Incómoda y honesta. Pero te deja un cierto regusto peculiar. Pareciera que loa el período de Stalin. Al menos es lo que dicen recurrentemente cuando surgen problemas y tienen que enfrentarse a la resolución de los mismos.
Rodada en blanco y negro pretende poner sobre la mesa los problemas internos que ya tenía la URSS en 1962.
La represión incluso frente a los suyos debería ser una cuestión más frecuente de lo que nos contaron durante años.
Hay algo de cinismo, un poco de humor mordaz y una crítica abierta al régimen, su burocracia y sus políticos.
Una sociedad inflamada de ideología que situó lo colectivo en el centro del sistema en vez de al individuo no podía construir un paradigma duradero y justo. Era evidente.
Me ha gustado. Tiene ritmo y tensión, además de efectuar esa labor de proselitismo del que el cine soviético no se libra nunca. Quizá Tarkovsky fuese el único lúdico en toda su industria. Con él coescribió el guion de su película Andréi Rubliov (1966).
El director no es precisamente un principiante. Nació en 1937. Es hermano de Nikita Mijalkov, porque eligió como apellido el de su abuelo.
Hizo su periplo norteamericano incluso con cintas tan peculiares como Tango y Cash, ahí es nada.
Lev Stepanovich era un contador de historias ciego que la abuela de León Tolstoy tenía a sueldo en la casa familiar. Era legendaria su capacidad para contar cuentos... manipularlos, hacerlos una y otra vez de manera diferente... Eso pretende este Blog, contar cuentos... de manera creible.
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