viernes, 22 de mayo de 2026

§ 4.060. Heretic (Scott. Beck y Bryan Woods, 2024)




Un particular género es el de miedo religioso. Me recuerda a una cinta de Alejandro Amenabar que se titulaba Regresión (2015). 
La búsqueda de la religión verdadera convertida en obsesión malsana y retorcida.
Por momentos es perturbadora, por momentos muestra el terror, por momentos se acerca a una película de miedo clásico.
Los dos directores siempre trabajan juntos, me recuerdan a esa pareja tan peculiar y que hizo tantas películas: Michael Powell, y Emeric Pressburger, que aunque hicieron cosas por sí mismos su éxito les llegó, tanto de público como de crítica, cuando trabajaron juntos.
Es por momentos interesante, pero no pasa de ser un ensayo sobre la maldad desde un punto de vista religioso. Un estudio de cómo la ciencia fanática puede llevar a maldades y sufrimientos.
Hugh Grant está muy bien de malvado, de fanático religioso. Chloe East y Sophie Thatcher son las dos hermanas de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. No sé cómo los Mormones con el poder que tienen han permitido esta película. Es demoledora, una crítica velada a todos sus planteamientos. No hay fe. No hay bondad, no hay más que maldad y retorcimiento. Fanatismo en estado puro.

§ 4.059. Sugar (Mark Protosevich (creador), 2024)

 


§ 4.058. Clara es el precio (Vicente Aranda 1975)


 En la estela de Bella de día, de Luis Buñuel, pero sin la potencia ni la calidad de aquella.
Producto de su época, no ha envejecido bien del todo.  Está hecha como vehículo de lucimiento de Amparo Muñoz, una actriz limitada pero de indudable belleza que tuvo una vida cuando menos peculiar y una carrera que quizá apuntaba a más y no llegó a culminar bien del todo. Unas cuarenta películas, un par de series, algunas obras de televisión. Todo ello desde 1973 a 2000.
Muchas, además, al estilo de esta, en donde funciona como reclama erótico, y algunas otras en papeles semi pornográficos. 
Juan Luis Galiardo y Máximo Valverde como se espera de ellos, mejor el primero que el segundo, que es un actor limitado.
Aranda supongo que rodaba cualquier cosa en aquellos momentos. No está en su esplendor creativo, son años de formación, de tránsito del Fantaterror hacia obras más personales. 
Todo previsible, nada de recordar, mala cinta, sin más. Una película del montón en aquella época que ha pasado sin pena ni gloria. Ha envejecido mal. Además no tiene los aspectos tan particulares de las obras de Jesús Franco, que sí tienen un sello personal, aunque éste sea realmente infame muchas de las veces.

miércoles, 20 de mayo de 2026

§ 4.057. Ríos de color púrpura (Mathieu Kassovitz, 2000)

 

Un thriller francés del año 2000 que lo recuerdo con mucho predicamento. 
Intenso, algo deslavazado pero interesante. El poder y sus fisonomía, los escaños y abusos, la ausencia de naturalidad, la vivencia del crimen como algo natural y cotidiano, la falta de escrúpulos.
Hay algo morboso y atrayente en la brutalidad del crimen al que se enfrenta. Por qué alguien podría torturar de manera tan salvaje a nadie. Con qué objetivo, para qué. ¿Dinero, poder, sexo?
La cinta atrae porque te sorprende la salvajada del crimen. Y por la intuición del policía. Pero es una más de las miles de signo parecido que hay. 
El escenario sí en novedoso, pero no el contexto semi religioso en el que se produce, tampoco es especialmente novedosa la forma el la que el policía busca obtener la información.
Algo vacía por momentos, se mantiene únicamente por la intriga que sostiene la historia.
Me ha gustado, pero no es especialmente brillante.

domingo, 17 de mayo de 2026

§ 4.056. Napoleón (Ridley Scott, 2023)


 Me ha sorprendido. Por dos razones. En primer lugar, porque aunque las críticas la masacraron, a mi me ha parecido una película más que interesante. No es redonda, pero es más que apreciable.
En segundo lugar, porque no pensaba que el personaje real de Napoleon fuese tan pusilánime, que estuviese dominado por una mujer. En este caso, una mujer mayor que él -al parecer incluso 9 años- que era viuda de un militar pasado por la guillotina y que pasó por prisión.
Joaquin Phoenix está espléndido como Napoleón, y Vanessa Kirby magnífica como Josefina.
El color es brillante, el contexto histórico fiel a la realidad (al parecer), el guión más que aceptable y el metraje, que es lo más criticado, adecuado. Y eso que estoy viendo el Director´s cut, que dura 50 minutos más, unos 210 minutos, tres horas y media. Una barbaridad solo al alcance de unos pocos, los privilegiados.

§ 4.055. Los inocentes (Juan Antonio Bardem, 1963)

Otra obra grande de Bardem. Qué director, por favor, qué director. Un retrato demoledor de la soledad, de la traición amorosa, del engaño, de la culpa, del perdón, de las miserias humanas, de la redención por el amor, del peso de la responsabilidad, de las oportunidades perdidas, de la infidelidad.
La temática es verdaderamente interesante, muy similar a la que luego rueda Sydney Pollack titulada “Caprichos del destino” de 1999 con Harrison Ford, y Kristin Scott Thomas.
A veces es mejor no saber cómo se hacen las salchichas. Porque cuándo lo sabes no las vuelves a comer. 
Saber por qué una persona amada ha tomado determinado decisiones, cuáles fueron sus motivaciones y cómo se relacionan con uno mismo puede ser un peligro. Y muchas de la veces carece de sentido. Sobre todo cuando la averiguación de lo que ocurrió genera dolor, conflicto y sufrimiento. Si, además, quien busca la verdad no era un buen compañero de vida, la problemática se dispara exponencialmente. 
Rodada en un buen blanco y negro, con una cierta pausa y cadencia en su ritmo y con una música típica de cine negro que ambienta muy bien el drama y la tensión.
El resultado es magnífico, verdaderamente brillante. Soberbio en la forma, decae algo en los diálogos que sostienen la excelente trama.
El contraste de modelos de vida subraya la diferencia de clases, y legitima la lucha entre ellas. El industrial vivía en la opulencia, rico de verdad; la enfermera estaba casada con un industrioso operario de banca. Por ahí puede leerse más cosas que las que muestra la trama.
Dos cosas son interesantes: cómo desprecia a la clase alta al entatizar sus vicios -alcohol, infidelidad-, sus defectos -insensibilidad, desprecio, maldad, soberbia-, sus miserias -soledad, hipocresía- y sus enfermedades -depresión, neurosis, con una no tan velada crítica a la homosexualidad.
Frente a ello se alza el trabajador digno y entero, capaz de sobreponerse a las cargas emocionales más duras. Machacado por su propia conciencia e incapaz de asumir la culpa que supone la realidad.
El personaje principal se llama Sártoris, como el título de la novela y el personaje de Faulkner. 

§ 4.061. El ministro de propaganda (Joachim Lang, 2024)

La idea es muy buena. Un guión bien trazado. Medios cuantiosos y costosos: escenarios abiertos, muchos extras, trajes, coches, atrezzo, músi...