El nivel de delirio de Jesús Franco adquiere cotas impensables. Pretende ser una revisión de los clásicos de los años 30, como un cine de culto específico y distinguido. Pero intenta meter tantísimas cosas en 90 minutos, que se hace verdaderamente insoportable. Además, mezcla pasado con los monstruos, típicos con cavareteras de Las Vegas, historias de amor, venganza, y sexo disfrazado de Estape. Delirante. No estaba rodada, la copia se ve bastante bien, el color es diáfano, el sonido es perfecto. Pero la película no tiene por dónde cogerla.
Desde luego, hay que ser muy valiente para rodar estas cosas. Tener poquísimos complejos, y estar muy seguros de uno mismo. Desde ese punto de vista Jesús Franco era un agitador de la taquilla, un provocador con sus películas y un hombre muy interesante para haber tratado. Un intelectual, un buen lector, casi seguro, por lo que conozco de él, un pornógrafo exquisito, y un cineasta con más pretensiones que calidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario