La carreta fantasma de 1921 me pareció una obra grande, inmensa, verdaderamente notable, maestra. Verdaderamente maestra.
En la copia que tengo de esta cinta, especialmente deteriorada, no se aprecian bien los claroscuros, ni siquiera la cara de los protagonistas. No es la mejor copia que se puede tener.
Me gustan sus planos abiertos, la sensación de claustrofobia que provoca que la ropa siempre se esté aireando al viento, y como te va introduciendo en el personaje de la mujer y sus vivencias personales. El prototipo del Oeste duro, de las dificultades de la vida en la libertad de las praderas se configura con cánones fílmicos como éste, entre otros. De todas maneras que un Sueco emigre a EE.UU. y haga una obra como ésta tiene su mérito, su dificultad y su arrojo.
El viento es hipnótico, como la música, algo "europea" y por momentos desasosegante. Muy construida con instrumentos que intentan reproducir las cuerdas, los banjos, las armónicas, los útiles agudos y estridentes de la música popular americana, pero con estructura organizada y clásica, como si fuese europea.
La música acompaña perfectamente a los determinados juegos oníricos que florecen a lo largo de la obra son especialmente brillantes, los caballos, las nubes, etc. Sin embargo, en general, me ha parecido menos impactante que La Carreta Fantasma. Con todo es una obra notable que hay que ver.
Me ha gustado, pero no tanto como otras mudas. Se la considera una obra maestra, pero a mi no me lo ha parecido. O no con esa energía con la que se defiende en otros sitios, en otros foros.
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