domingo, 28 de junio de 2020

§ 1.982. Crisis (Ingmar. Bergman, 1946)

    Primera película de Bergman. Temática sencilla, no es de las películas "complicadas" suyas, no tiene ese sentido de la estética tan particular, ni sueños oníricos, 
    Una niña vive en un pueblo tranquila con la persona que la ha cuidado, una profesora de piano. Su madre biológica que la abandonó al nacer viene a verla. Ella está obsesionada con un baile que se celebra y quiere un vestido para lucirlo.
    Costumbrismo sueco de los cuarenta. Nada de crítica social o existencialismo transcendente. Una historia, sin más. Los chicos quieren divertirse y tocan al piano rock and roll. 
    No me parece una obra notable, nada que ver con otras cosas suyas realmente impactantes.

§ 1.981. Mad Max. Salvajes de autopista (George Miller, 1979)

La ha visto por Rodrigo, porque a mi la última vez que la vi no me gustó nada, nada de nada. No sé qué tiene que gusta tanto, pero a mi no me dice nada, nada especialmente quiero decir. Se puede ver, única y exclusivamente porque hay que verla, pero no tiene nada que me atraiga.

sábado, 27 de junio de 2020

jueves, 25 de junio de 2020

§ 1.979. Hombres intrépidos (John Ford, 1940)

    La vi hacer mucho, en 2015, en mayo, un martes. En una copia mala, que no se veía del todo bien. Por eso compré esta copia, que se ve mucho mejor. Me gustó mucho.
    El compromiso es una constante en el cine de Ford, en esta no se podía hacer de otra manera. Lo que era una mera misión rutinaria en un carguero en el mar se convierte en una historia bélica sobre la necesidad de llevar municiones 
    El reparto es de auténtico lujo: John Wayne, Thomas Mitchell, Ian Hunter, Ward Bond, Barry Fitzgerald, Wilfrid Lawson, Mildred Natwick, John Qualen, Arthur Shields. Muchos de los que siempre con Ford, probablemente estaba explorando las posibilidad del género, de la realización de películas en serie. Ya era una estrella, sin duda, pero la dimensión que cogería después con las películas del Oeste no se podía prever, aunque sin duda todas estas cintas sirvieron de aprendizaje para la empresa. Me ha gustado mucho.

§ 1.978. La pasión de Juana de Arco (Carl Theodor Dreyer, 1928)

    Expresividad a raudales. Obra grande del cine, aclamada por todos los grandes creadores del género. Muda, con subtítulos en castellano, porque el danés, como que no...
    No sé dónde oí que fue un encargo del Gobierno Francés al director danés para conmemorar no sé qué aniversario. Quiero decir que no es una película propia, una iniciativa suya, sino que proviene de un encargo.
    Visualmente es muy potente, estáticamente portentosa, con unos planos de las caras y de las expresiones faciales que verdaderamente impresionan. Primeros planos de las caras en luces y sombras de una potencia visual tremenda. Con una música de piano que acompaña toda la película al punto de hacerse imprescindible.
    Muy alabada es la interpretación de la protagonista principal: Maria Falconetti, actriz de teatro que sólo había realizado dos cintas con anterioridad y siempre en el papel de actriz de reparto. Es de una expresividad inaudita. Todo un canon de actuaciones, matices como el miedo, el terror, la culpa y la desdicha se expresan en su cara, en su rostro, con total naturalidad, sin dificultad, con una singularidad propia y característica.
    Personalmente me gustó más la versión de Preminger, porque las películas mudas no me llegan. No soy tan buen cinéfilo como para ser hipócrita y afirmar que esto es la quintaesencia del cine. Es magnífica película, que puedo ver y que hay que ver. Que impresiona y que marca cánones estéticos y visuales, sin duda -por ejemplo, Ordet no se explica sin esta película-, pero no veo cine para saber de cine. Veo cine porque me gusta el cine. De las tres películas que he visto suyas: La pasión de Juana de Arco (1928), Ordet, la palabra (1955) y Gertrud (1964) la que sin duda más me gustó fue Ordet. Aunque probablemente ésta sea más influyente.
    La verdad es que no se hace pesada y se deja ver. Entretiene más de lo que parece, a pesar de conocer la historia y haberla visto en varias versiones.
    Seguiré insistiendo en el cine mudo. Hay que ver de todo.

§ 1.977. Tres extraños (Jean Negulesco, 1946)

    Cine negro con pretensiones de gran calado. Siempre me ha gustado Negulesco, desde La máscara de Dimitrios, que me pareció magnífica. 
    El planteamiento es un poco confuso. Dos historias se mezclan: un robo de tres personajes de no se sabe qué, y la historia inicial en la que dos varones se ven arrastrados a una casa por una bella mujer que les dice a ambos que una diosa de bronce que tiene traída china abre los ojos al comienzo de cada año y concede a tres desconocidos un deseo, siempre que sea el mismo deseo. Los tres deciden que se premie un boleto de las carreras de caballos.
    Reparto de superlujo: Sydney Greenstreet el gordo del Blue Parrots de Casablanca,con  Geraldine Fitzgerald, Peter Lorre tan enigmático como siempre. También intervienen Joan Lorring, Robert Shayne, Marjorie Riordan, y Arthur Shields.
    Jean Negulesco es un gran director. En la primera anotación que tengo de una película suya en este Blog digo que me parecía magnífico, en aquella ocasión era Regresaron tres (1950). Más tarde fue La Máscara de Dimitrios, y luego unas seis u ocho más. Solvente, firme, narrador. Murió en Marbella.

miércoles, 24 de junio de 2020

§ 1.976. El rostro (Ingmar Bergman, 1958)

    Entre el Séptimo Sello (1957) y El manantial de la doncella (1959) filmó esta película, entre enigmática y aterradora.
    Cómicos, buhoneras, magos, alcaldes, policías. Un carromato de una compañía circense llega a una ciudad. A la cabeza un mudo que, según dicen, es capaz de hacer experimentos con las personas provocando alucinaciones, magnetismos, cuartos oscuros...
    Pócimas de amor, erotismo y sexo en el siglo XIX en la Dinamarca rural. El sexo como demonio interior, como dominio personal del que el sujeto es incapaz de liberarse, sujetándose a sus dominios.
    Como todas sus películas tiene algo de mágico, de oscuro, de dejar volar la imaginación, de sueños y miedos. Incluso de una cierta espiritualidad.    

$ 3.974. Él (Luis Buñuel, 1953)