Duro retrato de un sur empobrecido en EE.UU. Aunque no dice exactamente dónde se ambienta la película, no cabe duda del lugar. Puede parecer la dramatización de un relato de John Steinbeck, o de Truman Capote, o incluso de William Faulkner. Pudiera ser quizá de Tennessee Williams. Pero la historia, casi teatral, procede de un cuento de Peter Mathiessen, autor para mi absolutamente desconocido.
Racismo, venganza, deseo reprimido en una ambientación agobiante, claustrofóbica, cerrada, inculta y algo neurótica. El aislamiento no facilita la cordura. Pero no sé si el director consigue expresar lo que quiere decir. Es que no le veo en esta película. No sé por dónde cojerla.
Un reparto muy corto. Zachary Scott, que no sé qué pinta en esta cinta. Los repartos de Buñuel es una cosa peculiar. Bernie Hamilton y Key Meersman como la chica inocente que aviva el deseo de los hombres completan el reparto.
No la he entendido muy bien. No parece una cinta de Buñuel. No juega con los elemenos que le suelen gustar, ni se recrea en los círculos neuróticos que tanto juego le patrocinan en otras películas.
La rodó en inglés, y a lo mejor pretendía hacerse un hueco en la industria, pero ni es una cinta verdaderamente suya, característica y rotunda, ni es un relato impactante y solemne que pueda influir en el público americano.
Si lo que pretendía era intentar una aventura americana, no creo que lo consiguiera. La otra película que rodó en inglés fue Robinson Crusoe, ya me dirás tú qué hace Buñuel rodando una historia como ésa.
Salvando las distancias me recuerda a La Caza, de Saura, aunque esta es peor película. Ese peligro constante que generan las armas que se manejan desde la soledad y el aislamiento, la sensación permanente de peligro, de que algo va a ocurrir, y el dominio de la situación desde la violencia. Tiene la razón quien tiene el arma. En eso se parecen, pero en nada más.

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