viernes, 26 de diciembre de 2014

COOPER, Merian C. [Codirigida: Schoedsack, Ernest B.]. King Kong (1933)

Historia tantas veces vista y revista que en realidad cuando ves por primera vez la versión original, como es mi caso ahora, parece que ya la conoces del todo, cuando no es así. Concedí a Rodrigo verla en versión coloreada, que la verdad la hace más amena, dada la calidad de la cinta, que por mucho que la hayan restaurado tiene mucha bruma y en algunos momentos no se distingue realmente lo que se gravó con la cinta.
Aunque parece muy larga no lo es, se deja ver bien y no se hace nada pesada. Está muy compensada en eso que se llama: comienzo, desarrollo y desenlace.
El monstruo para estar fabricado en 1933 es sencillamente genial, guarda en todo momento la proporción, es aterrador pero no gore, y mantiene una agilidad en los movimientos que hacen de sus efectos especiales una obra de arte, desde luego nada que ver con lo que ocurre ahora con los ordenadores y demás, pero la maqueta, su proporción y su movilidad hacen noticiable sus escenas y su desarrollo. Desde este punto de vista nada que decir.
Los actores tienen ese punto de espontaneidad de las películas anteriores a la guerra mundial. Se acababa de salir del cine mudo y eso se nota. Son pocos expresivos, poco actores de teatro con emocionalidad, con intensidad, nada histriónicos, muy planos. Cumplen, claro, pero una versión moderna de esta historia contaría con actores muchos más expresivos.
Da gusto ver películas bien hechas, sea cual sea la fecha en la que se rodaron.

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