jueves, 14 de marzo de 2019

§ 1.589. Con la misma moneda (Phil Karlson, 1975)

Siempre he tenido predilección por Phil Karlson, siendo plenamente consciente de que no es un gran director, sino un artesano de la Serie B -el Rey le llamaban- que tuvo momento muy interesantes. Pero esta no es su mejor película. Se deja ver sólo por el interés de visionario una cinta suya, en recuerdo de otras mejores.
El guión es bueno, tiene intensidad y profundidad y recorrido, no se se queda corto ni mucho menos, y llenas los 105 minutos de sobra. El juego, la chica, el asesinato, la venganza, el mafioso en la cárcel. Lo tiene todo. 
La dirección es enérgica, sentida y con desarrollo.
Me fallan los actores, encabezados por Joe Don Baker, un actor más de tele filmes que de grandes pantallas. Los demás para mi no son desconocidos. Es un grandullón, poco dotado para la interpretación pero lleno de hormonas y testosterona poco compatible con el new man de los años ochenta posteriores.
Una estética muy setentera, en las ropas, en los coches, en los modales, los pelos y barbas, el macarrismo efectista y con altas dosis de adrenalina fatua, sin propósito e inservible.
Lo que más me ha gustado ha sido cómo esconde el director el propósito de venganza del protagonista, hasta más de la mitad de la cinta no lo aprecias, no sabes cómo lo piensa hacer y qué pretende.

miércoles, 13 de marzo de 2019

§ 1.588. Persecución en el Norte (Raoul Walsh, 1943)

Entretenida película de aventuras en un guión que ya he visto en otra cinta pero no recuerdo de quién es, quizá de Curtiz, quizá de Thorpe, no me acuerdo, y aunque la he buscado no recuerdo ni como se llama, ni de quién era. Pensé que era de Presburger, pero no lo es, lo he comprobado y no consigo recordarlo.
Ya la he encontrado, se llama: Los invasores (Michael Powell, 1941), es de una temática muy parecida, aunque aquella era más propagandística que esta, que es mejor película.
Es una mezcla entre aventuras y persecución de nazis, una cosa rara que funciona en un directorazo brutal, magnífico, uno de los más grandes, de los más versátiles, de los que mejor conocían la industria, estupendísimo de verdad. Ni una película mala, ni una.
Siempre sabes, en todo momento, que el policía montado del Canadá se ha infiltrado para socavar los cimientos de la infraestructura nazi instalada en territorio del Canadá. Pero el juego de que secuestraran a la novia y la obligarán a ir con ellos dificulta su estrategia, porque, además, los nazis tampoco se fían mucho de él. Es lo que tiene el mundo del espionaje.

martes, 12 de marzo de 2019

§ 1.587. Blues en la noche (Anatole Litvak, 1941)


Comienza como una película blanca, incluso de Capra, sobre el Blues, el Jazz, la libertad y la música y ella sola se va emborronando, ensuciando, haciéndose más espesa, prácticamente sin apreciarlo de manera clara. Termina como una película d cine negro, de desesperación y broncas, de suerte tirada a la basura, de vidas varias después de emociones artificiales.por una mujer fatal que no tiene talento para cantar pero si gran dosis de astucia para esconder su incapacidad, así como una alta estima de sí misma que propicia que sobrevalores sus capacidades. Los caminos por los que se llegue a la autodestrucción no siempre son lineales, ni siquiera se programan, surgen, acaecen, se presentan, sin más, sin previo aviso, sin dar noticias, sin que cuestionen el momento o el lugar.
Litvak siempre sorprende, tiene cosas realmente buenas, esta no está entre sus mejores obras, pero se puede ver, tiene buena música, y  consigue un cierto ambiente propio de películas mayores, más hechas, más maduras.

lunes, 11 de marzo de 2019

§ 1.586. El cazador de forajidos (André De Toth, 1954)


Excelente película entre negro y westher, con un Randolp Scott imperial. Me parece una gran cinta. Con muchos personajes y un punto detectives que favorece la trama. No es una del Oeste más, tiene algo diferente, como muchas de sus películas. Siempre tienen un plus, un algo diferente, que no las convierte en lo de siempre. Con un metraje equilibrado, un guión muy bien trabajado y con un artesano a los mandos no puede salir mala cinta.
Siempre con un código moral, con un reposo de solvencia ética, un hombre de una vez, que transmite lo que debe ser, no lo que les gustaría ser.

domingo, 10 de marzo de 2019

§ 1.585. La nave del destino (Clarence Brown, 1952)

Entretenida película de aventuras con un trasfondo histórico cierto, la llegada del Plymouth a América y todo lo que ello supuso, que, según cuentan, partió de un engaño, porque les desembarcaron en un lugar cien millas al norte de donde había acordado por una trampa del patrono del barco para adquirir una compañía contraria. No sé si será verdad, aunque no me extrañaría, en absoluto.
La mezcla de personajes y caracteres variopintos que se enrolaron en esta peculiar aventura pretenden ser bien reflejados en la cinta, pero no es su objetivo. Más allá de la personalidad del Capitán del barco, sobre arisco y adusto, acostumbrado a transportar materiales y no personas.
Un Spencer Tracy en su linea de hombre maduro seguro de sí mismo y una guapísima Gene Tierney en la última película de un gran director, uno de los que transitaron del mudo al sonoro con facilidad y éxito. He leído en Wikipedia que fue nominado a seis Oscar y no ganó ninguno. Es el tipo de director que tengo que frecuentar más a menudo. De hecho es la primera película suya que veo, aunque tengo Ana Karenina, que tendré que visionario en breve.
Fue el gran valedor de Greta Garbo, una de las actrices más icónicas de todos los tiempos.

§ 1.584. Fort Utah (Lesley Selander, 1967)

Convencional película del Oeste que se ve muy mal. Mi copia no era claro, un color muy apagado y algo borroso. 
La historia no es especialmente mala, tiene interés y se deja ver. Un pistolero con un pasado que no muestra intenta ir a no se sabe dónde, para no se sabe qué. Se encuentra con una caravana de granjeros que atraviese una región plagada de indios que persiguen a un malhechor que no se sabe qué les ha hecho.
En fin, la intervención del pistolero (John Ireland) le provoca sentimientos enfrentados con una granjera  (Virginia Mayo) que acaba de enviudar.
Convencional e interesante cinta que se deja ver, de un director para mi desconocido. Al parecer hizo toda su carrera en el Wester de Serie B, y filmó muchas películas, más de 80, casi todas del género.
Tendrá que cultivarlo más.

§ 1.583. Los cañones de Navarone (J. Lee Thompson, 1961)


Una de aventuras, clásica, más que bélica. Con un guión algo inverosímil, misión suicida como Doce del patíbulo, aunque mucho peor. Sin ser mala, que no lo es, y yo le he puesto un 9 (quizá mucha nota), a lo largo de su metraje exagerado a veces baja mucho de nivel, no da la nota. El trio Peck, Niven y Quinn es magnífico, con una Irene Papas muy en su papel y una guapísima Gia Scala con un pelo tan corto que no parece ella. Me ha gustado mucho David Niven, que mantiene esa postura entre irónico y cínico que tan bien le pega, que tan bien hace. Siendo Peck un grandísimo actor, en algunos momentos consigue darle la réplica. Y no es nada fácil.
Es un poco larga, sobran unos veinte minutos en total, más de dos horas supone una atención que la cinta no merece. 158 minutos, exagerada duración.
Me ha gustado la ambientación, el guión y sus exageraciones, y el resultado final, amable y sin demasiadas complicaciones. Quizá le mejor película de J. Lee, que tiene muchas pero gran cantidad de ellas totalmente prescindibles.