La vi hace muchos años, no menos de 25 y me gustó. Ahora la he vuelto a ver, y me ha volado la cabeza. Es una gran película, una cinta realmente brillante.
Y lo peculiar de la cosa es que el novelista Graham Greene sí tuvo contacto muy directo, además, con Kim Philby, un espía británico que trabajó 30 años para los americanos siendo un alto funcionario del MI6. La película es anterior a que se descubriera el escándalo, pero es sintomático que la temática sea parecida, sino idéntica. Esta historia merecería una gran serie de televisión, pero no creo que se haya rodado.
No es una cinta oscura, pero sí los propósitos que anidan en el protagonista. Es capaz de pasar desapercibido y, a la vez, tener una gran capacidad de observación.
Me ha encantado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario