sábado, 24 de octubre de 2026

§ 4.176. La tumba de los muertos vivientes (Jesús Franco, 1982)

¿Qué pinta Eduardo Fajardo en esta película?
Supongo que los actores trabajan por dinero, naturalmente. Y también creo que en determinadas ocasiones no pueden sustraerse a determinados compromisos -estudios, amigos, etc.- que les obligan a hacer determinadas películas sin que tengan muchas ganas o den lo mejor de sí mismo. 
Quizá este sea un ejemplo de ello. No porque el Tío Jess no se haya rodeado de buenos actores, que sí lo hizo en el pasado, sino porque esos tiempos ya pasaron para él. Hubo un momento en que la nómina de los que trabajaron con él, o para él, o a su lado sí tuvo su gracia. Pero a la altura de la filmación de esa cinta esos tiempo ya habían pasado.
La historia, como todas las suyas, tiene su encaje en la lógica cinematográfica, pues funcionar y de hecho si se hubiera tratado de otra forma quizá sí hubiera funcionado. Pero tal y como lo rueda se hace totalmente plana, insulsa, sin gracia, sobrepasada por la realidad de su mediocridad. Son planos sucesivos con algún elemento de enganche pero sin una estructura que lo urdimbre. Algunas escenas son demasiado largas para explicar lo que nos quiere decir, y otra, sin embargo, son excesivamente cortas. Supongo que son problemas de montaje. 
La mejor época del Tío Jess fueron sus primeros años, sus 10 ó 12 primeros años, en los que rodó mucho pero con estilo y consideración. En esta época, entre las exigencias del sex-exploited y el slow-porno debería estar agotado para hacer obras de calidad.
Una más de él, de su época menos brillante.

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