domingo, 2 de marzo de 2025

§ 3.713. Residencia para espías (Jesús Franco, 1966) 

No sé si es un tono de parodia, de medio burla, o sencillamente de broma. Parece una parodia de espías, pero no le he llagado a cojer la gracia. No sé. No he hilado bien el argumento.
Me recuerda a esa serie que corría paralela con 007 y siempre pasaban cosas raras, casualidades, circunstancias peculiarísimas en sitios raros, desusados. 
Franco rodada por rodar. No tiene otra explicación. Además unas tomas me parece que las he visto en otras películas suyas..
Es evidente que otras las ha rodado en Estambul. Sin duda. 
El título me recuerda, no sé por qué, a una cinta de Clouzot. 
La ha rodado con cuatro perras. Dos actores y pocos medios. Se nota mucho. 
La residencia bien podría ser su propia casa, o un hotel. Y las escenas de Estambul son panorámicas, sin actores. Funde las imágenes de la ciudad, rodadas por un lado, con las escenas de actores, dentro de casas o similares. No rueda con actores en exteriores.

sábado, 1 de marzo de 2025

§ 3.712. Sinfonía erótica (Jesús Franco, 1980)

 
La cinta se introduce con un texto en el que se indica que la película está rodada en 4K.Y, la verdad, se ve estupendamente. Con mucho color, grandes matices, nada de sombras y una resolución perfecta. 
La cinta es un poco lo de siempre. Esta sí es lo de siempre de Franco. Sus obsesiones, sus fetiches, sus deseos.
Tiene la gracia de ver a Susan Hemingway, y poco más. Es lo de siempre, en 4 K pero lo de siempre. Era su época más prolífica. En 1980 rodó 5 películas, 3 en 1979, pero en 1981 rodó siete
Pretende tener clase, pero no le sale del todo bien. Un punto de Eloy De la Iglesia, por el revolcón homosexual, y un punto de Jack Clayton en Suspense (1961) con la historia de la casa y como la mujer, en este caso no es Deborah Kerr, sino Lina Romay. Un cambio de perspectiva total. La clase y el estilo, la dulzura del pelo rojo, por el exhibicionismo y la mirada turbia. 
Se pierde en los pasajes sexuales y no consigue integrarlos en la historia. Supongo que supuso un corto escándalo, sobre todo porque Susan era realmente muy pequeña y las escenas de sexo son muy explícitas.
A Franco le gustaba la provocación. Nada de lo que asustarse.

§ 3.711. Los 7 magníficos (John Sturges, 1960)

 

Inspirada, dice...

viernes, 28 de febrero de 2025

§ 3.710. El conde Drácula (Jesús Franco, 1970) 

Otra de las películas míticas de Franco. Ésta, junto con Justine, y Necronomicón serán, probablemente, las más populares. Junto con las que recrean las aventuras del Doctor Orloff.
Un reparto de escándalo: un fantasmagórico Christopher Lee, un sobrio Herbert Lom, el quinqui de Klaus Kinski y la belleza racial y potentísima (sexualmente hablando también) Soledad Miranda, al servicio de una adaptación muy fiel a la novela. Al parecer no contiene muchas licencias sobre el relato original, aunque sí algunas. Quizá menos que la novela. No puede calibrarlo, la novela le leí hace más de 40 años. Tendría 13 ó 14 años. Desde luego, menos de veinte. Me pareció una obra de arte.
No pretende dar miedo. Sino recrearse en la maldad, en la oscuridad, en la perversidad, en la sordidez. En el laberinto interior que provoca la desazón, el abandono y la incertidumbre antes las cosas. 
Drácula es un monstruo interior. Camina a nuestro lado. Somos nosotros.
Me ha gustado, tiene brío y tino, garbo y clase. Buenos diálogos, bien trazada. Un producto muy, pero que muy potable.
Desasosegante por momentos, sabe mantener la tensión y no se alega demasiado.
No tiene el barroquismo de la de Coppola, ni la elegancia altiva y fría de la de Herzog, pero me ha gustado mucho.

§ 3.709. Necronomicon (Jesús Franco, 1968) 

Una de las más célebres de Franco. Con música de Friedrich Gulda, del que no tengo nada pero sí he oido en Solo Jazz, el programa de radio que escucho en podcast y que tanto me gusta (seguramente llevo oyéndolo más de diez años y no creo que me haya perdido muchos capítulos de los dos que tiene a la semana.
Los protagonistas son: la guapísima Janine Reynaud , y el sempiterno Jack Taylor.
De ella he visto un par de películas, todas rodadas por Franco.
De él he visto muchas cosas, algunas de Franco, otras de Ossorio, de Carlos Aured y de Klimovsky... la tropa. Aunque me salta en la base de datos que también actuó en la Novena puerta (Roman Polansky, 1999)
También actúa Howard Vernon, habitual de Franco y de cintas del oeste, haciendo casi siempre de malo, aunque su papel en El silencio del mar de Melville es brillante.
La cinta es muy bonita, atrapa al espectador, tiene todo el interés, la música se acopla perfectamente y el juego de sombras y luces la hace muy entretenida.
Realmente brillante. De lo mejor de él. Por este tipo de cintas sí será recordado Franco.  Antes de empezar a desparramar, a veces sin ningún sentido, únicamente por el placer de rodar. Rodar por rodar.
Rodada en Lisboa, por momentos deja ver la ciudad y.. . qué decir, es de una belleza inconmensurable.
Me ha gustado mucho. No es surrealismo, no es impresionismo, no es oscurantismo. 
Es una especie de viaje lisérgico (de hecho hay una escena explícita de consumo y posterior visión de monstruos animales) por la pérdida de conexión con la realidad de la protagonista. Guapa a rabiar, con un pelo rojo que me recuerda al de mi mujer. Es una exposición continuada de imágenes que impactan sin una trama definida, pero atrayente. Por momento recuerda a Buñuel y su claustrofobia en El ángel exterminador (1962), y en otras tiene retazos de un erotismo naif y suave en el que se adentraba. 
Me ha gustado mucho la música.
Es curioso, no creo que a ninguna película de Franco La Haya calificado con un 8, pero sigo sin dejar de verlas. Es como un proyecto a largo plazo.

jueves, 27 de febrero de 2025

§ 3.708. Robinson Crusoe por un año (1987)

De Roeg tengo: Amenaza en la sombra (1973), que es verdaderamente estupenda; El hombre que cayó a la tierra (1976) que me decepcionó un poco, aunque tenía la gracia de ver a David Bowie; Contratiempo (1980), un interesante thriller con un Art Garfunkel que pretendía una carrera cinematográfica; Eureka (1983), que tiene sus dobles lecturas; Insignificancia (1985) una distopía curiosa pero muy inteligente, y Puffball (2007), que quizá sea la peor, una especie de drama rural británico algo fuera de lugar.
Éste tiene su gracia. Maneja una idea que todos hemos soñado alguna vez: la capacidad de escapar de todo hacia la nada. Pasar del trabajo, de las obligaciones, del jefe, del futuro, del pasado, de las expectativas, de lo que se espera de nosotros, de lo que somos, de lo que queremos ser. De todo.
Está muy bien rodada, mantiene el interés y tiene dos grandes actuaciones. A Oliver Reed le he visto en muchas películas, y siempre me ha parecido un gran actor. Amanda Donohoe, que no la había visto nunca en otra película, también hace un papel enorme. 
La cinta es como parece, no hay sorpresas, pero tiene muy buen tono, se deja ver, y es verdaderamente interesante.

martes, 25 de febrero de 2025

§ 3.707. Mística y rebelde (John Cromwell, 1934)

Clase media que conoce el oficio y domina la industria. Un director de lo más interesante.
Todo para el lucimiento de Katharine Hepburn, joven actriz, supongo que muy implicada en el desarrollo de la cinta -guión, planos, dirección, vestuario- y con gran influencia en la industria.
Se acompaña de Robert Young y Ralph Bellamy, ambos también bastante jóvenes.
Debía ser la época, eso se rumoreaba, en la que era amante de John Ford. Aunque las cosas de Ford no son siempre creíbles, más que nada porque son demasiadas falsas las que circulan. Además era un personaje proclive a engrandecer sus propios medias verdades.
Se ve perfectamente, en un formato ancho y ligeramente ampliado, y se escucha perfectamente. Una copia bastante decente para tener 90 años.
Me extraña el afán religioso de la obra. Y, sobre todo, de la actriz. Me parece inaudito que estuviera obligada a hacer una cinta como esta, ya que la imagino agnóstica, nada religiosa y sí muy liberal.
Aburre un poco los espacios dedicados a la religión. No se engarzan bien con la historia, que es bonita en sí. Me ha aburrido un poco, y me ha cansado. Hay algo tedioso en la historia, en la forma de contar