sábado, 6 de junio de 2026

§ 4.081. Caza al terrorista (Paul Schrader, 2014)


 No entiendo cómo Schrader hace esta cosas. Cine de lo más comercial. Sin una pizca de clase, estilo o personalidad. Podría haberla rodado cualquier. Cualquier director. No hace falta ser Schrader para rodar esto. 
Tramas de espias, torturas, la Cia de por medio. Persecuciones en coche, memorias USB que contienen información importantísima. Malos malísimo, buenos con dobleces, intenciones nobles que se van pervirtiendo, y 84 minutos de cine comercial con un Nicolas Cage en estado semi histérico totalmente desfasado. Alcohol, demencia, pastillas, resentimientos del pasado y traumas por estrés al haber sido torturado. Todo un poema. Sin familia, y que vive en un bar que se llama Ruby Tuesday, como la canción de los Rollings  Stones. Toda una parodia del cine de espías. No se puede ver desde otra perspectiva. Nigerianos que toman una medicación específica, rumanos que se la llevan, espías para todo, muertos desde hace veinte años que no están muertos. 
Un delirio muy de los que pueden permitirse rodar cualquier cosa porque saben que va a salir adelante y que va a tener público para ello.
No sé. Supongo que hay que pagar facturas y que la creatividad tiene fase y momentos. Pero no creo que sea la película preferida suya. 
No creo que sea la película preferida de siempre.

§ 4.080. El contador de cartas (Paul Schrader, 2021)


 Peculiar película, como todas las de Schrader. Motivos ocultos, imágenes poderosas, temáticas duras y ásperas, personajes turbios.
No es lo que más me ha gustado de él, pero tengo que reconocer que son cintas que una vez empezadas es difícil que no te atrapen.
Considerar que la pericia en los juegos de cartas es de similar entidad a la capacidad para interrogar a detenidos es, cuanto menos, ingenios y peculiar. Pero la idea es explotada con interés. Suena bien y aunque no es su mejor película entretiene y muestra interés.

viernes, 5 de junio de 2026

§ 4.079. Duelo en el Amazonas (Eugenio Martín 1964)

Una coproducción Francesa, Brasileña, Alemana y Española. Casi nada. ¿Quién pondría el dinero y cuánto?
Misterios de la producción. 
Se ve muy bien, el color es magnífico y seguramente se rodó en un formato de alta definición, 
Actores españoles y alemanes y supongo que los miembros del equipo también serían de las mismas nacionalidades.
El guión me ha recordado a una película de Henry Hathaway. La hechicera blanca (1953). Éste es bastante peor película que aquella.
Se deja ver, tiene su gracia pero no va a ninguna parte. Tiene ritmo, pero no funciona. Es de lo peor que he visto de Eugenio. 
La cinta también es conocida como Diosa Dorada del rio Beni. Y en los créditos se atribuye una coodirección con Franz Eichhorn. Es cierto que los créditos del comienzo de la película están escritos en alemán, acentuando la coproducción, pero la dirección se atribuye en la cinta a Eugen Martín. Ni siquiera a Eugenio.
Como entretenimiento de sobremesa no está mal. Se deja ver. Funciona relativamente bien, aunque por momentos se pierde el interés. Planos que no funcionan, metraje inconsecuente, etc.
No es un buena cinta. Se puede ver, pero no es buena cinta.

§ 4.078. Lejos del mundanal ruido (John Schlesinger, 1967)


 El compromiso actoral es de primer nivel: Julie Christie, Terence Stamp, Peter Finch como y Alan Bates. Casi nada. Cualquiera de ellos por sí solos llena una película.
Cinta larga, más de 160 minutos, dos horas y cuarenta minutos. Una barbaridad.
La ruralidad está bien planteada, bien trazada. Los escenarios, decorados animales organizan las escenas amorosas y de cortejo. Nada que decir. Pero le falta algo de armadura y estructura. Es una película “lenta”, cadenciosa y contemplativa. La explotación de la ruralidad funciona como reclamo, pero está alejado de los intereses cinematográficos que contemplo usualmente. Hay que ver de todo. Pero esto no me ha gustado especialmente. 
¿Esta bien hecha la película? Por supuesto. ¿Es buena? Probablemente. 
¿Me ha gustado? Lo justo, lo necesario para verla. 
Perfectamente ambientada, con actores estupendos, especialmente Peter Finch, que es una debilidad personal.
El director de fotografía es Nicolas Roeg, luego director del que he visto varias cosas, interesantes todas. 
La música, al parecer, es célebre. A cargo de Richard Rodney Bennett, que incorpora canciones folk y tradicionales con ritmos nuevos y más tecnificados.
La lentitud es exasperante. Porque, a diferencia de los japoneses que adoro, Ozu y Mizoguchi, principalmente, la contemplación en esta cinta es impostada, como una forma de rebajar la tensión emocional, como una técnica. Mientras que en ellos es estructura de la narrativa. Para los orientales es su lenguaje, en esta película es elección dramática y técnica narrativa. Por eso cuando se acelera en momentos de tensión -como en el incendio- se ve rara e incluso impropia. Me recuerda, en este sentido, a La hija de Ryan, aunque esta es peor que aquella, que es extraordinaria, por más que fuera masacrada por la crítica y el público.
En definitiva, es interesante, está bien rodada y funciona. Pero no es mi tipo de cine. 

jueves, 4 de junio de 2026

§ 4.077. Los buitres cavarán tu fosa (Juan Bosch Palau, 1972)

 
Cuidada producción de un director de la industria, de los de siempre. Nada especial, pero siempre disponible. Un “Paella´s Western” en toda regla. 80 minutos de Oeste básico para pasar la tarde de calor de junio.
Se ve bien, la tratamtiene interés y no se hace pesada. Buenos escenarios naturales, un leit motive interior que la guía y una música (de Bruno Nicolai) repetitiva y reiterativa que ayuda a que se comprenda la historia, acentuando los pequeños dramas que la guían.
Tiene mala nota en cualquiera de las plataformas que la notician, pero tiene su gracia. Es mejor de lo que la valoran.
Con el característico Craig Hill, y Fernando Sancho en sus papeles principales.
Me ha gustado. He visto Western peores. Los escenarios se sostienen, los decorados, los personajes, la trama, el guión. No es una brillante película, pero se sostiene. 

miércoles, 3 de junio de 2026

§ 4.076. Cómicos (Juan Antonio Bardem, 1954)

 Vida y obra. Aspectos que en cualquier profesión van separados sin problema alguno, en determinadas profesiones -como los actores de teatro- es más difícil de separar. 
Quizá eso sea bueno para la profesionalidad del actor y su capacidad de progresar, pero para tener una vida privada no es lo más razonable. 
Y la vida en sombras, copiando el título de la famosa película, tiene peligros, como el que se avizora desde el primer minuto.
Está muy bien narrada, los problemas de los actores están bien reflejados, y el tino es sereno. Da gusto ver este tipo de obras, organizadas con dedicación, esmero y cultivadas a fuego lento.
El reparto es espectacular. Elisa Galvé, y Fernando Rey son los actores principales. 
Está tan bien narrada que, por momentos, no sabes si están hablando entre ellos o representando escenas míticas de determinadas obras de teatro que ellos mismos han actuado con anterioridad. 
Me ha gustado, pero menos que otras de Bardem, que es un directorio como la copa de un pino.

martes, 2 de junio de 2026

§ 4.075. Orgullo (Manuel Mur Oti, 1955)

Una producción extraordinaria. Tiene todo lo que una gran producción tiene que tener. Una historia magnífica. Un guión verdaderamente extraordinario. Trama, personajes, espacios abiertos, planos, encuadre, fotografía, y un tono firme y seco en la dirección que acompaña lo agreste de la historia. 
Si esto te lo firma William Wyler, Stanley Kramer, Cecil B DeMille, Anthony Mann, Howard Hawks, o Henry Hathaway dices que es una historia magnífica, espléndida. No sé por qué no se tiene en mejor consideración a Muy Oti. Me parece un director absolutamente excepcional. Así, con todas las letras, EXCEPCIONAL. El mejor talento de su generación. No sé qué pudo ocurrir para que no tenga la fama que deería haber tenido. Sólo los muy especializados, sólo los entendidos, lo conocen y lo valoran. No hay distribución de sus películas en DVD, no he visto un ciclo de sus películas, un premio que lleve su nombre, un homenaje, un libro de recuerdo. 
A lo mejor no sé de esto. Me gustaría saber lo que los entendidos de cine patrio piensan de él y su cine. Garci, Marías, etc. 
Veo algo del cine clásico en sus estructuras, en las tramas, en la cadencia del discurso, en el lenguaje universal del movimiento de las imágenes. 
Qué ternura de los personajes principales, qué dureza en sus respectivos padres. Es verdaderamente brillante.

lunes, 1 de junio de 2026

§ 4.074. La caza del oro (Juan Bosch Palau 1972)

He visto cosas peores, pero no muchas. Un Western básico, lleno de tópicos y que funciona como las novelas del Oeste, esas en las que LaFuente Estefanía era un crack. 
Se ve por el interés de ver qué ocurre con los personajes. Nada más.
Lo peculiar es que el protagonista principal es un pistolero mayor, listo como un demonio que conoce dónde se encuentran unos kilos de oro que robó antes de entrar en prisión veinte años antes.
La galería de personajes es espectacularmente paródica. El malo malísimo, el malo guapo, el indio, el resentido, el joven con ínfulas… todos, más o menos los de siempre.
Dura 90 minutos y se hace pesada. Para lo que tiene que decir es mucho metraje. 
Alguna situación cómica, algún plano, algún diálogo, pero pocas cosas que decir. Todo envuelto en una estética del oeste de lo más ordinario. 
Un oeste básico para pasar un rato de la tarde de un día de verano. Sin más. Nada más que recordar.

domingo, 31 de mayo de 2026

$ 4.073. La dama del lago (Alma Har'el (Creadora), 2024)

 


§ 4.072. Hipnosis (Eugenio Martín, 1962)

Muy de la época. Una de las primeras de Martín, que luego hizo cosas mejores, básicamente dos: Pánico en el transiberiano (1972) y Una vela para el diablo (1973)
Aunque también rodó otras cosas interesantes: Tres Western interesantes: El precio de un hombre (1966), El hombre de río Malo (1971) (con un reparto internacional brillante: con James Mason, Lee van Cleef y Gina Lollobrigida) y El desafío de Pancho Villa (1972) (también con actores internacionales: Christopher Lee, Peter Cushing, Telly Savalas, Alberto de Mendoza, y Silvia Tortosa). 
Y varias de terror: una mezclada con intriga policial: La última señora Anderson (1971); otra con el drama del aborto: Aquella casa en las afueras (1980)
Y una especie de musical de revista: La chica del Molino Rojo (1973)
Tiene más coas. Estas son las que he visto.
Me parece un director interesante. Domina el oficio y sabe lo que tiene entre manos. 
Me llama la atención la producción de la cinta. Es de nacionalidad italiana, pero parece rodada por la UFA alemana. 
Los créditos están rotulados en alemán, los actores también son alemanes, y en la película se emplean coches alemanes y se habla de robo de dinero en marcos alemanes.
Me ha gustado. Muy de la época. 
Algo fría y desapasionada, mezclandos dos género en principio contradictorios: terror y policíaco, y con una estética Europea, cosmopolita: ciudades, fábricas, nada de campo, etc.
Al parecer coexisten dos versiones. La española de 80 minutos, más policíaca, y la internacional, de 93 minutos, más barroca y cerebral.
No creo que sea una cinta muy conocida por el seguidor del cine español.

sábado, 30 de mayo de 2026

§ 4.071. Diario de una camarera (Luis Buñuel, 1964)


 La vi en 2023 por primera vez. Me gustó mucho, pero siempre he querido verla de nuevo. 

Escribí esto de ella: Sátira morbosa y crítica de una sociedad decadente, en la que el sexo juega un papel importante. Interesante, sofisticada en su exposición y sumamente morbosa. Impresionante Jeanne Moreau, una verdadera actriz dotadísima y eficaz. Le da ese punto de morbo que hace que la película sea interesante. Además es muy guapa.
El retrato que hace de la relación entre los esposos es extremadamente cruel. Ella es rica y probablemente es quien tiene el dinero y las posesiones, y el marido vive con ella pero no convive matrimonialmente. Además está el padre de la señora, un fetichista de los zapatos que se dedica a fisgonear la vida de la camarera.
El vértice de todas las relaciones es ella. Que no se sabe realmente qué hace en la finca y qué pretende. Porque es evidente que algo trama, que no está allí por estar, que tiene un propósito. Pero no se sabe cuál es, y cuándo va a proyectar su deseo.
No está interesada en el marido de la señora, ni tampoco en su padre, el viejo verde. Pretende algo, pero no se sabe qué. No está allí por estar, eso seguro.
Me gusta la escenografía, la simplicidad de la propuesta, la limpieza de los planos, la sobriedad de su desarrollo. Y, sobre todo, la complejidad de su pretensión.
Por supuesto no podía faltar la crítica a la iglesia y al clero, con las confidencias que hay la señora al cura del lugar. Sacerdote que, por otra parte, sólo está interesado en reformar el techo de la iglesia. Por eso escucha las confidencias de la mujer sobre su imposibilidad de tener sexo con el marido.
El otro vértice de la obra es la niña, que no se sabe de quién es, probablemente de otra criada, que vive en la casa pero no se sabe qué hace allí ni de dónde procede. Su asesinato y el fallecimiento del viejo alteran por completo todas las relaciones y la averiguación del crimen se convierte en la obsesión de la protagonista. Un suceso trágico y drástico, violento que aunque parece socializarse fácilmente se incrusta en las vidas de las gentes alterándolas. 

§ 4.070. La ciudad maldita (Juan Bosch, 1978)


Un “Paella Western” peculiar. No raro, pero sí algo diferente de lo que se espera de este tipo de películas. 
Tiene más de inspección de los delitos y menos de los elementos clásicos del cine del Oeste. 
Está basada en la novela “Cosecha roja” de Dashiell Hammett, publicada en 1929. 
Es un poco confusa. No es que sean fallos de guión, es que ocurren dos circunstancias. En primer lugar, ya de por sí la propia novela tiene genera confusión: multitud de personajes parecidos, intervenciones muy rápidas, conversaciones con dobles sentidos, etc. En segundo lugar, porque la traducción al lenguaje cinematográfico de la complejidad de la novela no es sencillo. Ocurre en otras excelentes películas basadas en relatos de cine negro. Desde el Halcón Maltés, hasta El sueño eterno, de Howard Hawks, aunque aquí la novela es de Raymond Chandler.
Entretiene, pero no es brillante. Funciona a un nivel muy primario, y la complejidad de la historia hubiera requerido algo más de mordiente.
Por momentos me he perdido en la historia, además de que, en algunos otros he tenido una sensación de confundirme con los personajes. Su caracterización no es distintiva.
Se puede ver una vez. Supongo que no más.
Los actores no son especialmente conocidos, lo que no me ayuda a apreciarla en toda su intensidad. 

viernes, 29 de mayo de 2026

§ 4.069. La casa de las mujeres perdidas (Jesús Franco, 1983)


 El tío Jess ya había entrado en la fase de desparrame total. Ya habían pasado los mejores años de su filmografía, y ahora todo era exhibicionismo y algo de depravación sexual. La motivación de la película es esa. Sin más. No tiene mala trama, y el guión podría prometer, pero su insistencia en los coños, las telas y los culos se hace pesadísimo. Tengo carrete. Con él sobre todo, porque me gustan los artesanos del cine, pero es un poco pesado. 
Además el exhibicionismo de su mujer hace que todo tenga un cariz todavía más cutre y desolador. Mostrar siempre a tu mujer como una ninfómana no parece una buena idea. Sin embargo recuerdo cuando le dieron el Goya de honor y estaba en una silla de ruedas. Ella llevaba la silla y al ver la estampa no puedo sino recordar que efectivamente eran una buena pareja.
A veces veo sus películas con un cierto sentido paródico, como si no fuesen conmigo, para reírme de todo, de él por su insistencia paródica de sí mismo, y yo por perder el tiempo viendo estas cosas…
Pero el que me lee ya sabe cuál es mi pensamiento en estos temas. Esta semana he visto dos obras maestras del cine. Una de Ozu o otra de Mizoguchi, y ya son suficientes por hoy. Hay que ver cosas ligeras y deshinibidas. Pero a veces es demasiado.
Por otro lado el tratamiento que le da a la discapacidad es infame. Hoy no posaría el corte de los socialmente aceptado. No digo de los políticamente correcto, que tampoco. Digo de que socialmente se tolera o permite. 
Los diálogos también son pare echarlos aparte. Qué insensateces se dicen.
Bueno un tío Jess más para pasar el rato.

miércoles, 27 de mayo de 2026

§ 4.068. Cuentos de la luna pálida (Kenji Mizoguchi 1953)

 
La delicadeza hecha cine. No es el director de la vida cotidiana japonesa (Ozu), ni el de las tramas del poder (Kurosawa), ni el de la conciencia moral de la sociedad (Kobayashi), pero es probablemente el mejor de los cuatro.
La ambición del dinero, del reconocimiento, de la prosperidad. Ese es el planteamiento inicial. Dos maneras de ver la vida de conducirse en ella. Y esa ambición puede afirmarse y sostenerse de diferentes maneras. Desde el diligente Samurai hasta el humilde alfarero. 
Dos tipos diferentes de ver la vida. 
La historia está bien. Pero es siempre lo de menos en Mizoguchi. Es la estética del movimiento, la cadencia de la actividad física, el relato de la movilidad. 
Hay algo de fisicidad en ello. No goza de la mafestuosidad de los planos abiertos tan característicos en Kurosawa, y las motivaciones personales no son prosaicas, mundanas, alejadas de los altos valores que mueven a los personajes del mundo imaginario de Akira. 
Película de corto metraje. Cien minutos, que para estos japoneses clásicos es poco. Creo recordar que todas las que he visto de él tienen más duración.
Me llama la atención la falta de talla moral de los Samurais. Se presentan más como bandidos o ladrones -que es probablemente lo que fueron- que como reaccionarios al poder que alquilan su brazo armado. Algo parecido a lo que ocurre en España con los bandoleros. Seres mitológicos que se conducían más por supervivencia que por honor.
Me ha gustado, pero no tanto como otras de Kenji. La suavidad tan sutil necesita de impulsos más firmes, en su materialización, en su propósito, en su determinación. No es que le falte pulso vital, es que el director no quiere que la película transite por esa senda emocional. 

lunes, 25 de mayo de 2026

$ 4.067. La historia de Lisey (Pablo Larrain, 2021)

 


§ 4.066. El sabor del sake (Yasujirō Ozu, 1962)


Sabes que es una película de Ozu por el inconfundible punto de vista en el que pone la cámara. Antes de las temáticas, generalmente propias de la vida cotidiana, por es forma de rodar: desde abajo hacia arriba, a la altura de las rodillas prácticamente. 
Acude para su última película a un tema ya tratado en Primavera Tardía (1949). Aquí a todo color y con algo más de optimismo, con menos amargura y algo más de vitalidad. Pero sin Setsuko Hara, que tiene una gracia y un donaire verdaderamente atrayente, sinceramente brillante. Una estrella, en el tenor literal de la palabra: alguien que brilla entre los demás.
Para el papel masculino se encarga el mismo actor: Chishu Ryu, que también es un actor muy de la época. 
En Ozu las emociones transitan despacio, sin prisa, con moderación, con naturalidad, nada de efectos circenses, de golpes de timón en la película, nada de violencia, por supuestos, y con formas de conducirse suaves, tranquilas, y nada histéricas. El director de la tranquilidad. 
Capra lo es de la felicidad, Ozu de la tranquilidad. 
Me ha gustado, pero algo menos que otras de él. La citada y Cuentos de Tokio (1953) y Crepúsculo en Tokio (1957). De las que he visto suyas la que menos me ha gustado ha sido Buenos días (1959).
Es curiosa la relación que mantienen los personajes de las películas de Ozu con el alcohol. Él tuvo muchos problemas, incluso se bromeaba en los rodajes sobre cómo iban de tiempo dependiendo del número de botellas de sake que había ido bebiendo a lo largo de la producción y montaje.

domingo, 24 de mayo de 2026

§ 4.065. Man on the Moon (Milos Forman, 1999)

 
No me suelen gustar los biopic de personas del espectáculo. Entiendo que es muy difícil contar lo que hacen sin ver lo que hacen. De deportistas y actores también es difícil. Los que funciona son de personajes en profesiones estándar: médicos, ingenieros, militares, políticos, personas sobre las que no tienes formada una idea de cómo son o cómo deben ser. 
El personaje de Kaufman debía ser peculiar. El clásico “loco carioca” que va a lo suyo y que tiene una forma tan singular de actuar y comportarse en la vida y en el espectáculo que se duda de si es un genio o un loco.
Dudo bastente que, tal y como lo retratan en la película, no tuviese de verdad un problema psíquico, o incluso de doble personalidad. 
Me parece que lleva su visión de las cosas hasta un punto delirante. Aunque quizá de eso se trate. De conseguir que la gente se ría de verdad, de sí misma, de los demás, de todo, de cualquier cosa. 
Desde luego es una forma muy creativa de abordar el mundo del espectáculo. Novedosa y rupturista, quizá lo mejor que se puede decir de un cómico. 

§ 4.064. El Golem (Paul Wegener y Carl Boese, 1929)

No sé cuál sería el papel que este tipo de cintas jugó en la persecución de los judíos, en la histórica persecución de los judíos, legitimando las que ya se habían producido antes de la misma y dando cobertura a las que se producirían después de ella.
No suelen gustarme las películas mudas. Sí las de los años treinta, con la incorporación del sonido, pero no son muchas las que tengo de la década de los años veinte. 
Sí me gustó mucho La Carreta Fantasma; Tres hombre malos; Nosferatu y las de Lang: Viaje a la Luna; Metrópoli, etc. También Juana de Arco de Dreyer. Pero poco más. No creo que llegue a cien películas las que tengo mudas.
La veo con interés y curiosidad, con ganas de aprender y saber de cine, pero no me parece la quintaesencia del cine. 
Personajes estáticos, hieráticos, con movimientos poco naturales, con dificultades para expresar sentimientos o emociones. La música repetitiva tan insistente que no deja lugar a nada más que la escucha de un piano -bien tocado, eso sí- y algún instrumento de viento, seguramente una flauta. 
Una historia interesante, con un guión simple y eficaz. Una singular historia de supervivencia en un contexto de discriminación religiosa. 
Nada más y nada menos. Tema moderno en donde los haya. Además puede verse como un antecedente claro de Frankenstein y del cine de monstruos.
No desees aquellos que no puedan controlar una vez obtenido.
Reconocida obra del expresionismo alemán, tan influyente en directores posteriores, y desde éstos a todo el cine mundial. Sin ellos este invento maravilloso hubiera sido otro.

sábado, 23 de mayo de 2026

§ 4.063. Trauma (León Klimovsky, 1978)


 Última película de Klimovsky, un todoterreno, un director que sirve para todo. Principalmente terror, películas de situación y el típico fantaterror, entre el miedo y el erotismo básico y nada edificante. 
Nada que ofrecer, mala de solemnidad, tópica y típica sin ningún tipo de sensación de bondad o verdadera calidad.
Un despido acorde a la calidad media de sus trabajos. 
Interesantes a veces, pero otras recurrentes y aburridos. Tediosos como esta, que nada aportan pero que pretenden entretener.
No me ha gustado, tiene cosas mejores, casi todas.

El reclamo de Agata Lys como estrella principal de la película ya dice mucho sobre lo que pretendía la cinta. Una actriz dedicada a géneros de cine expositivo, de la época, de destape.

Me gustaría saber en qué ciudad se ha rodado. Me suena la sierra de Madrid, Segovia, quizá Tordesillas, ese tipo de sierra de pinos y construcciones de piedra tan típicas de los años ochenta, aspiracionales, de dobles residencias y amantes ocasionales. Todo un mito en la filmografía patria.

§ 4.062. Poseída (Giulio Petroni 1978)

Atribuída por la plataforma FlixOlé a Jesús Franco es, en realidad, de Guilio Petroni. Es de 1978 aunque los créditos dicen que es de 1973. 
No sé por qué es la confusión, porque Franco no participa ni de la música, ni del guión, ni la produce. Tampoco es un seudónimo. Petroni es un director que rodó en Italia en aquella época, poco, pero rodó una diez películas.
Temática conocida, problemas sexuales del marido, incomunicación con la esposa, soledad de ésta en el pueblo donde se vive, etc.
Pocos personajes, interés en el desarrollo, tortura mental y física, angustia existencial y un secreto encubierto que siempre amenaza con salir a la luz.
Interesante, con el recorrido típico de esta obras. 
Después de verla se sabe que no es de Franco. Por mucho que la plataforma a él se la atribula.
Se puede ver, sin más. Pero no es una gran obra. Por momentos es interesante, especialmente en los de miedo o terror. Pero en general es algo insulsa. No es el Gore sangriento, ni el Giaio, ni pertenece al género erótico o semipornográfico. Tiene esa mezcla singular que la hace atrayente. 
Marisa Mell es su único atractivo serio. Actriz interesante, musa de la Serie B Europea y mujer castigada por la vida. 

§ 4.081. Caza al terrorista (Paul Schrader, 2014)

 No entiendo cómo Schrader hace esta cosas. Cine de lo más comercial. Sin una pizca de clase, estilo o personalidad. Podría haberla rodado c...