Julio Coll tiene cosas mejores. Casi todas. No es una buena película, y ha envejecido realmente mal. La estructura es clásica, ortodoxa, ordenada, y el desarrollo está bien trazado, se ve bien, con un blanco y negro muy definido, y tiene un metraje civilizado (menos de 90 minutos).
Un singular thriller celtibérico de mujeres y cocaína. Avanzado por la temática y la situación que genera, pero no buena en general.
Se hace pesada, no avanza con naturalidad, se tropieza con escenas deslavazadas del interés general. No se acaba de vislumbrar a dónde se dirige, más allá de constituir un singular entretenimiento como película de mujeres (y probablemente para mujeres).
Temas avanzados a su tiempo: tráfico de drogas, mujeres violentadas, venganza ante ofensas de hombres, empoderamiento femenino, etc. Temas usuales hoy en día, pero que en 1963 daban de qué hablar.
La idea es buena. El guión está bien, pero no avanza correctamente. No sé por qué, pero se tropieza, se dificulta consigo misma y no consigue nunca situarte más allá de las meras imágenes. Además, en ocasiones parece una comedia, en otras una singular tragedia, a veces drama, pero sin trascendencia ni personalidad. Además la música que acompaña algunas escenas tiende a pordiosear la escena, con sonsonetes ridículos, agudos y desafinados.
Difícil de catalogar y difícil de disfrutar. La imagino como un fracaso total en taquilla.
Es ambigua: mujeres empoderadas que se autocensura (o no se atreven a avanzar en su liberación personal); paisaje urbano y nocturno sin llegar a representar una verdadera liberación femenina; problemas sociales -cocaína dixit- tratado de manera frívola y poco consistente; policía autoritaria sin llegar a ser imperiosa.
Pretende ser una película avanzada a su tiempo, pero no lo hace en la dirección adecuada. Se ve rara, no es de su época, pero tampoco es innovadora. Mezcla géneros pero a veces parece un folletín, un vodevil, una revista.
Nada que ver con Un vaso de Whisky, Distrito Quinto, o Los cuervos, obras mayores en su filmografía.
Se disfruta lo justo. No cansa, pero no se disfruta del todo.
Lev Stepanovich era un contador de historias ciego que la abuela de León Tolstoy tenía a sueldo en la casa familiar. Era legendaria su capacidad para contar cuentos... manipularlos, hacerlos una y otra vez de manera diferente... Eso pretende este Blog, contar cuentos... de manera creible.
domingo, 10 de mayo de 2026
§ 4.048. La cuarta ventana (Julio Coll Claramunt, 1963)
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§ 4.048. La cuarta ventana (Julio Coll Claramunt, 1963)
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