viernes, 10 de septiembre de 2021

§ 2.450. El pastor de las colinas (Henry Hathaway, 1941)

 

De las pocas de Hathaway que me quedan por ver. Director al que adoro, en casi todo lo que hizo. Un título célebre en su filmografía, con un Wayne muy joven y todavía no la gran estrella que llegó a ser. Le acompañan una joven Betty Field, que no tiene una carrera larga ni prolífica, y Harry Carey en el papel de predicador, que no sólo lo borda, sino que le da una corporeidad y una profundidad tal que queda como modelo. Un actor magnífico que transitó del cine silente al sonoro sin ningún problema. Una de las primeras superestrellas del cine, de la industria.
Un Western diferente, más por el contexto que por la trama, por otra parte algo dramática, poco optimista, con un trasfondo de oscuridad y melancolía. Incluso tiene tintes mágicos en la figura del predicador, que aparece sin ser llamado y se hace imprescindible.
El mito del forastero que viene de no se sabe donde y se hace imprescindible en la comunidad. Una especie de médico del cuerpo y del alma que viene a la comunidad sin ser llamada y sin explicar las razones que le llevan a instalarse allí. Al comprar el predio todo se aclara, y la narración ya está en marcha. 
Me recuerda vagamente a "Las uvas de la ira", de John Ford, en los personajes desdichados, en las ropas y la miseria de la vida, en la falta de perspectiva vital, en la melancolía y la amargura que destilan las relaciones entre los personajes.
Lo paisajes son maravillosos, probablemente totalmente naturales. Seguramente hay pocas escenas de estudio. Y la música también es relevante, más como acompañante que como recurso narrativo propio.

jueves, 9 de septiembre de 2021

§ 2.449. Con furia en la sangre (Barry Shear, 1973)

Vi hace tiempo otra de Barry Shear: Pánico en la calle 110 (1972) y la recuerdo intensa aunque lejos de las estupendas del género policíaco.
Esta la tenía catalogada como de él y Samuel Fuller, en esas colaboraciones tan típicas de la industria y que nunca sabes bien a qué se deben. Filmaffinity tiene ese error y lo arrastré. Pero ni siquiera interviene en el guión o en la producción. No aparece en los títulos de crédito. Otra cosa es que empezara la cinta y le despidieran, como a veces sucede, aunque no lo creo. Entiendo que un error, sin más.
Se plantea como un duelo interpretativo entre Richard Harris, y Rod Taylor. El primero en un papel que, con sus derivaciones, ha hecho varias veces. El segundo en un papel en el que no le había visto nunca. Me ha impactado más el papel de Taylor, más redondo, más cerrado, más real. Harris siempre le he tenido como un actor efectista, resultón como secundario pero insuficiente pare llevar el peso de la cinta, aunque tuvo su momento y su lugar, y seguro que es reconocido como un gran actor. Sin embargo Rod Taylor es otra cosa, al menos para mi. Valor seguro y firme, siempre dedicado, correcto pero serio. Aquí está un poco entrado en kilos, probablemente la buena vida y la consolidación en la industria con el status que ello conlleva.
La presentación de la cinta es estupenda, pero luego naufraga un poco. Intenta ser una especie de road movie sin conseguirlo, una presentación de situaciones encadenadas a través de la búsqueda de los malos.
El drama moral entre ejecutar a los malos y detenerlos no tiene demasiado fuste, sobre todo porque la venganza es el motor de toda la trama, y porque así lo ha sentido el protagonista. Ni siquiera como recurso queda bien.
Cuando van pasando los minutos el metraje se hace cada vez más largo y la película va naufragando en su propia mediocridad. No remonta, y se hace un poco larga. Se puede ver, pero no es una cinta recomendable para un segundo visionado.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

§ 2.448. Corredor sin retorno (Samuel Fuller, 1963)

Oscura en su planteamiento y desbocada en su desarrollo, aterradora en su planteamiento y desasosegante en su resultado. Con reminiscencias de Foucault en la experimentación de sus sociedades disciplinarias, tiene más recorrido del que imagino que tuvo en taquilla. Una película que se ve actual y con una perspectiva moderna: la locura es un estado del alma, que hace enfermar el comportamiento y las relaciones humanas.
Los actores me han parecido muy adecuados: Peter Breck, quizá en su mejor papel, y Constance Towers (inolvidable Misión de Audaces).
La duda que surge es (siempre por otra parte en este tipo de planteamientos) si la locura es algo ínsito en el hombre o viene determinada por factores externos. Porque de lo que hay duda es que los cánones usuales de qué se considera lucra se replantean cada cierto tiempo. Ese es el planteamiento de otra película mítica sobre el tema: Alguien voló sobre el nido del cuco. Ésta tiene algo de antecedente de aquella, no tanto con el planteamiento sino por el contexto.

martes, 7 de septiembre de 2021

§ 2.447. Alerta misiles (Robert Aldrich, 1977)

Hay otras dos películas de temática parecida, ambas mejores que esta, con las que se relaciona: Siete días de mayo (John Frankenheimer, 1964), y Punto límite (Sidney Lumet, 1964). 
No es especialmente buena.  Lejos de la mejores de su director, algunas realmente auténticas obras de arte.
El reparto, sin embargo, sí prometía: Burt Lancaster, Richard Widmark, Melvyn Douglas, Burt Young, y Joseph Cotten. Entiendo que para todos eran una cinta alimenticia, hecha por dinero, sin más propósitos.
El guión es plano, metiéndote en el escenario del asunto desde el primer minuto. Pero no explica ni para qué, ni por qué. Las razones y motivos quedan poco claros. Además la versión que he visionado es de 90 minutos, cuando en filmaffinity dice que dura 146. Sí he apreciado algún corte en la película, pero el resultado final no creo que se resienta mucho. Intuyo que lo que han cortado son las razones que llevaron a tomar el control del silo de misiles y quién es el ideólogo de todo el ataque.
A veces la conversaciones son un poco infantiles y los movimientos militares son muy poco creíbles. 
El resultado es mediocre, y de muy baja estatura en comparación con sus obras más célebres.

lunes, 6 de septiembre de 2021

§ 2.446. Los despiadados (Sergio Corbucci, 1967)

Un Spaghetti Western más que aceptable de uno de los directores más reputados en este subgénero.
La estética está menos cuidada que en las más clásicas de Leone, probablemente el mejor de todos, pero es perfectamente reconocible. Un realismo que se organiza desde las pequeñas cosas: el revolver y su funda, el pañuelo, las espuelas de los caballos, los cardos en el paisaje, el carruaje, etc. Es una forma de hacer películas del oeste con pocos medios, mucha imaginación, un encomiable esfuerzo de guión y una gran determinación.
Siempre entendí que el género se sustentaba en actores poco reconocidos. Me ha sorprendido ver a Joseph Cotten aquí. Me ha chocado mucho. Sobre todo porque le tengo por un actor de método, de papeles difíciles, de  hombre enrocado, de carácter.
El resto del reparto es para mi desconocido.
Los exteriores fueron rodados en Almería y en unos pueblos de las afuera de Madrid.

§ 2.445. Ensayo de un crimen (Luis Buñuel, 1955)

Período mexicano de uno de los españoles universales en el mundo del cine.
Estudio sobre el crimen, la voluntad y el placer de matar inhibido, no desarrollado. Un desarrollo lineal, sencillo, directo, nada barroco. La exposición natural, no enrevesada, con un blanco y negro sin brillos ni sombra, muy luminoso.
Como en todos sus trabajos hay algo humano oculto en la trama que condiciona comportamientos y formas de ser, traumas unas veces, deseos otras, miedos y angustias. Un punto fetichista sí tiene, también como casi todas sus tramas. Las pasiones humanas y el deseo sublimado como sustrato del placer sexual. Sangre y medias en una escena sublime.
No son las más conocidas y valoradas de su filmografía, pero me parecen tremendamente aprovechables, gozosas y apreciables. Ésta tiene menos fuerza que la última suya que vi, que es del mismo año, "El río y la muerte". 
Puede leerse como una crítica a la burguesía, sus preocupaciones fuera de la dinámica de la vida ordinaria, preocupados por circunstancias y sucesos que a la mayoría de la gente les son completamente ajenos.
Ernesto Alonso, y Miroslava son los protagonistas, ambos grandes del cine mexicano.

viernes, 16 de julio de 2021

§ 2.444. Traición (Edgar G. Ulmer, 1948)

Aunque un poco larga mantiene bien el tono y se deja ver con sosiego y sin altibajos. Retrato de un hombre hecho a sí mismo desde del desamor y el desafecto que siente desde pequeño y que le convierte en un hombre "singular", sin corazón, maltratador sicológico en potencia y abusador de mujeres. Un estereotipo del hombre común en una sociedad tremendamente machista como era la de la primera mitad del siglo XX en el que la fortaleza masculina se determinaba por la imposibilidad de llorar y la feminidad en mirar para otro lado y callar y hablar poco y sobre simplezas, con miramientos hacia 'lo que piensan los demás' y metidas en casa y en la cocina.

Dos amigos, triángulo amoroso y enredos empresariales y de amoríos. Entretenida pero sin la profundidad que le dan otros directores, más escorados hacia el lado sicológico o antropológico. Ulmer se decanta por el aspecto social, el acento lo pone en la forma en la que se ha diseñado la personalidad del protagonista, en los aspectos ambientales y educativos. En cómo se ha formado por los acontecimientos vividos en el pasado.
Sigo con Ulmer, del que cada vez me quedan menos cosas por ver. Cineasta que siempre se movió en la Serie B, sin llegar a triunfar plenamente. Probablemente le faltó un éxito rotundo e inapelable que lo catacultara en las taquillas y le diera el crédito que a veces se necesita en el sistema de los "Estudios". Detour  (1945) si la considero una gran obra, y, desde luego, "La aurora desnuda" (1955) me parece una obra a reivindicar, aunque ahora olvidada. También me encantó "Satanas" (1934), y "El ser de planeta X" (1951). Le tengo, en definitiva, por un director sin suerte, sin fortuna.
El reparto lo encabeza Zachary Scott al que siempre me lo veo a caballo y con pistolas. Aunque se que es un estereotipo, y le he visto en otras película donde más creíble me parece es cubierto de polvo en el aire y en la mirada del desierto al Oeste del Pecos. 

Louis Hayward es el amigo que le acompaña a lo largo de toda la película. Diana Lynn es la chica de la que se enamora, a la que salva de morir ahogada y eso le facilitar vivir en esa familia y poder desarrollarse; Lucille Bremer es la segunda novia, perteneciente a una gran empresa familiar dedicada a la bolsa y a las inversiones y de la que se enamora para trepar en la empresa familiar. Sydney Greenstreet es uno de los muchos ofendidos por el trepa del protagonista; Martha Vickers y Edith Barrett completan el reparto, junto con Dennis Hoey que es padre de su primera novia, que jugó un papel de auténtico padre para él.