lunes, 8 de abril de 2019

§ 1.610. Fiesta (Henry King, 1957)

Sigue fielmente la novela de Hemingway, al menos la recuerdo idéntica en sus personajes principales y en la estructura narrativa.
La constelación de estrellas de la película es realmente notable. Pero el resultado no es brillante. De King me han parecido estupendas: Tierra de audaces (1939), y Almas en la hoguera (1949), sobre todo esta última que he visto varias veces. La peplum David y Betsabé (1951) y las de aventuras Las nieves del Kilimanjaro (1952) y El capitán King (1953) me parecen buenas sin más. Y al margen queda La colina del adiós (1955), que la recordaré toda mi vida, pero no por sus actuaciones, sino por algo más trágico, que no quiero ni nombrar.
Esta película es más famosa que buena. Ava Gardner estaba ya en estado pre-precuscular, como Tyrone Power que moriría muy poco después, como Errol Flynn uno de los grandes alcohólicos de la industria. También intervienen Mel Ferrer y un dignísimo Eddie Albert que hace un papel corto pero intenso, curioso pero sobre el que se abren y cierran escenas y puertas narrativas. También interviene Juliette Greco, mucha del cine francés y de una (cierta) intelectualidad chic durante tanto tiempo.
La animalidad de Ava no se muestra con toda su intensidad como en otras películas suyas míticas, para mi insuperable en Forajidos, Pandora y el Holandés errante y La condesa descalza (aunque en esta última cinta estoy completamente solo). No redondea su papel, lo enhebra, pero no lo cose, no lo cierra. Enamorada de un hombre impotente no cuadra con el rol de mujer viuda de un hombre en la guerra, no tiene sentido ni lógica, ni afectiva, ni emocional. En una novela es más fácil construir esa ficción, en una película que pretende sostenerse sobre un romance no consolidados es mucho más difícil.
Algo parecido sucede con Tyrone Power, que aunque fue una estrella rutilante no consiguió nunca una altura interpretativa realmente notable. La verdad es que el papel era difícil, herido de guerra, impotente y enamorado de una bomba sexual como era el animal más bello del mundo.
Mel Ferrer tan hierático como siempre, con presencia y planta, pero nada más.
Pero el que brilla a mi juicio es Errol Flynn haciendo de borracho insufrible consigo mismo y faltón con los demás. Es uno de sus últimos papeles, y no me extrañaría que en vez de actuar simplemente se presentase en el plató para ser quién era y cómo era... Tanto Power como Flynn murieron jóvenes, el segundo de ellos totalmente alcoholizado y autodestruido.
El cansancio de la vida, de la fiesta, el saber que la resaca de la guerra necesariamente tiene que terminar, que la fiesta se tiene que acabar, que hay que crecer, cambiar... está mucho mejor construido en la novela. Aquí no deja de ser sino una simple película de aventuras, emociones amorosas e intensidades frívolas.
Las imágenes de Pamplona y las corridas de toros y encierros, necesariamente tienen que ser auténticas, documentales. Se aprecia bien cuando las autoridades entran en la iglesia. Son claramente documentales, como lo es las de la corrida en la plaza, nadie puede torear así actuando. Necesariamente tiene que ser un auténtico torero, aunque en algunos planos se intercala la cara de un actor.
Me ha gustado la cinta pero no creo que sea de las mejores de King, director muy reconocido y valorado, aunque alejado de los premios y distinciones, aunque de larga carrera, desde el mudo al sonoro, y muchas películas rodadas. Un clásico del cine.

domingo, 7 de abril de 2019

§ 1.609. La pequeña tierra de Dios (Anthony Mann, 1958)


Seguramente una cinta muy personal. Un drama que pretende ser asfixiante pero que no llega a conseguir pasar de costumbrista. No me parece que encaje en la filmografía de Man, hombre peculiar con un estilo muy rico y colorista. No sé cuántos planos tendrá en interiores, pero, la vedad, deben ser pocos. Todo lo rueda en exteriores, todo. Incluso una película como esta que lo propiciaba.
La historia tiene un punto cómico y banal que quizá para una novela sí cuaje, pero dos horas de cine no quedan del todo rellenos. Me parece claramente una obra fallida suya. No creo que tuviese ni siquiera buena prensa. Seguro que no funciono en taquilla. La búsqueda en su propio terreno de un supuesto botín de oro que enterró el abuelo del protagonista es la guía que estructura la cinta. El padre  (Robert Ryan) obsesionado con la búsqueda, dos de sus hijos también, uno de ellos casado con una guapísima chica (Tina Louise) que sigue enamorada de su antiguo pretendiente (Aldo Ray). Pero el argumento no sostiene la cinta. Me parece muy larga, demasiado.
La sensualidad, el calor, el sudor, tiene su gracia en la fase central de la cinta, pero tampoco es capaz, a mi modesto juicio de llenar tanto metraje. La tensión sexual es evidente, antecedente de otras similares y parecidas (luego a centenares...). La chica el guapísima, cantante y actriz que se dio a conocer con esta película prácticamente.
El blanco y negro se ve precioso, pero en color quizá hubiera estado mejor rodada. La música del Elmer Berstein se deja notar.

§ 1.608. Encubridora (Fritz Lang, 1952)


Los Westher de Lang son diferentes, en realidad no son del Oeste, sino dramas ambientados en el Oeste.
Altar Keane es Marlene Dietrich en su divinidad más absoluta, en estado de gracia. Madura, serena, completa. Arthur Kennedy hace lo que puede, y Mel Ferrer está constreñido a un papel menor.
Me ha gustado, pero la verdad, no me parece de lo mejor de Lang, ni mucho menos. Además es un Wester atípico, raro, diferente, no es lo usual, lo acostumbrado...
Rancho Notorious, nombre mítico. Es buena, pero más por lo dramático de la historia que por el montaje...




§ 1.607. Los sobornados (Fritz Lang, 1953).


Una obra de arte, se mire como se mire...
Lo tiene todo, un guion perfecto, una actriz magnífica: Gloria Grahame, un mítico del genero: Glenn Ford, un secundario de lujo: Lee Marvin... bueno, más que secundario intérprete total...
"Ser rico es mucho mejor que ser pobre", Gloria dixit...
Hay algo en la historia que chirría, la capacidad de olvidar el asesinato de la mujer del policía...
Me parece perfecta Totalmente perfecta, de ese tipo de películas que reúnen todas las características para ser totalmente perfectas. Lo de Lang es de otro planeta, es impresionante.
Me gusta mucho Glenn Ford, me parece un actor muy interesante. Lo de Grahame es de nota alta. Una actriz probablemente poco dotada para la interpretación pero con gran carisma y una fuerte personalidad. Guapa sin estridencias, mona y resultona pero nada espectacular, interesante a raudales, con carisma y personalidad. Una actriz impresionante. Con una vida peculiar, amores tórridos y final de epopeya griega...
La película lo tiene todo.

jueves, 4 de abril de 2019

§ 1.606. El último cazador (Daniel Mettheim, 2011)

Interesante cinta, más de lo que parecía en un principio. La veía como un tostón conservacionista, pero se ha revelado como un thriller interesante sobre la búsqueda del último tigre de Tasmania. Los paisajes son magníficos, la interpretación de Willem Dafoe soberbia, muy creíble, con sombras pero con luces, con mucha luces. No se trata de luchar para la obtención de un resultado: la prueba de si el tigre está o no extinguido, pretende ser algo más profundo, la capacidad de averiguar si es posible vivir como se ha vivido, como se quiere vivir. El personaje de Dafoe acude a un reto extremo, que sabe dificilísimo, pero no acude porque crea que lo puede lograr, por dinero y prestigio. Acude porque debe hacerlo.
No es mala película, es entretenida, te mantiene alerta y atento y no aburre. No es demasiado larga y es de una temática diferente, se puede ver, aunque seguramente sólo una vez. Ya vista no tiene mucho más que apreciar. Es de un solo visitando.
Lo que no se comprende bien es por qué no se intenta averiguar la desaparición del marido de la chica, del activista. No es demasiado creíble que un hombre desaparecido no sea buscado. Y otra cosa que carece de lógica es la enfermedad que sobre la madre, no se sabe si es por una ingesta de ansiolíticos por la pérdida del ser querido, o si está trastornada por cualquier otro motivo. La posible atracción física entre ambos no cuaja en ningún momento, rompiendo uno de los cánones y estándar más usuales del cine moderno: la necesidad de crear un escenario de romance que dulcifique el mensaje.
En definitiva una película que se puede ver y que entretiene, sin más.

§ 1.605. Murmullos en la ciudad (Joseph L. Mankiewicz, 1951)

Joseph L. Mankiewicz es, sin lugar a dudas, uno de los mejores cineastas de todos los tiempos.
Lo tiene todo: góticas El castillo de Dragonwyck (1946) y El fantasma y la señora Muir (1947), cine negro: Solo en la noche (1946); y Odio entre hermanos (1949); clásico y de época: El mundo de George Apley (1947), Carta a tres esposas (1949), Eva al desnudo (1950), Julio Cesar (1953) La condesa descalza (1954), De repente el último verano (1959), Cleopatra (1963), y Mujeres en Venecia (1967); temática social: Un rayo de luz (1950) y Murmullos en la ciudad (1951); de espías: Operación Cicerón (1952); musicales: Ellos y ellas (1955); de interior y diálogos consigo mismo: El americano tranquilo (1958) y La huella (1972), y un Wester muy singular: El día de los tramposos (1970).
Es una carrera impresionante. Una de las mejores de todos los tiempos. Es capaz de dar profundidad y emotividad a sus obras con una facilidad a la que sólo llegan los mejores, los más dotados, los imprescindibles.
Esta es una magnífica película, no de sus mejores obras, pero estupenda.
La búsqueda de aspectos escabrosos del pasado en cualquier persona puede deparar consecuencias impredecibles. Y la mediocridad de los que difunden bulos e insidias por doquier tienen el poder de destruir, la vida, la hacienda, el honor, el crédito, la honra, la seguridad en uno mismo y todo aquellos por lo que el hombre lucha, la proyección de su yo...
El desconocido pasado del médico protagonista genera envidias, insidias y recelos en los mediocres: comienza la caza de brujas. No sé si realmente es un trasunto de la auténtica "caza de brujas". No sé realmente cuál es la posición de Mankiewicz a este respecto. Pero no creo que no pretende en realidad trasponer la problemática a la gran pantalla. En cualquier caso es un tema de siempre, clásico, fácil para organizar en un esquema moderno, en este caso el de un médico sin pasado. La modernidad del planteamiento del médico es tan actual que puede considerarse incluso excesivamente progresistas. Un médico que se casa con su paciente que ha pretendido suicidarse por estar embarazada por otro hombre. Eso no es una terapia, ni es ser bondadoso, es otra cosa. Acoger al padre de ella tiene un pase, pero el misterioso amigo del médico, que tiene miedo a ser fotografiado. No sé qué quiere mostrar, no sólo no sabemos quien es, sino que además oscurece a propósito todo lo relacionado con él.
El juicio al que le someten es un trasunto de la inquisición, no sólo tiene que responder de su pasado, sino incluso del de su amigo, Sorensen, acusado de asesinato...
Lo de Cary Grant es para nota, da una profundidad emocional a su papel maravilloso. Es elegante, varonil, apuesto, sereno y seductor. La compañera es Jeanne Crain actriz que ya trabajó con el director en otras ocasiones: Carta a tres esposas, por ejemplo.

martes, 2 de abril de 2019

§ 1.604. Intriga en el Gran Hotel (Richard Quine, 1967)


Muy interesante película que marca un canon de cine, que inspira toda una Serie de Televisión con gran éxito como fue Hotel. Caleidoscopio de personajes, que entran y salen de la escena, historias cortas, intensas, que entretienen al espectador y no le cansan, con poca profundidad... pero que consigue el objetivo pretendido: entretener. No es un cine para deleitarse, aunque tenga sus momentos y sus actores impresionantes: Merle Oberón, y Karl Malden, por poner solo dos ejemplos...
Rod Taylor hace muy su papel, su rol, su personaje.
La compra de un hotel puede desmoronarse por un problema racial, un cliente de color compinchado para una especie de estafa que no es admitido y se va a otro hotel. Cuando es encontrado desaparece.
Me ha gustado mucho la cantante de Jazz, no sé si es Carmen McRae, probablemente. Canta bien y sirve siempre de cortina para que las historias pasen de una a la otra.
Richard Conte hace de detective del hotel, y, como siempre, soberbio en su contención, aunque siempre le veo hierático.
El duke no sé quien es, no me suena mucho, hace de marido de Merle Oberon como alto político metido en problemas de juego y que atropello a un niño y lo mató.
El ladrón de Karl Malden es divino. La perfección en el hotel es magnífica, y su queja todo una alegoría: "son esas malditas tarjetas de crédito, ¿quién las habrá inventado?".
Quine fue actor y luego director, con algo de éxito no rompió su propio techo, hizo algunas películas buenas pero o consiguió llegar masivamente al gran público. Encuentro en Paris (1963) me gustó mucho, y también El infierno del Whisky (1970). No me parece malas, ni mucho menos. Es cierto que no es un director que llegue al gran público. Intentaré ver más películas suyas.