sábado, 2 de enero de 2021

§ 2.220. Yo confieso (Alfred Hitchcock, 1953)

    La recuerdo perfectamente, tal y como era. La vi hace muchos años, probablemente más de veinte y la recordaba como una obra maestra, lo que es.
    Con Montgomery Clift, Anne Baxter, y Karl Malden qué puede salir mal. Nada. 

§ 2.219. Los Hellcats de la Armada (Nathan Juran, 1957)

    Película propagandística y prácticamente hagiográfica sobre un héroe menor de la IIGM. Al parecer se basa en hechos auténticamente reales, el Comandante de un submarino Casey Abbott consigue recuperar una mina japonesa indefectible y posteriormente se le encarga la misión de introducirse en el estrecho de Tsushima con el propósito de abrir un camino en él que permita acercarse al Mar del Japón. Los japoneses han minado rabiosamente el camino de entrada y saben cómo para por él, pero los americanos necesitan saber dónde están las minas para entrar y controlar la logística de abastecimiento japonesa.
    No estoy del acuerdo en que Ronald Reagan era un pésimo actor. No era un gran actor, por supuesto, pero era un actor de la época, a caballo entre el cine y la televisión, que daba el pego y que podía servir de complemento perfectamente. Aquí está de protagonista y tampoco le queda grande la película. Actúa también su esposa, Nancy Reagan.

viernes, 1 de enero de 2021

§ 2.218. ¿En qué piensan las mujeres? (Nancy Meyers, 2000)

        La vi hace muchos años y me encantó. Vamos a ver ahora qué tal... La verdad es que está muy bien la película, la recuerdo perfectamente, pero tiene un segundo visionado perfectamente.
Empiezo a valorar muy bien a Nancy Meyers, tiene películas estupendas, con esa ligereza compleja que tiene cientos de horas y de talento detrás. Atreverse en su segunda película a hacer una especie de película tipo Lubitsch es arriesgado, pero, al menos para mi, el resultado es más que solvente.
        Este tipo de películas me ponen triste, cuando la vi hace años tenía otra vida, y ahora la vuelvo a ver y me provoca las mismas emociones, o muy similares.
        La música es excelente, sobre todo los toques de Frank Sinatra.
        Mel Gibson es un tio divertido, y Helen Hunt es una muy buena actriz. Marisa Tomei y Alan Alda están estupendos.

§ 2.217. Una vida vale más (Sydney Pollack, 1965)

    Interesante película, muy bien rodada, que cuenta la historia de una secretaria de un ejecutivo que pretende suicidarse tomando barbitúricos por razones que al principio no se explican y que llama al teléfono de la esperanza por la noche, que atiende un estudiantes de medicina con algo de formación en el tema, pero sin verdadera experiencia.
    La señora está casada, tiene hijos y parece vivir en una casa cómoda y confortable. Pero se casó embarazada de un hombre distinto a su marido, dando a luz 'prematuramente' para este.        
    Ahora el marido actual ha descubierto la verdad, pues ha recibido la mujer un cheque de 263 dólares para el hijo que le corresponden en su testamento.
    A la vez que va desarrollándose la conversación con el teléfono de la esperanza se realizan flasback para explicar la historia de la mujer y su marido y se narran los esfuerzos policiales para localizar la llamada, encontrar la casa y poner los medios médicos y sicológicos para minimizar el riesgo de suicidio y poner los medios médicos oportunos.
    Sidney Poitier y Anne Bancroft son sus protagonistas principales, realmente imperiales, con un Telly Avalas haciendo de médico que la verdad, da el pego perfectamente. Lo de Bancroft no me sorprende, siempre la he tenido como buena actriz, ni tampoco lo de Poitier, que verdaderamente era muy bueno.
    El guión es una delicia, y la secuencia de planos, dificilísimos de rodar, una verdadera maravilla. Diría que es una de las películas que más me han gustado de Pollack. Es curioso que termine de visualizar su filmografía con su primera película.
    Una reflexión sobre el perdón y la capacidad que tenemos los humanos para ello, teniendo presente que a no se trata de la voluntad que cada uno ponga en ello, sino que hay dificultades para perdonar que están por encima de la voluntad de las personas. Probablemente porque hay cosas que no se pueden perdonar, que son, en sí mismas, imperdonables. Mentiras, palabras dichas inconvenientemente, hechos u ocultamientos que las personas no pueden dejar pasar por alto. O dicho con más precisión, que no capaces de olvidar, de dejar de tener presente en todo momento, porque el conocimiento de lo ocultado transforma nuestra visión de la realidad, ahora distinta, y provoca cambios, grandes o pequeños, en nuestra forma de ver la realidad, y, por tanto, adecuamos nuestra actuación teniendo presente estos nuevos parámetros. No es que no seamos capaces de perdonar, es que, al ser distintos adecuamos nuestro comportamiento a la nueva realidad, que ya no concuerda con la que aprecia la persona que nos mintió u oculto el dato que ha propiciado el cambio en nuestras vidas, en nuestro ser.
    Su filmografía completa, excluyendo documentales y cosas para la televisión esta:
- Una vida vale más (1965)
- Propiedad condenada (1966)
- Camino de la venganza (1968)
- La fortaleza (1969)
- Danzad, danzad malditos (1969)
- Las aventuras de Jeremiah Johnson (1972)
- Tal como éramos (1973)
- Yakuza (1974)
- Los tres días del Cóndor (1975)
- Un instante, una vida (1977)
- El jinete eléctrico (1979)
- Ausencia de malicia (1981)
- Tostoi (1982)
- Memorias de África (1985)
- Habana (1990)
- La tapadera (1993)
- Sabrina (y sus amores) (1995)
- Caprichos del destino (1999)
- La intérprete (2005
    19 películas, algunas de ellas realmente buenas, otras no tanto. Pero una gran filmografía, una gran carrera que completó con algunas actuaciones como actor.

§ 2.216. Paz en la tierra (John Ford, 1934)

    1934, 87 años tiene la película (casi nada), y se ve fantásticamente. Película río, lío entre familias ricas algodoneras en el siglo XIX y en el XX.
    El guión, que no parece que sea una novela por la información que tengo de la película, es de Reginald Berkeley, que fue un político británico y luego novelista y guionista en Hollywood.
       Madeleine Carrol y Franchot Tone son sus protagonista.
    Un rico algodonero americano al morir deja en testamento la empresa con la exigencia de que se alíe con una británica tan fuerte como ella y que se establezcan sucursales en París y Prusia. Nietos de las familias se reúnen en 1914 en EE.UU.
    Boda en Alemania entre primos, estalla la guerra y mueran propietarios de la rama francesa, de la que se hace cargo la hija mayor, que está enamorada del hijo del propietario americano, que se ha apuntado a la Legión Extranjera.

§ 2.215. Arma letal (Richard Donner, 1987)

    Ya la había visto, naturalmente, pero quería que Rodrigo la viera, y era una buena forma de empezar el año 2021, que necesariamente tiene que ser mejor que el 2020. Lo de la pandemia para mi ha pasado a segundo plano, lo importante es curarme el ojo, curármelo bien y que no me queden muchas secuelas.
    Más allá de alguna que otra buena película esta serie de Arma Letal es lo mejor que ha hecho Donner, al menos es lo que a mi más me gusta. Otras cintas son buenas, pero estas son para mi las mejores.
    La pareja Mel Gibson y Danny Glover funciona, y funciona bien, una de las mejores de los últimos años en plan detectives.
    La historia, el guión, los diálogos y demás cuestiones están bien pensadas y están al servicio de la película, que funcionó estupendamente en la taquilla, al punto de extender la serie tres episodios más, el 2, 3 y 4. Quizá perdiendo, poco a poco, calidad, supongo, porque es lo que suele ocurrir en este tipo de series.

jueves, 31 de diciembre de 2020

§ 2.214. El pacto de Berlín (John Frankenheimer, 1985)

   Mejor planteamiento que desarrollo. Gran historia sobre el papel que se viene abajo poco a poco. A partir del minuto treinta decae estrepitosamente, algo que ya he apreciado en varias ocasiones en Frankenheimer, director que no completa sus películas de forma redonda.
    El guión se desarrolla sobre una novela de Robert Ludlum (un escrito competente de novelas negras y de misterio, creador de Bourne el agente invencible e intratable luego llevado con éxito a la gran pantalla) y está escrito por Edward Anhalt, George Axelrod, y John Hopkins.
    Un arquitecto estadounidense descubre que es hijo de un jerarca nazi que se dedicó a robar dinero al Reich para organizar un fideicomiso que sirva para reparar los horrores del régimen. Para ello se tiene que reunir con los hijos de otros dos hombres que participaron con él en el desfalco y que estaban de acuerdo en sus propósitos. Todo el dinero, una cantidad absolutamente fabulosa, está guardada en un banco en suiza. Si acepta la gestión del dinero tendrá que realizar obras de caridad, filantropía, etc. Todo es misterioso y dificultoso. Pero lo más horroroso es que una organización nazi que pretende resucitar el Reich están detrás del asunto y quieren el dinero.
    El asunto tiene miga, la madre del arquitecto ve como le queman la tienda y pretenden asesinarla, y los hijos de los amigos del padre (una chica y un director de orquesta, respectivamente) no parece que estén en su misma línea, más bien al contrario: pretenden emplear el dinero precisamente para resucitar al Reich. Al menos el que hace pasarse por director de orquesta no parece comulgar con sus planes. A todo esto el MI6 está enterado de la cuestión y quien participar en el asunto, no se sabe si con el propósito de desenredar el asunto o al contrario, implicarse en él porque los agentes no son auténticos, sino infiltrados nazis. Un follón en donde no sabes quién es quien y cuáles son sus intenciones.
    Películas de estas -con esta temática me refiero- hay varias, me acuerdo de una especialmente,  Triple cross (Terence Young, 1966), aunque aquella era mejor que esta, al menos así lo recuerdo.
  Las mejores películas del director son: El hombre de Alcatraz (1962), El mensajero del miedo (1962), El tren (1964), y Siete días de mayo (1964). Fueron unos años magníficos, que nos los volvería a repetir.

$ 3.974. Él (Luis Buñuel, 1953)