sábado, 8 de octubre de 2022

§ 2.782. Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar (Woody Allen, 1972)

 

Creo que Allen nunca pensó que iba a ser el director que al final ha sido. Este tipo de películas, llenas de gag, a veces divertidos, otras simplemente estúpidos no son las que más me gustan de las suyas.
Varios 'cuentos' con diferentes actores para explicar si los anticonceptivos funcionan, qué es la sodomía, etc.
Llaman la atención, son mordaces, a veces entretenidas pero insustanciales. En cuanto rascas un poco detectas que son para un momento concreto. Peculiaridades de comedias de situación creadas por el director que a mi no me hacen especial gracia. Es más, estoy convencido que se siguen viendo, esta en concreto, por ser de quien es. Si no fuese de Allen no se recordaría. Hay miles de cintas parecidas de otros directores que el tiempo las ha enterrado y olvidado. Se han quedado antiguas, son chistes fáciles, fuera del desarrollo de una historia lineal, clásica y organizada.

§ 2.781. La estanquera de Vallecas (Eloy De La Iglesia, 1987)

 

Cine 'Quinqui' elevado a la máxima potencia. Esto que se ve es lo más artístico que puede hacer este genero.
Es, se mire como se mire, una versión española de Tarde de perros, de Sidney Lumet (1975). 
En quince minutos está planteada la cinta y su historia. Y mantiene la tensión durante 105 minutos. Prodigioso. Tengo al cine Quinqui como un 'pin, pan, pun, fuera', es decir, planteamiento, velocidad, resultado y desenlace. Y esto rompe esa dinámica tan propia, tan singular.
Tiene algo de crónica política y social: los diálogos, los carteles publicitarios de los grupos electorales, y esos diálogos sobre el valor de la policía y el control social. El paro, la mendicidad, la drogadicción, una mezcla explosiva que tuvo bueno réditos en la creatividad cinematográfica.
Tiene algo que la hace imperecedera, consustancial a cualquier tiempo, al menos en el contexto cultural español. Este tipo de cintas solo se entiende por un público español.

jueves, 6 de octubre de 2022

§ 2.780. Beau Brummell (Curtis Bernhardt, 1954)

 

Un "capa y espada" muy recargado, algo 'ñoño' y un poco insustancial al principio pero que, de manera sutil, va cogiendo vuelo a medida que se transita en el metraje. 
Un duelo interpretativo más que interesante entre Stewart Granger, Elizabeth Taylor y un gran Peter Ustinov que parece condenado a hacer siempre el mismo papel: gordinflon enfurecido con poder que no sabe estar en su posición y que se pone en evidencia en todo momento.
Algo de espías, mucha aventura, y amor pasional, todo ello envuelto en un formado algo acaramelado pero eficaz a medida que se visiona la pelicula.
No es el género que más me gusta, pero tiene su gracia, se deja ver y forma parte del cine de palomitas de toda una generación. 
Pretende ser un biopic de George Bryan Brummell, un dandy en la corte de Jorge IV que fue, la parecer, el rector de la moda y de la forma de vivir en esa época, en el primer tercio del Siglo XIX. Vivió a todo tren, gastó todo lo que pudo, vivió a crédito, tuvo deudas grandes, se exilió y murió en la absoluta pobreza en Francia en un país extranjero.

miércoles, 5 de octubre de 2022

§ 2.779. Hombres de blanco (Richard Boleslawski, 1934)

 
Interesante cinta, quizá algo pasada de moda y mal envejecida. Ciertos amaneramientos en el rodar y el filmar que hacen que las imágenes no se superpongan con entidad y garantía de continuidad.
Unos muy jóvenes Clark Gable y Myrna Loy, prácticamente irreconocibles hacen bien su papel, sin demasiadas estridencias. La otra chica es Elizabeth Allan, de la que no recuerdo haber visto nada.
La propuesta es interesante, pero se ha dejado gran parte de su encanto en el paso del tiempo.
Del director vi "El jardín de Alá" de 1936 y la recuerdo verdaderamente estupenda.

martes, 4 de octubre de 2022

§ 2.778. Combate decisivo (André De Toth, 1957)

De Toth siempre tiene buenas películas. Ritmo, emoción, temperamento. Nutrido directamente del cine negro esta cinta la hubiera podido firmar Robert Wise perfectamente.
Aunque el tema de fondo es escabroso a veces lo trata con una cierta ligereza. "Todo parece una apuesta".
Hay algo de cierto en la perspectiva que plantea sobre las adicciones: qué nunca vienen solas, que quien es adicto a las apuestas lo es también al alcohol, a la morfina, al fracaso...
Las escenas del combate de boxeo son magníficas, dignas del mejor director de cine negro. Realmente estupendas. Sin embargo las escenas bélicas son más 'normalitas', menos efecitistas, probablemente porque son más difíciles de rodar, más caras y con mayores exigencias.
La historia por la que transita la película es de las que construyen por sí misma una película. Un guión sobresaliente, firmado por Paul Dudley, Crane Wilbur, y Anthony Veiller. La novela es de Barney Ross, lo cual parece indicar que es una novela autobiográfica.
La historia, a grandes rasgos, es verídica y responde al personaje real. Efectivamente fue boxeador, luego marine y más tarde adictor a la morfina.
Me ha parecido una película muy interesante, muy comprometida en la lucha por las adicciones, en una época e la que no era tan común tratar este tipo de problemas. 
Me ha parecido que la votación que tiene, en las varias plataformas que manejo, no se corresponde con la mi perspectiva. No es una obra maestra, pero es una muy buena cinta. Entretenida, comprometida, vigorosa, con un propósito moralizante nada oculto pero no abrasivo. No es Dias sin huella, ni Dias de vino y rosas, ni Un sombrero cargado de lluvia, películas verdaderamente durísimas. Es más suave, con propósito más lúdico, por eso precisamente es algo más frívola.

lunes, 3 de octubre de 2022

§ 2.777. Sangre en Filipinas (Mark Sandrich, 1943)

Me parece tremendamente emotiva. Me recuerda a una cinta de Negulesco "Regresaron tres" (1950), en la interpretaba también Claudette Colbert, aquí magistral. La acompaña una guapísima Paulette Goddard, y una menos 'animal' que otras veces Veronica Lake, que parece incluso recatada. Un papel para no olvidar. Una trilogía de mujeres realmente estupenda, a cual mejor. La brillantez y la sonrisa de Colbert, la impresionante presencia de Colbert y el siempre agradable gesto de Lake. 
Es claramente una película propagandística, pero sabes lo que están viendo. 
Me ha parecido estupenda. Tiene ese punto de emotividad y autenticidad que hace de una cinta algo singular. Es una película para recordar. Quizá un poco larga, hay mucho que contar en 125 minutos. Feminismo en estado puto, mujeres valientes en marcha, en acción, asumiendo todas las consecuencias de sus acciones, valerosas y potentes. Sin miedo. Estos son mujeres consecuentes con sus principios, no otras que se las dan de feministas de salón, subvención mediante y protección sindical y política. 
Esa parte de la historia, que me recuerda a MASH, narra muy bien algunos aspectos de esa peculiar vivencia que los médicos viven cuando se someten al estrés permanente que supone ejercer su trabaja en plena guerra.

domingo, 2 de octubre de 2022

§ 2.776. Negocios del corazón (Raoul Walsh, 1959)

 

Una de las últimas películas de Walsh, todo un genio del cine y probablemente de la vida.
Temática militar, musical, metraje contenido, pocas pretensiones: entretenimiento, diversión y evasión. Ninguna complicación. Seguramente a este tipo de directores -Hathaway, Fleischer, Mann, Vise, Tournier- les dabas un guión medianamente decente, un presupuesto limitado y algo de mancha ancha para traer a su gente y te montaba una película en diez días, la rodaban en 40, editaban en 15, publicitaban en 10 y la tenían en la calle en tres meses desde que se comenzó el rodaje. Cine industrial, en cadena de montaje, el Gran Hollywood.
Lo de Walsh es un auténtico escándalo, tiene de todo, aunque principalmente abundan las aventuras. Esta cinta no es de las que más destacaría suyas. Tiene su ritmo, pero no me parece que transmita grandes cosas. Y eso que el reparto prometía.
No me gustan las películas musicales, y esta no es una excepción. Me parecen tediosas y la trama se interrumpe con las canciones que, la mayoría de las veces, no aportan mucho al discurso.

§ 3.405. Tristeza de amor (Eduardo Mallorquí, 1986)

  Recuerdo algunas noches cuando se emitía la serie y me quedaba a ver algún capítulo. La música es preciosa, la canción en realidad.  Vista...