Me ha decepcionado un poco. He visto cosas de Mur Oti mejores, todas. El guión tiene su gracia, pero no explota bien las posibilidades que tiene, no sé muy bien por qué. Tiende hacia la vulgaridad (podría haberla firmado Jesus Franco) en vez de hacia la sofisticación. Muy de su época, por otra parte.
Algo le ocurre para que no funcione bien. Un cierto abuso de los estereotipos, de los planteamientos usuales y convincentes. Pareciera que abusa de tópicos anudados a la cierta sensación de obviedad en su desarrollo y su desenlace.
Entretiene, pero no aporta. Hay algo atrayente en ella, pero no es la película en sí, es más bien el guión, la historia, lo que ocurre, lo que pasa.
Qué pinta Richard Conte en este película...!!!
No tengo ni idea, ni sé cómo pudo llegar aquí, ni si tenía alguna relación con eldirector, con alguna poductora común, no sé. Supongo que algún vínculo particular sí tendría, claro.
La chica es Marisa Mell, una desconocida para mi. No creo haberla vista en otra cinta más que en Historia de una traición (Nieves Conde, 1971)
El hijo es Anthony Steffen, que tamopco me suena mucho, y al que sólo he visto en Barro en los ojos (Edoardo Mulargia, 1971), en Alambradas de violencia (León Klimovsky, 1966), en ¿Por qué seguir matando? (José Antonio de la Loma, 1965), y en Sodoma y Gomorra (Robert Aldrich, 1962)

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