domingo, 15 de marzo de 2015

SCOTT, Ridley. Red de mentiras (2008)

Pues no me ha gustado. No la he entendido, no sé qué quiere el director, no me gustan las actuaciones de los actores, ni la trama, ni ls escenas de tensión dramática, siempre hacia lo fácil de la tortura y demás. La imagen del infiltrado hablando desde Omán o Orán con su contacto en USA mientras este hace la cosas triviales de la vida: la compra, recoger a los niños del colegio, cocinar, conducir, me parece absolutamente estrafalaria e inverosímil. Qué falta de seriedad, desde luego con jefes de espías como éstos es natural que al final abandonase este trabajo...
Realmente, y es lo que más irrita, ni siquiera sabes para qué está trabajando, el espectador tarda mucho en intentar comprender qué ocurre y aún así, como es el caso, le parece trivial. Los datos que recopila el espía infiltrado son poco consistentes y, además, se podrían haber obtenido sin tanta parafernalia...
En definitiva, no es una película al nivel de este director.
Dos cosas me surgen de su visitando.
En primer lugar, me recuerda mucho a infiltrados, la de Scorsese, no sé por qué. Probablemente por el actor, Di Caprio, chico majo pero que todavía no ha hecho una gran obra, a mi juicio. Sólo quizá Django desencadenado sea razonablemente una interpretación importante.
Por otro lado aunque no sé si tiene algo que ver, su hermano Tony Scott también buen director casi por las misma fechas rodó: Juego de espías, también con estos agotadores árabes dando cera a diestro y siniestro... Es curiosos este par de hermanos, grandes directores, con lujo de crítica y público, aunque mejore Ridley que Tony, y que no hicieron jamás (que yo sepa) un proyecto juntos, una película entre ellos.

sábado, 14 de marzo de 2015

BAYER, Rolf. Objetivo Pacífico (1979)

No parece del todo mala, pero la copia en DVD que tengo se ve fatal, todo muy borroso. De las pocas películas que no he podido terminar en los últimos tiempos, pero la imagen no estaba ni siquiera estabilizada.
La trama parecía interesante...

ALTMAN, Robert. Buffalo Bill y los indios (1976)

No, Robert Altman no es mi director favorito.

viernes, 13 de marzo de 2015

ROSS, Benjamin. RKO 281 (1999)

Interesante película. Buena trama, aunque conocida no deja de sorprenderte, excelente guión y buena filmación. Un poco corta, quizá hubiera podido rodarse veinte minutos más, o incluso media hora, pero setenta y cinco minutos parece poco para una película moderna, en la que además no hubiera costado nada extender algunas tramas menores. Por ejemplo, se nombra varias veces a Rita Hayword y no aparece en ningún momento, sólo se habla de ella. También hubiera sido interesante explorar la introspección de Mankiewich, que creo que debe ser el hermano de Joseph, el director, el inclasificable, el magnífico director, uno de mis fetiches, en realidad uno de los fetiches de cualquier aficionado al cine.
También hubiera sido interesante explorar la quiebra de Kane, y cómo ello influye en la decisión del estudio de no quemar la película y proyectarla finalmente.
Lo que parece claro es que nadie, probablemente ni siquiera Welles, sabían la magnitud de obra de arte con la que estaban tratando. En ningún momento se supone que va a ser la maravilla que fue.
En todo caso, y como reflexión general, debemos entender que esta película está rodada por una persona de veinticuatro años... impresionante.

miércoles, 11 de marzo de 2015

HIGGIN, Howard. Desierto pintado (1931).

Capuletos y Montescos versión West. No es una gran película. Jovencísimo Gart Gable. Película prescindible, no es ni siquiera reconocida en el género. El sonido es mejor que la imagen, demasiado inestable y sin diferenciación en el blanco y negro. Guión demasiado previsible. Para verse una vez, no más. La chica da una imagen de mujer enferma, escuálida, con un tez tan blanca que parece que no llega la sangre a la cara, y una coleta trenzada más característica de mujeres en películas medievales. Estereotipos supongo.

martes, 10 de marzo de 2015

LUBITSCH, Ernst. La octava mujer de barba azul (1938)

Típica comedia de situación, exprimida hasta la saciedad por el guionista y el director. Magistral forma de pasar el tiempo, divertida, alegre, inverosímil como pocas, graciosa y muy dicharachera.
Al final, como todo Lubitsch, muy al final de la película, cuando él está en el frenopático enfermo de autoestima ella le dice: ahora sí podemos querernos, somos libre e iguales, tanto tú como yo somos millonarios, y no dependería de ti.
Desde luego para estar en 1938 es una declaración sumamente moderna.

$ 3.974. Él (Luis Buñuel, 1953)