sábado, 5 de abril de 2025

§ 3.750. Liliom (Fritz Lang, 1934)

Tengo a esta película, y a a Marea de luna, como las dos menos brillantes de Lang. Y probablemente lo sean. Es una cinta francesa, rodada en francés y probablemente en Francia. Quizá antes de emigrar a EE.UU. No lo sé, no conozco tan bien el periplo personal del Director. 
No me parece una temática Lang. No es un drama, no es de cine negro, no es mítica, ni tiene los giros y argumentos de Mabuse, Spione y similares. Además, se detiene demasiado en explicar una temática obvia: la relación del feriante con las mujeres. Ocupa casi una cuarta parte. Quizá la cinta estuviese pensada para más metraje, o sencillamente la copia se montó de otra manera. En todo caso, lo central del asunto no avanza hasta bien entrada la cuarta parte. 
Los argumentos cómicos a veces se esconden en un sarcasmo, en otros en un ironía, en otros en un chiste o una escena risible. Pero no parece tener continuidad en un género determinado. Los toques fantásticos de la redención parecen de Presburger, como poco. Tienen su gracia, pero sin más. 
Además no me parece que el trabajo de Charles Boyer pueda salvar la película. Lleva el peso, pero es infructuoso en ese sentido. No es un papel que le vaya bien. Richard Conte, o incluso Tyrano Power hubieran estado más cerca del tono adecuado para el papel. 
Me parece algo pueril la trama. No es que sea infantil, no es eso, pero muy sin sustancia. No me ha llegado nada. Nada de nada. 
Creo que es la peor de Lang. Desde luego la que menos me ha gustado de todas las que he visto suyas.

§ 3.749. El testamento del Dr. Mabuse (Fritz Lang, 1933)

Otra excelente de Lang. Mucho mejor que los Mabuse originales. Un cine más construido, más ortodoxo, con continuidad. Menos esquemático. Los originales (el jugador y el infierno) eran esbozos, dibujos, ésta es un lienzo completo, cerrado. Una película canónica.
Tiene una cierta continuidad con M, pues el inspector Lohmann es el protagonista policial. La idea es sugerente, y el desarrollo ortodoxo. El legado del crimen y las enseñanzas de un gran criminal ha dado luego muchísimo juego a grandes producciones. El germen de todo esto se encuentra aquí. La verdad es que todo Lang es seminal, sus ideas contribuyeron a forjar el lenguaje cinematográfico. 
La restauración es una maravilla. La imagen no se mueve lo más mínimo, el blanco y negro es muy nítido, y el sonido (no sólo los diálogos, sino cualquier tipo de ruido) perfecto. 
Tiene continuidad argumental con los Mabuse originales, pero puede apreciarse como una cinta totalmente independiente. 
La crítica al Nazismo, la prohibición de la película por esta razón, y la mítica antinazi del propio Lang tiene que comerse con papel de fumar. Puede ser cierto que en una visión muy peculiar del asunto se entienda que estamos en presencia de una crítica a la manipulación de masas, y que Mabuse es un trasunto de Hitler. Pero, desde luego, no es una crítica directa, como Chaplin en el Gran dictador, ni nada tan explícito. ¿Puede leerse así? Puede, con imaginación. Pero con mucha imaginación.
Entiendo, es una opinión muy singular, que la prohibición fue por otro camino: el mostrar que puede existir una sociedad criminal paralela que planta cara al estado y es capaz de ser eficaz y estar organizada de forma académica, con reglas, jefes, etc. El crimen ya no sería una cuestión personal, sino organizada, sometida a cánones. No procedía, por tanto, de un impulso personal, sino de una sociedad paralela capaz de poner en jaque al propio Estado. 
Además, no se sabe, yo al menos no lo sé, si se utilizó la prohibición de la película para presionar al propio Lang para que se hiciera cargo de la UFA, como pretendía el régimen Nazi.

§ 3.748. Fritz Lang: el círculo del destino (Jorge Dana, 2000)

Interesante documental, eu trata la obra de Lang como una unidad, como si fuera una sola obra. Todo lo que hizo tiene un sentido y va a un sitio, a sí mismo.
Varios otros directores hablan de él. Curt Siodmak, Claude Chabrol; Scholdorff; Alfred Eibel; Pierre Rissient; Patrick McGilligan; Cornelius Schanuber;  Artur Brauner; 
Está bien, te acerca a facetas que quizá no sabías y, sobre todo, te lo resitúa en el lugar que corresponde, seguramente uno de los más grandes de todos los tiempos. Tanto en los aspectos técnicos, como en la imaginación para componer historias. Saber qué contar y cómo contar.
La tónica general de su obra es la lucha del hombre contra su destino. Un concepto muy alemán, ese de que el hombre es un títere del destino al que no puede sustraerse.

viernes, 4 de abril de 2025

§ 3.747. M, el vampiro de Düsseldorf (Fritz Lang, 1931)

Es la terceravez que la veo. Y siempre me ha impactado. Mucho, la verdad. Es morbosa, sofisticada y vulgar. Emociones encontradas. Tiene la natural tendencia al thriller, con el hastío  por lo gore y una cierta propensión natural a mirar al mal a la cara, a los ojos, para poder saber qué hacer con él. Una especie de entrenamiento para nosotros mismos.
Lo primero que llama la atención es la facilidad con la que Lang transita hacia el sonido. No solo hacia el cine hablado, sino también hacia el empleo de sonidos: coches, pájaros, silbidos, puertas, golpes, etc.
La segunda genialidad es el empleo del color y, sobre todo, de las sombras. Juega con ellas con un dominio de la luz y del espacio verdaderamente magistrales. 
La tercera es empleo de los personajes. Se transita desde la masa al individuo, desde el nosotros al yo. Es como un proceso de culpabilización.
La psicosis social que provoca está perfectamente diseñada. Es una maravilla. Una auténtica maravilla. Una obra de arte. Una rotunda obra de arte.
Tiene varias lectura, obviamente. Una de ellas puede ser la decrepitud de la sociedad alemana bajo el terror de los Nazis, que hace confundir a la política con el hampa. No sólo tienen intereses comunes, sino que manifiestan maneras y formas similares de actuación, medios parecidos de comportarse.
Un 10 en toda regla.

§ 3.746. La mujer en la luna (Fritz Lang, 1929)

Curiosamente, se ve peor, bastante peor, que Spione, que es de un año antes. Seguramente el proceso de restauración de aquella hizo maravillas, siendo innecesario en ésta, pues se conservaba correctamente, en buen estado , una copia.
A lo mejor es mi copia de DVD. No sé.
Lo cierto es que, en general, me parece mejor película Spione. Me ha llegado más. Ésta es, para empezar, bastante más larga, no menos de veinte minutos más, para llegar hasta las dos horas y cuarenta minutos. Una auténtica barbaridad, incluso para las películas de aquellas época, que eran ligeramente más largas que la media actual. 
Para rodar una historia que super los 130 ó 140 minutos tienes que tener muchas cosas que decir, y ser capaz de narrarlo con la maestría necesaria para que no se venga a abajo la historia.
Me parece, sea como fuere, un metraje absolutamente desmesurado, que lastra a la propia cinta, que se termina visitando casi por obligación. Por momentos aburre y cansa, ves cosas sin sentido, que no te llevan a ninguna parte, que repiten las ideas y que verdaderamente no suponen un avance significativa en la trama.
Me ha gustado mucho Gerda Maurus, me parece una belleza muy clásica, muy femenina, muy sensual. Un canon de feminidad europea de la época.
El desarrollo de la trama es lento, demasiado pausado, poco elegante. A diferencia de Spione, aquí se pretende pasar por todos los momentos emocionales, sin desperdiciar ninguno. Mientras que en la anterior el uso de la imaginación era más acusado.
No me ha gustado tanto. Tiene momentos, claro. Pero la tónica general no es tan brillante como la anterior.
La idea general de la trama forzosamente tenía que ser muy original para su tiempo. Y pasa por ser una de las primeras cintas de ciencia ficción en la que la hipótesis de funcionamiento se construye con bases semicientíficas.
Tiene su gracia, y puede verse, pero se me ha hecho muy larga. y no por la historia, Los Nibelungos es más larga todavía, sino por el desarrollo. A veces excesivamente detallista. ES evidente que Lang evoluciona hacia una contención expresiva y una concreción dramática a lo largo de su cine, especialmente el negro. Más tarde, al final, con las cosas indias, vuelve a distender el estilismo y a hacer más lenta y menos contenido el mensaje. 
Su estilo se va estilizando, nunca mejor dicho. Haciéndose más contenido, contando más cosas en menos tiempo.

jueves, 3 de abril de 2025

§ 3.745. Spione (Fritz Lang, 1928)

Una auténtica y rotunda obra de arte, del séptimo.
Qué guión más asombroso, qué planos, qué manera de contar una historia, qué eficacia en los contenidos, qué arquetipos de buenos y malos tan bien caracterizados, qué ritmo, qué capacidad para imponer un tempo a las secuencias. Y, sobre todo, qué disfrute visual, qué blanco y negro tan nítido (producto, soy consciente, de la restauración), y qué bien se acompasa el sonido (la música, en realidad) con la imagen.
Me sorprende lo bien estructurada que está la cinta, la profundidad de lo que cuenta, de cómo lo cuenta, de la intensidad dramática del asunto.
Y tres cosas más que me han encantado. En primer lugar, el arquetipo de villano, auténtico precursor del tipo de malo de las películas de James Boon. En segundo lugar, la música. Un piano repetitivo hasta las saciedad que va variando la melodía. El auto es Werner R. Heymann, que luego pondría música a varias películas de Ernst Lubitsch.
Y, en tercer lugar, la actriz principal. Se llama Gerda Maurus, y es de una belleza arrebatadora. Una profundidad en la mirada y un pelo precioso.  Me gusta cómo se mueve, la libertad que encarna, en esos años 20 locos en los que se podía ser feliz sin sentimiento de culpa. Es su primera película, y según cuentan fue la causa del divorcio de Lang y Thea von Harbou. Luego hizo una mujer en la luna, se pasó al sonoro, se casó con un director de cine alemán, fue amante de Goebbels, y murió bien entrado los años sesenta.
Me parece maestra de verdad.

§ 3.744. Los Nibelungos II: la venganza de Krimilda (Fritz Lang, 1924)

Pues me parece una continuación bárbara. Comencé las dos películas un poco escéptico. Naturalmente, tienen que entrar en ellas, hacer por verlas, prestar mucha atención y concentrarte en que no se te vayan las ideas centrales, los personajes, etc. Pero una vez que sigues la trama el disfrute visual es verdaderamente interesante.
Lo que más me ha llamado la atención, como cuando lees La Odisea o La Iliada, o otros clásico griegos del teatro, esquí las pasiones humanas que gobiernan el mundo no son muy distintas ahora que antes. Celos, amor, sexo, venganza, poder, dinero, envidia, traición... son las pasiones que mueven el mundo. Antes y ahora.
La potencia visual es, verdaderamente, inusitada.  Un estudio de los personajes a través exclusivamente de la imagen es jugar con elementos limitados. Porque partimos de la idea de cine actual, en donde la voz es un elemento trascendente para la conformación del personaje.
Más carga de misticismo tenía la primera parte, esta segunda parece más pueril, menos mítica, más dedicada a pasiones humanas más cercanas, menos trascendentes. 
En la primera, el eje fundamental era la admiración a lo mítico, a lo irreal. En esta segunda, lo que mueve la pasión es la venganza, una emoción más bastarda, menos elevada, menos trascendente. 
La venganza desde la pasión amorosa y sexual. La bellísima Brunilda es capaz de casarse con el Rey Atila para vengar la muestre de su marido Sigfrido a manos de su hermano Gunter. Todo un folletín.
Esta segunda parte es algo menos agradecida. Lo mítico, que es lo bonito de la historia, pasa a un segundo plano para dar protagonismo a lo real, a lo cierto. Un cambio de perspectiva difícilmente inapreciable. Me gustaba más el dragón, el enamoramiento del héroe que la venganza y la sangre.

$ 3.974. Él (Luis Buñuel, 1953)