jueves, 13 de junio de 2024

§ 3.437. La pianista (Michael Haneke, 2001)

 

Todo Haneke es perturbador. Bueno, todo lo que yo he visto de Haneke me parece malsano, perturbador, enfermizo, delirante,  retorcido, poco edificante, en definitiva. 
Lo que nos plantea aquí es, sencillamente, cómo las personas normales, dedicadas a asuntos corrientes y molientes, son capaces de escapar de su rutina de la manera más sórdida posible. No hace nada malo, quizá sí reprochable desde una moral estricta, pero a ella le sirve para seguir viviendo una vida vulgar, anodina y sin esperanzas. En realidad, es algo que hacemos todos, con mayor o menor intensidad, y pruebas de ello hay por doquier.
Hay algo de neurótico en la represión sexual que mantiene la pianista consigo misma. Parece que la represión la ha ayudado a tocar mejor el piano. Quizá sea así, aunque probablemente tocaría igual de bien, o de mal, sin participar de esa manera tan peculiar de vivir el sexo.
Es interesante la propuesta, aunque algo alejada de los cánones ordinarios y usuales de una película clásica, que son las que más me gustan.
La historia tiene una cierta sensibilidad, funciona en la rudeza y en la violencia, pero no consigue conmover desde la dulzura. Probablemente no lo pretende. 
Es una cinta lenta, circular, obsesiva, neurótica y agresiva desde la sexualidad. Una propuesta interesante.
He leído algunas crítica sobre la cinta y estoy bastante de acuerdo en que una temática como esta en manos de un directo más zafio, menos dotado y menos sensible hubiera sido un despropósito morboso y sin sentido. 
Me ha gustado, pero no me parece la obra de arte que parece sugerir todo el mundo que es. Interesante, sugestiva, distinta, provocadora, pero no me parece una cinta mayor. Ni mucho menos.

miércoles, 12 de junio de 2024

§ 3.436. Los ojos sin rostro (Georges Franju, 1960)

 
Un clásico europeo de cine de terror y fantástico. Una pequeña joya, una obra de arte.
Una trama muy sugestiva, sugerente, enroscada en una duda y en una certeza. No sé sabe qué pasó, pero sí que hay un cadáver. 
Me gustan dos cosas. El papel de Pierre Brasseur. No da el papel de médico loco tan característico de la época, especialmente de las películas inglesas. Y el rol que juega Alida Valli, secretamente enamorada del doctor, fría y sensual al mismo tiempo. Amoral y arrogante, pero con cara de poderte fiar de ella. Peligrosa
Un metraje muy contenido, crece en intensidad con el paso del metraje. Una música desarreglada, no llega a estar en plena consonancia con la trama, parece más música de comedia de situación que de drama de terror con tintes góticos, que es lo que esta películas es.
No había visto nada de Franju, autor de muchos documentales, algunas series, pero pocas películas, sólo nueve. Autor de culto, embebido de la lírica de la Nouevelle Vague, del que fue una parte importante desde la crítica y el ensayo fílmico.

martes, 11 de junio de 2024

§ 3.435. Profundidad seis (Sean S. Cunningham, 1989)

Tienes que ser capaz de entender que el planteamiento no es verosímil, y que a la acción se supedita todo, el guión, la priorización de las escenas, los personajes, la trama, e incluso el color y la fotografía. 
A veces funciona, otras no tanto. Abyss (James Cameron, 1989) curiosamente dle mismo año es una gran película, ésta no tanto. Cierto es que las escenas de mar abierto de aquella eran absolutamente espectaculares, de las que carece ésta.
Es excesivamente trillada. Sabes de qué va desde el primer momento: un monstruo habita debajo del mar y han ido a tocarle las narices a su guarida: pues natural que se defienda. Y los va matando poco a poco a todos los colonos del fondo del mar. Pero eso ya lo sabes nada más ver el cartel de la película, que es verdaderamente brillante.
Personajes poco definidos, el 'bicho' no especialmente bien caracterizado, las historias entre los personajes no están muy desarrolladas, la música no consigue entonar con el ambiente marino, se abusa de los tópicos dramáticos -el primer muerto: el negro, el embarazo de la chica guapa-, e incluso se hace un poco larga.
En definitiva, más perdiendo el interés a medida que avanza y no consigues que te emocione. Por momentos parece más una película de televisión que de cine.

§ 3.434. El ataque de las Vampiras (Jesús Franco, 1973)

 

Lo intento, mira que lo intento, pero no consigo llegar a Franco. Algunas cosas suya me parecen sugestivas, interesantes e incluso morbosas, pero otras me parecen directamente una tontería. La del otro día, Miss Muerte (1966) era de los más interesante. Pero esta no lo es tanto. Abusa de los tópicos, de que el destape interesa mucho, de un guión trillado y manido, de la búsqueda de un climax erótico-fantasmal de lo más empalagoso, de una repetición temática absolutamente insufrible, de una falta de montaje, de una manera de rodar que pudiéramos catalogar de "automática": rápida, al grano, nada sutil, directa, sin concesiones.  Esta no es de las interesantes de Franco. Y aunque he leído que, en realidad, es una buena obra, a mi no me ha parecido. 
Me gusta ver películas 'malas'. Hay que ver de todo, y en algunos momentos las de Franco me entretienen, pero creo que puede dividirse su extensísima filmografía en dos partes muy diferenciadas -probablemente, no lo dudo, en más-. Una primera interesante, con temas más dedicados al misterio, a los fantasmas, incluso a los sexual pero no tan abiertamente provocativo. Y una segunda parte mucho más abiertamente pornográfica, light si se quiere, pero pornográfica. Y esta cinta está a medio camino entre sus dos grandes fases. 

domingo, 9 de junio de 2024

§ 3.433. Cliff Walkers (Zhang Yimou, 2021)

 

Vaya directorazo es Yimou. Qué maravilla, qué bien narra, que fácil lo hace, qué ritmo imprime a las historias. Es un director estupendo. Pero estupendo de verdad.
Pero no creo que pase por ser un director muy 'chino', quiero decir que aunque recurre a temas chinos, a historias que pasaron en su país, más o menos alejadas en el tiempo, lo hace con un lenguaje cinematográfico muy tradicional, clásico, perfectamente homologable a un director americano o europeo. Bergman, por ejemplo, o Roselini tiene una voz diferente a otros directores suecos o italianos. Pero Yimou podría pasar por ser un director americano, incluso en algunas obras creador de blockbuster, obras para un consumo de masas. Ésta en concreto y la última suya que vi, Sombra, puede pasar por ser una obra muy taquillera, de éxito asegurado, gran presupuesto y masa social visionándola.
Las guerras son terribles, pero las de expansión territorial, de dominación colonial son de mera dominación. lo cual supone un desprecio manifiesto por todo humano que no sea propio. Supongo que en la historia de las guerras chino / japonesas tuvo que haber mucho de ésto.

§ 3.432. La muerte sonríe al asesino (Joe D`Amato, 1973)

 

Segundo Joe D´Amato de mi vida, y me pasa lo mismo que con el primero. Buenas ideas, deficiente desarrollo. Por momento el guión me ha parecido confuso, aparecían personajes que antes no estaban, el médico se comportaba a veces como si fuera un recién llegado y otras como si acabara de llegar.
Las dos historias que convergen son tan sumamente diferente, están tan diferenciadas, que es difícil apreciar cuando convergen. Me parece mejor título que película.
El hechizo de las imágenes no consigue superponerse a todas las dificultades de desarrollo que tiene la cinta. 
Al final no sabes muy bien si está viendo algo diferente de un Jess Franco, o incluso un Leon Klimonsky. El punto sexual se hace demasiado reiterativo, redundante, repetitivo, pesado. Y sigues sin sabe manejar de qué va la película. Es un ensayo, una ocurrencia, un estudio.
Por momentos se ve incomprensible, fuera de lugar, no sólo difícil de ver, sino enrevesada de manera innecesaria: al final, la verdad, no sabes qué ha pasado, ni siquiera qué está pasando...

sábado, 8 de junio de 2024

§ 3.431. Lo quiero muerto (Paolo Bianchini, 1968)

 

Un Spaghetti Western de los de verdad. El mismo "Saloon", los mismos malos, la misma venganza, la misma música. Un director para mi desconocido, que no hace mal lo que hace. Tiene pulso y garbo la historia. Un metraje muy comedido, 83 minutos son suficientes para contar esta historia, por otra parte tantas veces vista. 
Tiene la tensión bien organizada, pero le falta la profundidad que tienen otras obras mayores del género. Rodada en Almería, como tantas de aquellas época.
Una película hecha para Craig Hill, un actor más que interesante, que fue pareja y luego marido de Teresa Gimpera, una excelente actriz catalana. Guapo, varonil, alto sin estridencias, algo plano en sus movimientos y poco expresivo. Pero funciona. No quizá para papeles dramáticos, pero sí para este tipo de cine.