De las de "clase media" de Franco. Continua con su serie de relatos inspirado en Edgar Alan Poe, que no le quedaron del todo mal.
En esta época ya rodaba por rodar, habían pasados sus mejores obras y su intensidad fílmica no se correspondía con la claridad y maestría que se le supusieron en algún momento anterior.
Y, sin embargo, Franco siempre aporta algo, siempre tiene cosas que decir, y siempre gusta de ver sus películas, aunque no sean las más brillantes,
Metraje muy civilizado, guión trabajado, equipo supongo que contenido y otra cinta más para el espectador, el público en general a su propia historia como narrador cinematográfico.
Recupera el mejor tono que ya exhibió años atrás y se aleja del “fantadestape” que es el género que el cultivó de manera intensa.
Con todo en algunos momentos exuda sensualidad, especialmente en las relaciones entre las mujeres. Hay algo morboso entre ellas, como si fuese un sello de creación del director.
Está muy bien ambientada, la música está bien acoplada al discurso y la trama se desarrolla con naturalidad y discreción.
De lo mejor del Franco de aquella época.
Interesante.

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