domingo, 18 de mayo de 2025

§ 3.841. The beast (Lee Jung-Ho, 2019)

Película de policias coreana. De Corea del Sur, naturalmente. 
Responde a los cánones de cinta policial norteamericana. Los dos tipos de policía, un crimen que investigan ambos, una lucha interna entre ellos que descubre odios y trifulcas anteriores y un escenario de ascensos, meritocracia y politiqueo en el que los enfrentamientos entre ellos nada bueno augura.
Es algo plana, camina por sendas trilladas, y no innova en demasía. No hay nada que aporte a cualquier película occidental del género. Es convencional como pocas. Vida interior del policía, familias afectadas por la presión, ataques de pánico, medicación, neurosis policial, etc. 
No me ha parecido gran cosa.
Si es cierto que las escenas son altamente realistas, incluso crudas. Pero es lo único que aporta. Poca cosa. Además es sumamente larga, 130 minutos. Un metraje más allá de los cien hay que saber gestionarlo. Y no parece que este director en esta cinta hay sido capaz. Es la segunda película de un directo del que no he visto la primera.

§ 3.840. Antes llega la muerte (Joaquin Luís Romero Marchent, 1964)

Un Western melodramático trufado de una doble historia de amor en un triángulo de lo más común y corriente.
Pero la historia de amor entre los protagonistas no es propia del oeste. Parece una relación clásica, con diálogos que podría firmar cualquier autor del Siglo de Oro español. Es, por decirlo así, una historia de amor con estética Western.
Bien rodada, se ve muy bien la copia y se escucha muy bien. 
Tiene su gracia. Me ha gustado. Desde luego Marchent es un clásico en este género. Tiene muchas cintas en esta temática.

§ 3.839. Monella (Tinto Brass, 1998)


Lo que se esperaba. Una comedia de situación subida de tono. Sin interés, sin malicia, sin sustancia. Los personajes responden a prototipos de la época, de lo que se pretende narrar. La chica ligera de cascos, el cincuenton pícaro, la madre dominante, el joven enamorado e inexperto, etc.
Años cincuenta, Italia, alguna región cerrada probablemente del sur, ambiente opresivo pero ya tendente a la apertura de mira y de ideas.
El plano Brass se aprecia desde el primer minuto: ese plano simétrico a derecha e izquierda que enfoca una ventana, o el cabecero de una cama provocando una sensación de orden artificial, de alineamiento de los objetos, y con ello de las ideas y pensamientos.
La tónica de sus películas siempre es la misma. Mujer despampanante por la que suspiran varios hombres, en este caso su novio y el amante de su madre, y que es capaz de volverlos locos a todos mostrando sus encantos.
La protagonista es Anna Ammirati, una mujer muy guapa, qué duda cabe, que debuta en esta película. Luego tuvo una carrera discreta, como ocurre por otra parte con otras actrices de Brass.
Una película muy prescindible, que se sustenta en la exhibición.
De Brass ya he visto casi todo. Al menos lo que considero interesante. Me faltan por ver sus primeras películas, que se alejan de al temática por la que luego fue conocido.

sábado, 17 de mayo de 2025

§ 3.838. Brimstone. La hija del predicador (Martin Koolhoven, 2016)

 
Un Western muy "europeo", que no "Spaguetti Western" o "Paella western" o similar. Podría ser consideraba una película de época, incluso un Western Australiano. Los trajes, las casas, el atroz, los carruajes, peinados, etc. evocan a emigrantes europeos emigrados al territorio americano. Daneses, Alemanes, Suecos, gente del norte de Europa, protestantes en todo caso, en alguna de sus derivaciones dogmáticas: Hugonotes, puritanos, etc.
Los actores principales son Guy Pearce como el reverendo malévolo y demoníaco que pretende erigirse en castigador de conciencias ajenas y guardián de la vida y la muerte en la tierra. Es malo, sádico, está enfermo -es evidente- y es muy peligroso. Una especie de castigador inclemente de condiciones y vidas ajenas.
Dakota Fanning es frágil, delicada, dócil, sedosa y algo enfermiza, pero fuerte y robusta cuando las circunstancias así lo requieren. No recuerdo haberla visto en otras cintas. Recuerdo haberla visto, pero no el cuáles. A Pearce sí le recuerdo en muchas más.
El papel de él es interesante, tiene algo del reverendo del Jinete Pálido, pero la delicadeza de ella supera las expectativas que me había formado sobre su actuación. Tiene mucho recorrido, fondo y forma. Una muy buen actuación, sobre todo a medida que se van complicando las cosas, el ambiente se endurece y el diablo obra su actos.
Muy buen color, buen sonido y un ambiente enrarecido y morboso, macabro y malsano rodea toda la cinta. 
El mal existe, a veces más cerca de lo que creemos.
Me ha parecido interesante, aunque algo larga, cometidas las 'modernas'. Se necesitan demasiados minutos para contar cosas que podrían contarse en menos tiempo. Le sobran treinta minutos. Pero es que soy muy de leguaje condensado, también en lo cinematográfico.

§ 3.837. La reina del Tabarín (Jesus Franco, 1960)

 
Irreconocible Franco. Una película  musical "madrileña", con chotis, ofertas y cabaret.
Es su segunda o tercera película, y encadena canciones y números de baile en cada momento, prácticamente los diálogos son musicados. 
No es su estilo, naturalmente, pero supongo que en aquellos momentos del inicio de sus carrera rodaba lo que podía.
Para mi es insufrible, porque ni es el tipo de cine que me gusta -detesto los musicales- ni tiene una historia detrás que me agrade (como puede ser West Story o Sonrisas y lágrimas, por ejemplo).
Mi espíritu de totalizar directores me lleva a veces a ver cosas que directamente no me gustan. No es que me gusten poco, es que no me gustan nada.

viernes, 16 de mayo de 2025

§ 3.836. Terror en Amityville (Stuart Rosenberg, 1979)

 
Seguramente fue una película de muchísimo éxito. Y probablemente, como ocurre en general con este tipo de películas de terror, fue criticada por los bienpensantes que analizan las películas no desde el plano emocional, sino desde la técnica cinematográfica. 
No ha envejecido mal, pero no es una de esas películas que han crecido con los años. No es "La profecía" (Richard Donner, 1976), ni mucho menos "Al final de la escalera" (Peter Medak, 1980), ambas perfectas obras maestras del cine, sin discriminación por el género. No son sólo estupendas películas de terror, son, sin más, estupendas películas. Tampoco es, por supuesto, "El exorcista" (William Friedkin, 1873).
La cinta es interesante, algo plana y dedicada más a la impresión instantánea que a crear un clima de terror o angustia en el espectador. Juega con la circunstancialidad, pero no te introduce en el miedo como las tres citadas.
James Brolin está bien, como siempre, como lo que siempre ha sido, un galán de los setenta. Margot Kidder es una actriz del momento, de aquellas época. Lo de Rod Steiger es como de otro mundo. Da miedo verlo. Provoca una sensación de desasosiego tremenda. Le supongo un obsesivo de los papeles que representaba, dedicado a analizar la situación, el contexto, a fijarse cómo se movían los personajes, etc. Un estudioso de los temas. Un estudioso profundo.
Se me ha hecho un pco larga. Noventa minutos hubieran sido suficientes. Pasa por momentos algo dispares que hacen que el espectador se disperse un poco. 
No tiene la intensidad de las tres citadas, que sí son, verdaderamente, cintas de miedo auténtico, miedo de verdad. Ésta es como más narrativa, menos epidérmica, menos de miedo.
De lo que he leído en Wikipedia puede deducirse que más allá de los homicidios en la casa, que sí son verdaderos, el resto de la historia es una combinación de novela, fraude, interés económico y engrandecimiento del mito. Pero han sido hasta 27 películas las que forman parte de la saga o pueden considerarse del grupo de "Amityville". Eso son muchas películas.

§ 3.835. La bandera negra (Amando De Ossorio, 1956)

Pues, pues, pues... una película de lo más interesante. 
Una película de un solo actor: José María Seoane.
Evidentemente, es difícil de ver, de apreciar. Y los 72 minutos no se hacen cortos. A veces, incluso, se hace larga. 
Primera película de De Ossorio.
Es la historia de la conciencia de un hombre que o ha cometido un crimen o lo ha presenciado y alcoholizado una noche rememora él sólo, en un soliloquio algo desquiciado, qué ocurrió, cómo pasaron las cosas, y por qué alguien ha sido condenado a morir, al parecer su hijo. 
Pero lo hace hablando él sólo, con un perro, por la calle, etc. Difícil de ver, parece una obra de teatro.
Evidentemente, es un alegato contra la pena de muerte, en una época en que sí existía, aunque de hecho no era usual su utilización. No sé cómo lidió con la censura esta película, quizá 
Pero también puede leerse entre líneas una crítica al oscurantismo del régimen, que estaba en su apogeo más duro: ya asentado y dominando todos los resquicios del poder, la propaganda, la justicia, los medios de comunicación y, por supuesto, el cine como entretenimiento de masas.
La copia no se ve del todo bien. Supongo que ha hay restauración alguna, y que se aprecia en su única versión. 
No tengo datos, pero creo que tiene que ser una de esas películas que forman parte de la leyenda negra del cine patrio, un malditismo que comparten otras obras, generalmente mayores que ésta, que no deja de ser una especie de ensayo fílmico, un experimento de algo más del mediometraje.
Aunque quizá sea algo desproporcionado afirmarlo, pero creo que algunos elementos del cine de Ossorio están presentes: lo telúrico, la oscuridad, las dobles vidas, los crímenes, lo morboso, etc.
Desde luego es un película muy valiente y abiertamente experimental.
Me ha gustado, y me parece más creativa que otras obras suyas posteriores, aunque siempre tendrá el mérito de la cuatrilogía de los templarios que reviven de la muerte.

$ 3.974. Él (Luis Buñuel, 1953)