martes, 14 de abril de 2026

§ 4.029. Los renglones torcidos de Dios (Tulio Demicheli, 1983)



Seguimos con Demicheli, que tiene cosas muy interesantes.
Y, desde luego, como despedida de su filmografía es excelente punto final. 
Tienen un guión prodigioso, verdaderamente brillante, en el que confundes la verdad de la situación con la ficción en la que se vive en el sanatorio mental, eufemismo para denominar a un manicomio. 
Porque lo verdaderamente interesante es que no llegas a descubrir si la detective verdaderamente está investigando un crimen o si verdaderamente sufre algún tipo de enfermedad mental, más o menos grave.
La protagonista es de una belleza racial intensa y clásica, sofisticada y animal. Muy bella. Y eso hace que tiendas a pensar que verdaderamente es una detective y no una enferma. 
En algunos momentos cuando ríe sí parece que no es una formal normal de comportarse, hay algo insano en ello. Al menos lo parece. 
Los diferentes tipos de personas que conviven en el hospital parecen muy reales. No me extraña que se hubiesen rodado esas escenas en escenarios reales, en algún tipo de institución mental. 
Personas desgarbadas, jorobados, que no hablan, que tienen la mirada perdida, con evidentes signos de fobia social y desequilibrios internos, etc. 
Me ha gustado mucho. No pensaba que el título de la obra de Torcuato Luca de Tena se refiriese a un manicomio, pensaba que era una película de trasfondo religioso. 
Está muy bien rodada, tiene trasfondo y es de las películas que se recuerdan, de lo mejor de Demicheli.

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