martes, 20 de octubre de 2026

§ 4.172. El amor y otras cosas imposibles (Don Ross, 2009)

Un drama (con tintes de comedia) familiar sobre las relaciones humanas, la pérdida de identidad personal, la búsqueda del sentido de la vida y la capacidad del ser humano para renacer de sí mismo y volver a ilusionarse con la vida, con “lo de todos los días”, con la vida. 
El trio protagonista está formado por Natalie Portman, que da sentido a la película y que todo funciona en torno a ella, Scott Cohen, actor algo plano y simple que no funciona del todo bien, y Charlie Tahan que es el niño pequeño “contestón” y abierto que dice las cosas tal y como las siente.
Lisa Kudrow hace de la mujer del abogado, tan reconocible como siempre. 
También actúa Lauren Ambrose, actriz pelirroja especialmente reconocible.
No funciona del todo bien. Es algo plana y provoca evidente falta de interés. 
Demasiado evidente en algunos momentos y poco original en otros. No la veo del todo funcionando bien.
Seguro que en su momento tuvo un gran éxito en taquilla, pero no me ha parecido una gran cinta. 
Todo hecho a la medida de Portman, que estaba en sus mejores años. Una cara preciosa, una figura elegante, un porte de mujer inglesa fina y educada.

lunes, 19 de octubre de 2026

§ 4.171. Arrabalera (Tulio Demicheli, 1950)


 Debut cinematográfico de un clásico del cine argentino y español, Tulio Demicheli. Un director polifacético, capaz de rodar de todo, en todo sitio y lugar: terror (fantaterror), dramas, Western (Spaguetti Western), amor y sus sucedáneos, y lo que se pusiera por delante. No le he visto una de aventuras ni de deportes, pero supongo que no los rodó porque no se lo ofrecieron. 
El guión es del director en colaboración con Ulyses Petit de Murat. El libro original es, más teatro que novela, una obra de Samuel Eichelbaum titulada “Un tal Servando Gómez”
Los protagonista son Tita Merello, Santiago Gómez Cou y Mario Fortuna, para mi tres desconocidos. Ella tiene esa belleza típicamente racial, fascinante por lo hipnótico, la bestialidad que ofrece y el drama que encubre, que se avizora. 
Porque la violencia soterrada que se encubre en la disputa amorosa latente no va a acabar bien. 
Está bien, pero es algo amanerada, previsible y algo desorganizada. Además las canciones expuestas como se hace aquí no me llenan del todo. Se aprovechan para rellenar metraje, y no se sobra a esta cinta.

domingo, 18 de octubre de 2026

§ 4.170. La condea perversa (Jesús Franco, 1974)

Onírico, sensual como todo el cine de Franco con un punto de surrealismo, colorida, rodada en un escenario natural muy bello, con una casa verdaderamente de locura, bonita, enclavada en el mar. Me recuerda a la casa de la película de Robert Wise la casa encantada.
Algunas tomas son rodadas en la misma casa que aparece recurrentemente en Eugenie, historia de una perversión, que rodó en 1980. Tanto el complejo “Xanadú”, como “La muralla roja”. El tercer edificio, la casa propiamente dicha, es  “El club social Manzanera”, edificio experimental construido con linea irregulares con el propósito de dar una sensación de desorden y falta de armonía.
Interesante el contraste entre el edifico natural experimental y la sordidez de la historia que se desarrolla en el interior. 
No son las únicas películas que rueda en ese escenario. Rodó algunas otras.
La película es lo de siempre, parece que Franco rodase siempre la misma historia. 
Interesante es la urbanización La Manzanera, el sito de playa en el que aparece la mujer, las estructuras rocosas que rodean la playa y la habitabilidad interior de las casas. Pero el resto no da para más. Un metraje incluso un poco largo, que se va a los 100 minutos, cuando la medida de Franco son los 85.

martes, 13 de octubre de 2026

§ 4.169. Sin testigos (Nikita Mikhalkov 1983)


 Me habían gustado mucho las dos películas que había visto de Mikhalkov: Quemado por el sol (1994), y El barbero de Siberia (1998), especialmente la primera.
Pero a esta cinta no le he visto la gracia. Parece una obra de teatro, más que una película. Pocos personajes, un escenario cerrado, planos fijos, nada de espacios abiertos. 
Es delicada y sutil, fina y estilísticamente notable. Pero comienza sin demasiado pulso y le cuesta avanzar hacia territorios conocidos. 
Emocionalmente potente y delicada a veces cuesta seguirle en su teatralidad: ¿para qué los monólogos de los protagonistas?, ¿Quieren explicar su pasado, sus sentimientos, sus emociones, su estar actual? Es una especie de mezcla de géneros difícilmente digerible. 
Además, la premisa de la que parte, no siendo inverosímil, es improbable. Nada sabes de los personajes hasta que se reencuentran tras años de separación matrimonial, disputas, amarguras por separados y reproches sin decir. 
Necesariamente han tenido que llevarse mejor estos años de lo que parece en la cinta. 
La tensión se acelera con el paso del metraje, pero no parece que desenlace en algo concreto. 
No es exactamente cine experimental, pero tiene rasgos del cine dogma: los primeros planos, las explicaciones cerradas con la cámara con un sólo personaje, la interrupción del desarrollo para explicar situaciones antecedentes, la estructura de la obra como si de capítulos de un ensayo se tratase, los planos fijos -probablemente también al hombre (al menos la cámara vibra en algunos momentos)- y su querencia por diálogos cerrados, a veces más pensados para la reflexión que para la información. 
Por momentos quiere ser Bergman, pero sin su retorcimiento mental y estético, sin esas composiciones tan peculiares suyas. Otras quiere ser un rompedor -Chabrol, Godard-, siempre con pretensiones cultas y refinadas.
Vistas las anteriores y esa, no parecen del mismo director.
No es el cine que más me gusta, pero hay que ver de todo… 

§ 4.168. Mi caso (Manoel De Oliveira, 1986)


 No sé. No me ha gustado mucho. Una especie de obra de teatro que no aclara ni deserreda cuál esl a problemática o qué quiere decir. No tiene un desarrollo convencional: comienzo, trama y desenlace.
Es un ensayo más que una película. No es una “novela”, ni puede leerse com tal. Es más un “ensayo” y como tal tiene que apreciarse y tratarse.
Varios personajes quieren hablar de “su” caso. Y es lo que hacen en un escenario. Produciéndose una especie de irreconducibles situaciones a un nexo común. En realidad nadie sabe qué le ocurre al otro -probablemente no le importa tampoco- porque cada uno está pendiente de “su” caso, de su problemas, de sus circunstancias. 
Queda rara la cinta. Intrascendente para mi. Carece de orden, de concierto, de estructura -clásica o novedosa, ortodoxa o vanguardista- y todo se reduce a plantar la cámara delante del escenario y dejar que los personajes cuentan “su” historia.
No puedo afirmarlo categóricamente, pero aunque no está rodada en un solo plano, y no con una sola cámara, no hay más que unos cuantos planos y cortes. No se necesitaría más.
No me ha gustado. Nada de nada.

domingo, 11 de octubre de 2026

§ 4.167. Adios, mi amor (Vincent Sherman, 1951)

Joan Crawford es todo lo que una estrella de cine es. Guapa, sin ser una de las guapas; actriz dotadísima; algo diva pero no escandalosa; perturbadora en la mirada; mala cuando hay que ser mala, y buena cuando tiene que ser buena.
Alta pero no escandalosamente alta y con ese magnetismo que desprenden las verdaderas artistas.
De el director he visto ya varias cosas, y siempre me ha parecido un director de los más solvente, competente y eficaz. 
Suyas he visto: El regreso del Doctor X (1939); A través de la noche (1941); Lucha en la sombra (1941); Camino de espinas (1943); El señor Skeffington (1944) una verdadera obra de arte; La sentencia (1947), muy entretenida; La envidiosa (1950) bastante decente; Los condenados no lloran (1950), otra gran película; La dama de Trinidad (1952), entretenida comedia de aventuras; Bestias de ciudad (1957), otra película brillante y La ciudad frente a mi (1959), otra gran cinta. 
Es un director verdaderamente competente, empotrado en el cine dorado de los años más brillantes.
La película tiene trama, historia, desarrollo, un blanco y negro muy bonito y una historia triangular algo convencional pero interesante. 
Por momentos emotiva y algo cándida, pero emocionante. La nostalgia de los recuerdos, del tiempo que pasó y no volverá, de lo que pudo ser y no fue, o no fue como pensábamos que iba a ser, o sólo lo fue a medias. 
Le falta algo de tensión dramática en las relaciones sentimentales para ser verdaderamente más profunda. Me ha gustado.

§ 4.166. Eugenie (Historia de una perversión) (Jesús Franco, 1980)

 

La tenía por una cinta más de la época salvaje de Franco, pero no es así del todo. Ahí cosas aprovechables. Para empezar los edificios en donde se desarrolla la historia, de un modernismo singular, de un color rojo tierra muy bello. Con muchísima luz con espacio muy enrevesados: escaleras, vanos abiertos, vigas inverosímiles, cubos habitables, etc.
Quizá sea Tenerife o una isla de Playa (puede ser Palma de Mallorca quizá). No, acabo de comprobarlo y es Calpe, Alicante. El edificio rojo tan singular se llama “La muralla roja” y otro que aparece abigarrado y retorcido “Xanadu”, ambos en la urbanización llamada “La Manzanera”. Los dos edificios son obras de Ricardo Bofill, un arquitecto que estuvo muy de moda en España a finales de los 90 y principios de los 2000. Los dos se terminaron de construir a mediados de los 70.
En algunos momentos cobran un protagonismo interesante, pareciendo un personaje más.
La música también tiene su gracia, no interrumpe como suele pasar en otras obras suyas. También es de Franco. 
El guión lo atribuye el Director una novela del Marqués de Sade, adaptada por él a la gran pantalla.
Antonio Mayana, Lina Romay como siempre en sus películas. Él intentando imprimir cordura a su personajes, ella con esa punto tan exhibicionista que le hacía jugar el director. 
Otras de las chicas es Katja Bienert, actriz muy de este género semi erótico que tuvo sólo 11 películas rodada y muchas de ellas precisamente con Franco.
La tercera chica en discordia es Mabel Escaño, que sí tuvo una carrera más prolífica, rodando más de 40 películas.
Una historia convencional, -convencional, para Franco quiero decir- de amores obsesionados y perversiones mentales (más que físicas).
Pero tiene un ritmo tranquilo, sereno, pero no evoluciona del todo bien. Se pierde en regodearse en escenas sin demasiada trascendencias para la historia y llega a hacerse un poco larga. Empezaba mejor que avanzaba.
Al final se acaba perdiendo en su intención de deleitarse con el morbo de la historia, en vez de ser éste un camino hacia la propia historia. Lo trata como asunto principal, cuando lo interesante es que sea medio para contar algo, no fin en sí mismo.

§ 4.179. Boi neon (Gabriel Mascaro, 2015)

Cine independiente, distinto, en algunos aspectos prácticamente experimental (el tono semi-documental, el desordenado guión, etc.) y en otro...