lunes, 11 de mayo de 2026

§ 4.049. El diablo que vino de Akasawa (Jesús Franco, 1971)


 Estoy convencido de dos cosas sobre Franco. Que era un cinéfilo experto, un hombre de cine absoluto, conocedor de temáticas, anécdotas, técnicas y películas de todo el mundo. y que se autopercibía como un cineasta absoluto, como un director capaz de todo, de hacer cualquier tipo de cine, cualquier película: terror, erótica, pornográfica, de cine negro y, como es en este caso, de espías en países exóticos. 
La música repetitiva y absolutamente irritante, electrónica y sicodélica al mismo tiempo, marca los ritmos de los tiempos de acción. Sustituir el Jazz que empleaba en sus primeras cintas por este tipo de ¿música? es cuanto menos sorprendente. 
La temática es un poco caótica, desparramante y fuera de lugar. En una especie de parodia desordenada se pretende trazar una temática de espías alrededor del robo de una piedra extraída de una mina del centro de África. Scott Land Yard, espías americanos, hoteles de mala muerte, prostitutas tristes que son espías dobles, legendarios miembros del servicio secreto… es un ver por ver, un ver fotogramas por ver fotogramas, sin demasiado sentido ni organización.
No le encuentro la lógica a la cinta y quizá de lo que se trata, sin más, es de divertirse con el propio “despiporre” que es la película.
El reparto es un poco lo de siempre: Fred Williams, Soledad Miranda, Horst Tappert, la guapísima 
Ewa Strömberg, y el americano Howard Vernon que parece un asociado a la Cátedra de Franco (por la cantidad de películas que rodó con él).
De verdad es que creo que se ríe de nosotros para que nos riamos con él. No hay otra. Los mejores tiempos de Franco ya habían pasado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

§ 4.049. El diablo que vino de Akasawa (Jesús Franco, 1971)

 Estoy convencido de dos cosas sobre Franco. Que era un cinéfilo experto, un hombre de cine absoluto, conocedor de temáticas, anécdotas, téc...