Ya no se hacen películas como esta. Licen es un verdadero mago, con obras de arte impresionantes.
Son 90 minutos, pero se pasan volando. 75 años tiene la película y sigue teniendo una virtualidad y una presencia que abruma.
Licen es de sus directores infravalorados actualmente. De esos que solo entretienen y no tienen fondo, porque no tienen dobles visiones de las cosas tratan los temas de manera sencilla y sencillamente pretenden integrar una historia en un lenguaje cinematográfico para pasar el tiempo. Nada más, y nada menos.
Esta pareja, luego, repitió cinco años más tarde con una de las mejores películas del cine de todos los tiempos, perdición, de Billy Wilder. Pero la química entre ellos ya se apreciaba en esta cinta.
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