martes, 1 de marzo de 2016

HATHAWAY, Henry. La horda maldita (La Estampida de búfalos) (1933)

Bueno, no se veía del todo bien. Las intento ver por mi pasión por Hathaway, que creo un gran director, pero la verdad es que no aporta mucho. Más que nada porque así intento acabar con la filmografía de un grande del cine. Pero en realidad, sinceramente, poco aporta. Quizá, por ver alguna virtud, las imágenes de las estampidas de los búfalos son apreciables, además de recordar, ligeramente, a las de bailando con lobos. Pero poco más. El grumo de la cinta, el sonido un tanto pedestre, incluso la aceleración del metraje lastras mucho el resultado final.
Pero no es un problema de su antigüedad, porque hay cintas de esa época que se ven perfectamente, se relaciona más con la calidad de la cinta con la que se rodó la película, creo.

lunes, 29 de febrero de 2016

HALL, Alexander. Yo soy la ley (1938)

Bueno, no me ha gustado mucho. Es antigua, y se nota, pero no es sólo por la temática, es también por la dirección, la forma de presentar los personajes, la trama y los diálogos. Es una especie de melodrama que no consigue incorporar del todo al espectador a la dinámica discursiva.

sábado, 27 de febrero de 2016

LANG, Fritz Gardenia azul (1953)

Está bien, no es de las mejores de Lang, pero está bien. Tiene dos problemas, uno por delante y otro por detrás. Se llaman: Los Sobornados y Deseos Humanos. Dos obras de arte absolutas que se filmaron antes y después que esta, respectivamente. Es natural que no forme parte de la mejor filmografía de Lang, mi director favorito. El mejor, sin duda, el que más expresa con la cámara, el constructor e ideado de soluciones técnicas, la imaginación al poder...

viernes, 26 de febrero de 2016

MUELLER, Niels. El asesinato de Richard Nixon (2004)

No sé muy bien cuál es la pretensión del director. Probablemente retratar, que no justificar, el viaje a ninguna parte de un hombre un tanto desequilibrado, al que determinados acontecimientos sin relación entre sí -su separación matrimonial, la presión laboral, la relación con su hermano- conducen a un singular callejón sin salida. Emocionalmente inestable, con una cierta conciencia social, no singularmente grave, aunque sí evidente, le empujan a intentar "ser alguien" aunque para ello tenga que realizar una acción absolutamente impensable, intentar matar al presidente de los Estados Unidos.
La actuación de Penn probablemente sea mejor que el resto de la cinta. Particularmente no me gustan los personajes que se construyen sobre la marginalidad, sobre lo singular en vez de sobre lo normal. Y desde esta perspectiva Penn no me consigue meter en el personaje. Todo en él es importado, demasiado poco creíble, muy artificial, nada natural. No me ha convencido. No es un desequilibrado, no es una persona normal que se desequilibra, o un desequilibrado de origen. Es, y se nota mucho, una persona normal que quiere ser o estar desequilibrado, que no es lo mismo. Y probablemente el personaje real de esta historia no sea un ciudadano normal sino un auténtico desequilibrado.
En todo caso se deja ver la cinta, aunque probablemente si tuviera más recorrido la dirección y no se apoyara permanentemente en el personaje principal y le dejara respirar sería mucho mejor película.

miércoles, 24 de febrero de 2016

SEATON, George. Sitiados (1950)

El Berlín al final de la guerra mundial debía ser un hervidero de gentes, pasiones, problemas, nacionalidades, y, sobre todo, de estraperlo y supervivencia, de personas dispuestas a cualquier cosa para sobrevivir.
Las imágenes del Berlín de postguerra son probablemente auténticas, al menos eso se precisa al comienzo de la película. Me recuerda en ese sentido a una de Zineman también interpretada por Montgomery Cliff, también sobre el Berlín de postguerra.
Es un poco larga, abusa de la trama y no la desarrolla hasta el final. Además no se veía del todo bien, y no era de lo más preciso en cuanto a edición.

martes, 23 de febrero de 2016

ROSSELLINI, Roberto. Te querré siempre (1954)

Es la primera película de Rossellini que no es una obra de arte. Esta simplemente es magnífica.
Las relaciones humanas, y en especial las de parejas, son temas fructíferos para la cinematografía, y este moustro del cine no podía dejar la ocasión para hacer una gran película.
No son los celos lo característico de esta cinta, ni el poder de ofender o agredir a otro ser humano al que alguna vez quisiste, ni siquiera el poder o el dominio.
Más propiamente es el hastío, la monotonía y el aburrimiento que sufren las parejas por el desgaste natural de la vida y de las relaciones humanas. Y lo exponer muy bien, con empatía, con intensidad, con energía.
Es una muy buena película.