domingo, 26 de enero de 2025

§ 3.666. La mansión de los muertos vivientes (Jesús Franco, 1982)

Cinta de zombies, tetas, lesbianismo soft y miedos encapsulados en el subconsciente personal. De esos que te atormentan toda la vida, de joven y de mayor, siempre.
Tengo la teoría de que Franco fue un gran cinéfilo. De esos que veían dos o res películas por día. Cinéfago, si queremos llamarlo así. Seguramente las dos cosas.
Viendo esta película no puedo dejar de acordarme de El resplandor (Stanley Kubrick, 1980), una de las del director británico que más me gustan. La idea no es que esté copiada, ni mucho menos, pero tiene grandes similitudes. Un hotel, la soledad como motor de la historia, personajes frágiles. Hay multitud de diferencias, por supuesto: aquello era un hotel de montaña, éste de playa, los protagonistas allí eran el encargado y su familia, aquí unos huéspedes, la fragilidad mental del cuidador del hotel era la amenaza, y siempre para su familia, siendo aquí externa y únicamente para las mujeres protagonistas. Pero tiene algo de inspiración en aquella.
Franco derrapa totalmente con la historia. Siempre cuenta lo mismo y siempre lo cuenta igual. Es de esos directores que no tiene gracia, pero sus películas se ven. No me gusta, pero las veo. Tiene un punto personal totalmente desinhibido, descocado, alocado, salvaje. Filma lo que le da la puñetera gana y consigue meter a espectadores en la sala de cine. No tiene ningún tipo de pretensión artística -como otros muchos, Ford mediante- y es plenamente consciente de que está realizando un producto de entretenimiento. Por eso se ven sus películas.
La cinta parece rodada en Canarias, porque aparece el árbol tan característico de las islas en varias tomas y la arena de la playa es de ese color negro volcánica tan característico. Además la estructura hotelera no parece de las clásica de la Costa del Sol.
Me gusta ver las películas de Franco, que no es exactamente lo mismo de que me gusten las películas de él. No están entre mis favoritas y, sin embargo, veo sus cintas. Tiene don. Tiene algo.
Lo singular es que los zombies aparecen cuando sopla el viento. Cualquier excusa nos sirve para montar una historia.
Los zombies son, es descarado, los de Ossorio, los de Armando de Ossorio. Esos zombies templarios que aparecen en determinadas circunstancias. Aquella construcción era más solvente, más sostenida, aquí parecen una anécdota. Además en las películas de Ossorio, que son tres o cuatro nada más (de esta trama) los ropajes estaban raídos y sucios, porque los protagonistas venían del medievo, y aquí están relativamente limpios. Pero la historia es parecida.

§ 3.665. Una libélula para cada muerto (León Klimovsky, 1975)

Una de las últimas de Klimovsky, un director verdadermente prolífico, más de cincuenta películas.
Un policía de una ciudad italiana, Milán o Roma seguramente, se enfrenta a un caso difícil, y con la ayuda de su mujer intenta cerrarle el círculo.
Bien narrada, muy de la época, con un Naschy en plan estelar. Firma el guión, y es el protagonista. Interesante, pero algo insustancial. 
La chica es Erika Blanc, una belleza de la época. Pelo largo y rojo, piel blanca, muy alta. 
La cinta se deja ver, tiene gracia y es entretenida. Si se aprecia en su valía y se pone en contexto -música psicodélica, trajes de campana y hombreras, etc.- entretiene. No tiene dos visionarios, pero divierte.

sábado, 25 de enero de 2025

§ 3.664. Yield to the Night (J. Lee Thompson, 1956)

34 película tengo de J. Lee. Un director irregular. A veces excelente, como en esta película, otras no tanto. A veces lo borda, otras, las últimas, simplemente se deja llevar. Supongo que las cuestiones alimenticias tienen mucho que ver con ese tipo de decisiones. 
Buena película. Un drama carcelario diferente, de mujeres. Hay algo de Quiero vivir (Robert Wise, 1958) que es dos años posterior. No sé si Wise vio la cinta y se le ocurrió la idea. Puede ser. Aquella es mejor película que ésta, no siendo ésta mala.
Es de las "buenas" de J. Lee. 
Diana Dors está espléndida. Sabe manejar el contraste entre la desesperación del amor no correspondido cuando está en libertad, y la pasividad resentida que manifiesta cuando está en prisión. Supongo que esperar a la muerte en el corredor final debe ser una situación emocional durísima, fuera de la humanidad que se le supone a la cárcel como mecanismos de redención de culpas e instrumento de castigo. No lo hace mal. No es Susan Hayward , pero no funciona mal. Ni mucho menos. Aporta, además, el glamour y el morbo del que carece la actriz norteamericana.
Rubia explosiva, curvilinea y (un poco) sofisticada que compitió en la primera liga de las hembras rotundas, sin llegar a abrirse un hueco excesivamente amplio. No he visto muchas cosas suyas, pero esta película será la que más recuerde suya.

viernes, 24 de enero de 2025

§ 3.663. Los impostores (Ridley Scott, 2003)

Me quedaban por ver dos de Scott, ésta, Legent de 1985, la nueva de Napoleón, y de Gladiator II, que es muy reciente. Todas las demás las tengo y las he visto, algunas varias veces. En realidad tres o cuatro varias veces.
Tras un comienzo fulgurante, con verdaderas obras de arte de todos los tiempos. 
Ésta es entretenida, se deja ver, pero está lejos de la buenas de Scott. Tiene su gracia, pero, como casi todas las cintas de este siglo, me parece muy larga. Con 90 minutos hubiera bastado. No sé muy bien cuál es la manía, y por qué, de alargar las películas más allá de los razonable. Supongo que una vez que tienes el material es difícil cortar, una vez rodadas las escenas no es fácil desechar material. 
La idea de someter a un ladrón neurótico a las desavenencias de la vida ordinaria es interesante. Un obsesivo del orden y de la limpieza que roba y estafa para ganarse la vida. Solitario y ordenado hasta la extenuación.
Intenta ser una especie de comedia, de las clásicas modernas que someten a personajes peculiares a las clásicas tensiones de las comedias de situación.
El resultado es desigual. Me ha gustado, pero con algo de esfuerzo. No me provoca la naturalidad de las películas que me gustan. Es cierto que la comedia no es mi género, pero hay que ver de todo. Además si no ves de todo lo que ocurre es que deja de gustarte lo que te gusta. 
La música de Frank Sinatra está muy bien escogida, suena perfecta y verdaderamente continua emocionando. Además murió el año de la película. Es de suponer que cuando se rodaba y montaba seguía vivo.

jueves, 23 de enero de 2025

§ 3.662. Killers (Robert Luketic, 2010)

No siempre puedes ver una de Bergman o de Rossellini. A veces necesitas, sin más, ver algo para evadirme. Algo simple, sin más. Y para estas cosas esta tipo de cintas funciona a la perfección. Con una estética de las películas de 007 descarada, se desarrolla la historia a la perfección. Pero a medida que avanza de va diluyendo, poco a poco. Tiene paisajes, algunos planos, algunos diálogos. La historia de amor se sostiene. Pero el interés se va perdiendo a medida que avanza. Incluso se hace un poco larga.
Es colorida y ello ayuda a pasar el rato y las escenas peculiares son interesantes. Tiene gracia y garbo, pero se agota en lugares comunes y tópicos de las comedias de situación que en un director bien armado funcionaría quizá mejor. Se diluye poco a poco. 
Muy guapa la chica, que se llama Katherine Heigl. El chico es Ashton Kutcher. Muy divertido es el papel que hace Tom Selleck, que hace del padre de la novia. También muy bien Catherine O'Hara, que hace de su madre.

miércoles, 22 de enero de 2025

§ 3.661. Cuerno de cabra (Metodi Andonov, 1972)

No sé si he visto muchas más películas búlgaras, tomadas por directores búlgaros. No es, desde luego, un cine que visite mucho. Sí creo haber visto varias cosas polacas, y alguna checa, pero búlgaras no muchas. 
Un drama en toda regla, pero con pretensiones de cine clásico y una cierta perspectiva de historia intemporal, de siempre, para cualquier tipo de cine, para cualquier cultura. Tiene algo de El manantial de la doncella (Ingmar Bergman, 1960), y sin ningún tipo de exageración, tiene también algo que se puede ver en las decenas de películas actuales de acción que mezclan el entrenamiento físico con el espíritu de venganza. Algo de "Nikita, dura de matar" (Luc Besson, 1990) tiene el personaje femenino. La verdad es que la escenas de lucha, así como la violación son verdaderamente crudas.
No está exenta de elaborar una crónica y una crítica política. Tanto la violación como el fuego de la venganza se alimentan de la diferencia racial, política y nacional de los integrantes de la trama.
Es, por supuesto la primera película que veo de su director, que por otra parte no filmó mucho, sólo ésta y otras tres películas.
"El mundo no es para mujeres" dice el padre de la niña, en lo que puede verse como un intento no sólo de que la chica sirva como instrumento de venganza, sino de protección de la chica. Al vivir como un hombre y hacer las cosas que ellos hacen se encuentra protegida de sufrir los mismos episodios que la madre. Tiene, por tanto, dos lecturas.
También se expone un tema muy duro y problemático: la utilización de violencia sexual, especialmente contra mujeres, como instrumento de guerra y dominación bélica, política y social.
Tiene muchas cosas que anticipan situaciones.
Sirve también para apreciar tradiciones búlgaras y sus paisajes. Hay una fiesta parecida a nuestro "Jaramplas", con disfraces de animales y cencerros que espantan las pesadillas, los malos espíritus y la maldad.
El sufrimiento al que se somete a la protagonista se refleja bien en la pantalla. De eso se trata. La actriz es buena, quizá el actor principal, sudare en la pantalla, no tanto.
No es una cinta muda, pero podría haberlo sido perfectamente. Los diálogos no son necesarios, no aportan información, ni siquiera complementan la que aprecias con las imágenes.
En general me ha parecida una película verdaderamente estupenda.

martes, 21 de enero de 2025

§ 3.660. Al morir la noche (Alverto Cavalcanti, Basil Dearden, Charles Crichton, y Robert Hamer, 1945)

Una película de cuatro directores. Y no es una de esas de "por capítulos"., Sion una película normal y corriente, ni siquiera muy larga, 103 minutos. Un metraje normal. Si es cierto que la narrativa expone las vivencias de varios personajes, todas ellas independientes y con escasa conexión entre ellas, más que los personajes pasan un fin de semana juntos en una casa de campo y cuentas historias de misterio, fantasmas y circunstancias sobrenaturales.
Interesante, bien narrada, por momentos cuesta intentar averiguar a dónde va, hacía dónde se dirige. Las piezas se unen más tarde (se supone).
Historias de terror, de adivinación, de sucesos paranormales, extraños, diferentes. Cada personaje cuenta el suyo.
Buen blanco y negro, buen sonido. Tiene todas las hechuras para ser un clásico, y seguramente lo sea.