viernes, 13 de marzo de 2015

ROSS, Benjamin. RKO 281 (1999)

Interesante película. Buena trama, aunque conocida no deja de sorprenderte, excelente guión y buena filmación. Un poco corta, quizá hubiera podido rodarse veinte minutos más, o incluso media hora, pero setenta y cinco minutos parece poco para una película moderna, en la que además no hubiera costado nada extender algunas tramas menores. Por ejemplo, se nombra varias veces a Rita Hayword y no aparece en ningún momento, sólo se habla de ella. También hubiera sido interesante explorar la introspección de Mankiewich, que creo que debe ser el hermano de Joseph, el director, el inclasificable, el magnífico director, uno de mis fetiches, en realidad uno de los fetiches de cualquier aficionado al cine.
También hubiera sido interesante explorar la quiebra de Kane, y cómo ello influye en la decisión del estudio de no quemar la película y proyectarla finalmente.
Lo que parece claro es que nadie, probablemente ni siquiera Welles, sabían la magnitud de obra de arte con la que estaban tratando. En ningún momento se supone que va a ser la maravilla que fue.
En todo caso, y como reflexión general, debemos entender que esta película está rodada por una persona de veinticuatro años... impresionante.

miércoles, 11 de marzo de 2015

HIGGIN, Howard. Desierto pintado (1931).

Capuletos y Montescos versión West. No es una gran película. Jovencísimo Gart Gable. Película prescindible, no es ni siquiera reconocida en el género. El sonido es mejor que la imagen, demasiado inestable y sin diferenciación en el blanco y negro. Guión demasiado previsible. Para verse una vez, no más. La chica da una imagen de mujer enferma, escuálida, con un tez tan blanca que parece que no llega la sangre a la cara, y una coleta trenzada más característica de mujeres en películas medievales. Estereotipos supongo.

martes, 10 de marzo de 2015

LUBITSCH, Ernst. La octava mujer de barba azul (1938)

Típica comedia de situación, exprimida hasta la saciedad por el guionista y el director. Magistral forma de pasar el tiempo, divertida, alegre, inverosímil como pocas, graciosa y muy dicharachera.
Al final, como todo Lubitsch, muy al final de la película, cuando él está en el frenopático enfermo de autoestima ella le dice: ahora sí podemos querernos, somos libre e iguales, tanto tú como yo somos millonarios, y no dependería de ti.
Desde luego para estar en 1938 es una declaración sumamente moderna.

lunes, 9 de marzo de 2015

PREMINGER, Otto. Ambiciosa (1947)

Buena película. No me ha gustado tanto como El Abanico de Lady Wintherent, pero bueno. Es demasiado larga, y aunque el despliegue de medios, vestidos, escenarios, diálogos es majestuoso le falta alto para estar a la altura de las mejores películas de Preminger.
La historia no es tan extraña al día de hoy, visitando el día de la Mujer, 8 de marzo. La ambición a veces es el único medio para sobrevivir, no queda más remedio en algunas ocasiones que seguir y subir, continuar, progresar... Pero, al final de la historia, cuando todo termina y tiene que decidir si definitivamente su hijo marcha con su padre y su mujer a Virginia, probablemente para no volver, o  hacerlo pasado mucho tiempo, ella cede. Quizá porque sabe que lo mejor para el niño es que abandone el ambiente viciado de Londres y de la corte, pero no cabe duda que hay algo de continuar en el juego en su actitud, dice llorando que es mejor que viaje con su padre, pero el espectador duda si es sincera su actitud, o si, por el contrario, ha cambiado totalmente de actitud.
En todo caso el problema sigue siendo el mismo hoy que hace trescientos años: puede la mujer dedicarse a progresar socialmente (laboralmente, que en estereotipo que plantea la película es lo mismo) si proviene de un origen poco favorecido y es madre.
La película tendría otro ritmo si el director no insistiese tan vehementemente en el amorío con el capitán corsario. Estaría más centrada en la trama principal. Pero en general es una película muy noticiable, de mi director fetiche.

domingo, 8 de marzo de 2015

CURTIZ, Michael. [Codirigido: William Keighley]. Robin de los bosques (1938)

Excelente película, maravillosa... Qué decir que no se sepa. A Rodrigo le ha encantado. A mi también. Es una historia muchas veces vista pero siempre agradable de ver...

sábado, 7 de marzo de 2015

WINKLER, Irwin. Regreso al infierno (2006)

Buena película, mejor de lo que parece. Director sólido, comprometido, fiable. Con dos películas muy buenas visionadas: "La noche y la ciudad", y, sobre todo, "Caza de brujas", probablemente una de las mejores narraciones de la época dura de la delación en la industria del cine. Ahh cómo me acuerdo siempre de Elia Kazán, y de una de las mejores obras de arte del cine "La Ley del silencio", una de mis películas favoritas.
Buena interpretación de Samuel L. Jackson. Hay algo en las películas de guerra, de este tipo de guerra que mantiene en el espectador una doble expectativa. La aborreces como tal, sabes que es abominable, que no se debería producir, que, se mire como se mire, es la quiebra de toda la sociedad y, desde nuestro punto de vista, del derecho. Pero sigue existiendo ese hilo de necesidad, ese comprender que el uso de la fuerza, controlada, es necesaria en la sociedad. No es razonable para este tipo de `nuevas` guerras, movidas por intereses económicos. Pero situémonos por un momento en la II Guerra Mundial y la del todo necesaria guerra contra el mal absoluto (la de ayer: "El Hundimiento" es un buen ejemplo), en los Marines desembarcando en Omaha, en la cantidad de contingentes soviéticos muriendo para que no avanzase el mal...
Aquí la vision peyorativa de una contienda militar se ve de diferente manera, tienes otra perspectiva.
Quiero decir, que el proceso de legitimación de la contienda forma parte ineludible de la apreciación social que se tenga de ella. Unas son necesarias, otra meramente mercantiles. Pero, ¿quién determina cuál es una u otra?. 
También es cierto, se mire como se mire, que la historia la escriben los ganadores, por lo que no siempre la visión pretérita se confirma con el tiempo.
Desde luego la película tiene el mérito de situar encima de la mesa qué ocurre con la población militar a la vuelta de la guerra, y cómo son capaces, o no capaces, de superar los desastres, físicos y, sobre todo emocionales.