, ni siquiera racional. 
Vidas y costumbres de los alacranes, obispos rezando en un acantilado, bandidos agotados de caminar (no parece que huyeran de nada) y circunloquios varios que es estructuran más como un ensayo fílmico que como una película.
Adoradores de esqueletos, peregrinos de las rocas, amantes apasionados, lujuria encubierta, pasión no consumada…
Las memorias de Buñuel, que les el mes pasado, conceden mucha importancia a sus primeras películas, y, sobre todo, al hecho de no ser considerado como un abandonado del surrealismo. Se nota que el apego que sentía por el movimiento era algo más que una identificación grupal, o la rememoración de su identidad a través de la recuperación de su memoria. Además de eso, que probablemente también, el surrealismo es para Buñuel una fuente de inspiración, un lugar al que acudir para recoger la siembre de su cosecha intelectual.
No es mi tipo de cine. Puedo verlo, naturalmente, y creo que se puede prender mucho de él, pero no es mi cine. Hay algo oscuro y perverso en la contemplación de imágenes sin hilaron, en una sucesión de emociones dispares que no conducen a ningún sitio y que se encadenan únicamente por el capricho del autor. Podría estar montada la película de otra manera y sería exactamente la misma. 
Seguramente es una película fructuosa, pero no es mi tipo de cinta.

§ 4.011. Volvieron cinco (John. Farrow, 1939)


Tengo por Farrow una pasión secreta, me parece un director de una pieza en un período (de cine clásico) en el que triunfar en Hollywood estelar no era una cuestión sencilla. Todo lo contrario. Era muy difícil.
Y Farrow consigue dos cosas, entretener y divertir por un lado, y decir cosas interesantes, por otro. 
Y en esta cinta hace las dos cosas.
Un estudio psicológico de unos personajes envuelto en una aventura en la selva. Desde luego como propuesta es más que interesante. Cómo reaccionan las personas ante la presión es todo un misterio. Los seguros de sí mismo se amilanan, los débiles se crecen, los enfermos dan lo mejor de sí, y los fuertes decaen ante la menor adversidad. 
Me encantaría saber cómo le fue en taquilla. Porque aunque tiene claramente un formado de Serie B, es una muy buena película. De esas de la industria que se “fabricaban” en serie, de corrido, haciendo varias en el estudio a la vez. Por varios directores, con varios finales alternativos por países, etc. 
Un elenco brillante: Chester Morris, Lucille Ball, Wendy Barrie, John Carradine, Allen Jenkins y Joseph Calleja
La cinta tuvo un remake del propio Farrow en 1956 titulada “Regreso de la eternidad” que vi hace tiempo y analicé en el correspondiente post de este blog: https://www.filmaffinity.com/es/film919708.html
Me han gustado las dos, pero quizá la original sea más “fresca”, diferente, rápida y entretenida…
Pareciera como si la cinta original le hubiera quedado corta, como si se hubiese dejado algo en el tintero por decir, como  si no se hubiera quedado del todo satisfecho con el resultado.
Y se aprecia en varios detalles, dos particularmente. El "tempo" con el que se desarrolla la trama, cadencioso al principio, en la presentacion de los personajes pareciera como si estuviésemos ante una cinta más larga. Y el desenlace, apresuarado y con menos cantidad de matraje que la presentación. Son sólo 75 minutos, una hora y cuarto, lo ideal para colocar en la primera sesión de la doble de los sábados en cines de barrio.

sábado, 14 de marzo de 2026

§ 4.010. La noche de los asesinos (Jesús Franco, 1974)

De las de "clase media" de Franco. Continua con su serie de relatos inspirado en Edgar Alan Poe, que no le quedaron del todo mal. 
En esta época ya rodaba por rodar, habían pasados sus mejores obras y su intensidad fílmica no se correspondía con la claridad y maestría que se le supusieron en algún momento anterior.
Y, sin embargo, Franco siempre aporta algo, siempre tiene cosas que decir, y siempre gusta de ver sus películas, aunque no sean las más brillantes, 
Metraje muy civilizado, guión trabajado, equipo supongo que contenido y otra cinta más para el espectador, el público en general a su propia historia como narrador cinematográfico. 
Recupera el mejor tono que ya exhibió años atrás y se aleja del “fantadestape” que es el género que el cultivó de manera intensa.
Con todo en algunos momentos exuda sensualidad, especialmente en las relaciones entre las mujeres. Hay algo morboso entre ellas, como si fuese un sello de creación del director.
Está muy bien ambientada, la música está bien acoplada al discurso y la trama se desarrolla con naturalidad y discreción. 
De lo mejor del Franco de aquella época.
Interesante.

viernes, 13 de marzo de 2026

§ 4.009. La joven (Luis Buñuel, 1960)


Duro retrato de un sur empobrecido en EE.UU. Aunque no dice exactamente dónde se ambienta la película, no cabe duda del lugar. Puede parecer la dramatización de un relato de John Steinbeck, o de Truman Capote, o incluso de William Faulkner. Pudiera ser quizá de Tennessee Williams. Pero la historia, casi teatral, procede de un cuento de Peter Mathiessen, autor para mi absolutamente desconocido.
Racismo, venganza, deseo reprimido en una ambientación agobiante, claustrofóbica, cerrada, inculta y algo neurótica. El aislamiento no facilita la cordura. Pero no sé si el director consigue expresar lo que quiere decir. Es que no le veo en esta película. No sé por dónde cojerla.
Un reparto muy corto. Zachary Scott, que no sé qué pinta en esta cinta. Los repartos de Buñuel es una cosa peculiar. Bernie Hamilton y Key Meersman como la chica inocente que aviva el deseo de los hombres completan el reparto.
 No la he entendido muy bien. No parece una cinta de Buñuel. No juega con los elemenos que le suelen gustar, ni se recrea en los círculos neuróticos que tanto juego le patrocinan en otras películas.
La rodó en inglés, y a lo mejor pretendía hacerse un hueco en la industria, pero ni es una cinta verdaderamente suya, característica y rotunda, ni es un relato impactante y solemne que pueda influir en el público americano. 
Si lo que pretendía era intentar una aventura americana, no creo que lo consiguiera. La otra película que rodó en inglés fue Robinson Crusoe, ya me dirás tú qué hace Buñuel rodando una historia como ésa.  
Salvando las distancias me recuerda a La Caza, de Saura, aunque esta es peor película. Ese peligro constante que generan las armas que se manejan desde la soledad y el aislamiento, la sensación permanente de peligro, de que algo va a ocurrir, y el dominio de la situación desde la violencia. Tiene la razón quien tiene el arma. En eso se parecen, pero en nada más.  

domingo, 8 de marzo de 2026

§ 4.008. Ella y el miedo (León. Klimovsky 1964)

Pues me ha gustado mucho. Una trama muy interesante, bien rodada y con pulso y tino. Algunos movimientos de cámara no los he entendido bien, pero supongo que expresan la influencia que se ha sentido de otros cineastas.

No llega a provocar esa sensación claustrofóbica de pánico de otras obras canónica del género, pero tiene su gracia y su estilo. Me parece interesante. Metraje ajustado, y aunque la trama es algo obvia, funcioan bien. 

La actriz protagonista es la guapísima May Heartherly. Estadounidense, afincada en España, todoterreno pero de clase "media". Tiene la peculiaridad de que quiso ser torera, algo peculiarísimo, sobre todo en esa época.

El galán es Victor Teixeira, el detective es George Rigaud, y también trabaja Jesús Puente, un actor que rodó de todo, hizo televisión, teatro, cine, espectáculos, etc. 

 

 

Director muy interesante, con cantidad de cintas rodadas. Un director de esos que se consideran "fiables". Que ruedan todos los años, que ruedan de todo, que saben el oficio, que saben hacer las cosas. Supongo que se adaptaba a presupuestos, actores, temáticas, estudios, exteriores o interiores, etc. Tiene además de todo: Western, amor, drama, cualquier cosa.

 

 

 

sábado, 7 de marzo de 2026

$ 4.007. Slow Horses (Will Smith (Creador), James Hawes, Adam Randall, Saul Metzstein, Jeremy Lovering, 2022)

 


§ 4.006. Los ambiciosos, la fiebre sube al Pao (Luis Buñuel, 1959)


Retrato de un país Sudamericano, con sus intrigas, con sus Presidentes corruptos, con sus traiciones, sus sevicias, sus torturas, sus presos, todos los tópicos en una pelícla que funciona a la perfección. Es espectacular. Alejada del subrealismo, de las imágenes oníricas y de las perspectivas subjetivas.
Pretende, sin ninguna duda, implementar una revindicación política, y lo hace a través de una historia de amor imposible. Pero, a su vez, estudiar el juego del poder, de la ambición, de la ambición desbocada, desmedida, dentro de un régimen corrupto y salvaje.
Plantea dos perspectivas muy interesantes. Que la ambición como tal no sabe diferenciar entre lo profesional y lo personal. Sé es ambicioso porque se es ambiciosos, en todos los terrenos, en todos los aspectos, ante todos y ante uno mismo.
Y, en segundo lugar, que la ambición se retroalimenta desde lo femenino. Es la mujer la que alberga deseos ocultos y fomenta la ambición de aquel que tiene la semilla de la ambición. 
Dos actores absolutamente míticos: Gérad Philipe, un actor de culto francés muy apreciado, y María Félix, una belleza mexicana rotunda y racial a la que le supongo una vida "entretenida".

miércoles, 4 de marzo de 2026

§ 4.005. La encadena (Manuel Mur Oti, 1975)


Me ha decepcionado un poco. He visto cosas de Mur Oti mejores, todas. El guión tiene su gracia, pero no explota bien las posibilidades que tiene, no sé muy bien por qué. Tiende hacia la vulgaridad (podría haberla firmado Jesus Franco) en vez de hacia la sofisticación.  Muy de su época, por otra parte. 

Algo le ocurre para que no funcione bien. Un cierto abuso de los estereotipos, de los planteamientos usuales y convincentes. Pareciera que abusa de tópicos anudados a la cierta sensación de obviedad en su desarrollo y su desenlace. 

Entretiene, pero no aporta.  Hay algo atrayente en ella, pero no es la película en sí, es más bien el guión, la historia, lo que ocurre, lo que pasa. 

Qué pinta Richard Conte en este película...!!! 

No tengo ni idea, ni sé cómo pudo llegar aquí, ni si tenía alguna relación con eldirector, con alguna poductora común, no sé. Supongo que algún vínculo particular sí tendría, claro.

 La chica es Marisa Mell, una desconocida para mi. No creo haberla vista en otra cinta más que en Historia de una traición (Nieves Conde, 1971)

El hijo es Anthony Steffen, que tamopco me suena mucho, y al que sólo he visto en Barro en los ojos (Edoardo Mulargia, 1971), en Alambradas de violencia (León Klimovsky, 1966), en ¿Por qué seguir matando? (José Antonio de la Loma, 1965), y en Sodoma y Gomorra (Robert Aldrich, 1962)

martes, 3 de marzo de 2026

§ 4.004. Soga de arena (William Dieterle 1949)

 
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Interesante, sugerente, y algo en la línea de Casablanca (Michael Curtiz, 1942) en el sentido de contextuar una aventuras con un amor en África, en este caso en el desierto.
Un guión muy logrado, aunque algo embarullado, enrevesado, que convierte lo extraordinario en cotidiano, en normal, en acostumbrado. 
Le falta algo de ritmo, por momentos su cadencia se confunde con desidia, con abandono.  Una lentitud que no explica nada, que no sirve de mucho. Y, sin embargo, en otros momentos se vuelve más rápida, con emociones constantes,  aceleradas. 
Es una buena película, pero le falta algo para ser redonda, para ser cerrada. Lo que en el papel es una historia muy buena, queda en una película normal.  
Baja de intensidad sin sabe por qué, y muestra gran tensión en otras.
Un elenco de escándalo, de auténtico escándalo: Burt Lancaster, Paul Henreid; Claude Rains; Corinne Calvet, Peter Lorre y Sam Jaffe.
Pero no consigue emocionar como otras cintas. Un gran director con cintas verdaderamente espléndidas. Esta es de las de clase media, media/alta. 


lunes, 2 de marzo de 2026

§ 4.003. La muerte en este jardín (Luis Buñuel, 1956)



Me llama la atención en la filmografía de Buñuel. Es rara, una producción a todo color, en una película estandar, sobre un tema clásico, casi de aventuras, con pocas ensoñaciones subrealistas, una estructura ortodoxa, "americana", con una historia convencional, con chica, heroe, aventurero (que se parece a Sterling Hayden), un metraje civilizado y un desenlace de lo más convencional. 
Los protagonistas principales son Simone Signori, que hace de prostituta, tan guapa como siempre, Charles Vanel, Georges Marchal, que es el aventurero parecido a Hayden, y Michel Piccolí, gran amigo del cineasta y del que habla entusiasticamente bien en sus memorias.
 No me ha parecido una cinta muy de Buñuel, no le reconozco más que en la oncofmración tan heterogenea de los personajes. Todos ellos con pasados conflictivos, oscuros y semidelincuentes, arrogantes formas de conducirse en la vida y un sustrato de violencia en sus maneras, ademanes y estructuras mentales. 
Está bien rodada, indudablemente, pero no me parece una cinta muy "Buñuel". Tampoco creo que fuese una de sus películas favoritas.  

§ 4.031. Condenados (Manuel Mur Oti 1953)

Una maravilla. Una especie de neorealismo a la española. La dureza del trabajo, las ilusiones perdidas, el campo como síntoma y las estacion...