martes, 25 de junio de 2024

§ 3.449. Vértigo (Alfred Hitchcock, 1958)

 

Durante años fue la película que más me gustaba. La he visto muchas veces, no menos de 6 ó 7, probablemente más con los trocitos sueltos cuando te la encuentras en la televisión.
Me parece fascinante y oscura, morbosa y muy sexual, aunqeu en una lectura lineal no se aprecie.
Mäs allá de la visión que tiene cuando sale del cuertpo de baño, que evidentemente está desnuda, en toda la película hay un clima de sexualidad animal flotando de manera morbosa y cutánea. Novak es de una belleza animal, sumamente racial, su elegancia y su estlio, su clase viene dada por  su corporeidad, por su fisicidad, por esos hombros altos y rectos, ese pecho firme y petreo, esa frente sin una sola arruga, y esas caderas que parecen querer albergar todas las fantasías de un hombre maduro con poca experiencia en temas de amores.
No he entendido el paseo del detective al hotel al que acude Carlota y aunque él sí la ve, parece que no ha estado allí.
James Stewart es un vouger, un hombre que mira, un mirón que va perdiendo sofisticación a medida que avanza el metraje. Se justifica porque era la casa de Carlota, pero no sé por qué él sí la ve allí pero la propietaria del hotel no la ve.
Es, sé que no soy nada original en ello, una de las películas de mi vida. Es el retrato de una obsesión.

lunes, 24 de junio de 2024

§ 3.448. El abominable hombre de las nieves (Val Guest, 1957)


Británica por los cuatro costados. Interesante, bien rodada, con una trama muy bien definida, con ese punto de metáfora y aventura. Me recuerda, inevitablemente, a Horizontes perdidos (Frank Capra, 1937), pero su nivel de reflexión es menos elevado. 
Con todo es una cinta de lo más interesante, que cede acción por mostrar el problema en un plano expositivo y emocional neutro que quizá le haya quitado intensidad y, con ello, prestigio y volumen de espectadores. 
Los dialogos tienen profundidad y trascendencia, especialmente los del Lama con el investigador principal.
La copia se ve perfectamente y se oye divinamente, no sólo los diálogos, sino también los sonidos de pisadas, y demás ruido ambiental.
Le falta ese punto de acción que hace que las películas de aventuras sean inolvidables, y aunque los paisajes son muy bonitos -al parecer se rodó en el Pirineo Francés- y la música acompaña muy bien, hay algo que le falta. 
Ni es una cinta reflexiva, ni los personajes representan estereotipos bien definidos, ni es propiamente una cinta de aventuras, ni tampoco una historia de amor. Se queda un poco a medio camino de todo y no parece llegar bien a los cánones usuales de los géneros.
Pero me ha parecido una cinta interesante y noticiable.

§ 3.447. Fuego en el cuerpo (Lawrence Kasdan, 1981)

 

No es un remake de Perdición, pero puede tener elementos comunes.  La mujer guapa y sensual, el palurdo 'guapeton' que se cree "Steve McQuenn", la perfidia de su comportamiento, la obnubilación de él con el sexo y la de ella con la muerte. 
Me encantó la primera vez que la vi, y seguramente ésta es la cuarta o quinta vez que la he visto. Siempre me pareció magnífica.
La pareja tiene una química especial, muy conectados entre sí.
William Hurt y Kathleen Turner están verdaderamente espléndidos. Y la dirección de Lawrence Kasdan es una maravilla. Entiende el género, es capaz de comprender los cánones del noir, la pasión, el miedo, la muerte. Una preciosidad

domingo, 23 de junio de 2024

§ 3.446. El demonio vestido de azul (Carl Franklin, 1995)

Un muy joven Denzel aborda un personaje complicado. Parece una historia clásica de los mejores escritores de serie negra, pero en vez de protagonizarla por blanco los personajes principales son negros. Un problema se complica más de lo necesario y lleva a otro problema, y a otro. Y todos son difíciles de resolver. Cada vez más enredado en sí mismo y el la forma de abordar los problemas.
Tiene una trama muy entretenida, se endurece con el paso del metraje, la música acompaña perfectamente, tiene un fotografía excelente, con un colorido magnífico.
Me sorprede un poco la escasa valoración que tiene la película en las plataformas. Me parece mucho mejor que lo que es. Tiene un aire -lejano, ciertamente- con Chinatown y su trasfondo político. 
Muy bien Denzel Washington, y bastante bien llevado el papel que encarna Tom Sizemore. La chica es Jennifer Beals, y también aparece Don Cheadle, un actor de carácter y raza que ha ganado con los años.

sábado, 22 de junio de 2024

§ 3.445. La chica de las bragas transparentes (Jesús Franco, 1981)

 

Por mucho que la trama sea interesante, la tendencia natural de Franco a manosear el contenido y darle siempre una vuela sexual, picarona, sórdida y malévola, convierte el producto en algo ya visto, como si se tratase de la misma película, rodada en otro escenario y con otros protagonistas, pero la misma película. Depravada, explícita, nada sutil y algo brusca.
En esta al menos no utiliza tanto el zoom, no al menos de manera tan intensiva como lo hace usualmente. 
El contenido sexual es más explícito en algunos momentos que en otras películas suyas, especialmente las de la primera época. Pareciera como si hubiera caído en la tentación de hacer cosas fáciles, de consumo seguro, instantáneo y rápido. Este tipo de cintas se veía, claro, era la época de ello.
El retrato del detective es básico y lineal. No tiene expresividad, ni dobleces, ni matices. 
Es de las peores películas que he visto de Franco, que ya es decir. 

jueves, 20 de junio de 2024

§ 3.444. Creed II: La leyenda de Rocky (Steven Caple Jr., 2018)

 

Supongo que mientras que la saga siga dando dinero se seguirán haciendo películas relacionadas con Rocky. Éstas tres, la de Balboa, el corte del director de la IV, documentales, animación, etc. Todo un emporio.
El planteamiento no tiene fisuras. Pero el tratamiento es algo infantil. Evidentemente es una película para todos los públicos, quiero decir que también es para los niños, pero las relaciones humanas, especialmente con su novia, del campeón son bastante simplonas, facilonas, incluso faltas de sentido. 
El ritmo lo marca la venganza que se avecina, pero la historia camina por el lado 'lagrima' y de emociones sencillas, en vez de plantear una historia más complicada, más compleja. con matices. Es unidireccional y básica. Pero supongo que fue un éxito (moderado) en taquilla.

miércoles, 19 de junio de 2024

§ 3.443. La gran pasión (Frank Borzage, 1946)

 

Qué maestría la de Borzage, que director, qué capacidad de narrar y mostrar en un lenguaje fílmico emociones inimaginables desde otro vehículo creativo. Y el tema en esta cinta es duro, difícil, comercialmente complicado de vender, tanto por el tema como por la ausencia de grandes estrellas que sean capaces de llenar la pantalla. 
Tiene toda la pinta de ser un proyecto personal del director, que pudo montar gracias a su prestigio previo. Pero intuyo que fue un fracaso comercial. Aunque era la época gloriosa del melodrama  no es el tipo de trama que sea fácil de ver. Además es un poco larga para los estándares de este tipo de películas. Seguramente se va a los 117 minutos porque hay muchos minutos de música. En los primeros veinte no menos de cinco. 
La producción tiene algo europeo, la granja idílica, el fondo musical permanente, los personajes secundarios como verdaderos soportes de los personajes protagonistas.
Es delicada, sencilla, algo empalagosa, colorida y sencilla. 
Los sueños y su proyección hacia la vida real. Gran dificultad, propósito irrealizable y, sin embargo, motor de la propia vida.
Reparto algo 'menor' para los estándares de la época: Philip Dorn, que es el arrogante pianista, algo misógino y despreciativo de las mujeres, chapado a la antigua; Catherine McLeod como la pianista enamorada del maestro, aprendiz de la vida y del piano, que me recuerda a Loretta Young, con esa cara fina y el cuerpo delgado; Bill Carter como el granjero enamorado secretamente de la chica; María Ouspenskaya siempre muy reconocible; Felix Bressart que es un clásico en las películas de Borzage.
La lucha de egos justo en mitad de la película por quién lleva la voz cantante, si la pianista o el director, con la música de fondo es, sencillamente, memorable, arrebatadora, apasionada y elegante.
No muestra su cara más melodramática hasta la segunda parte, y aunque se va intuyendo el resultado no es del todo claro. Tanta sutileza no casa bien con un género -el melodrama- que vive de torceduras, rompimientos, quiebras, rasgaduras y emociones primarias y sentimiento básicos. Se queda un poco a medio camino entre un melodrama clásico -Sirk, como el más meritado- y una cinta convencional de amor romántico con música de trasfondo. Me ha gustado mucho, pero Borzage tiene obras mucho más brillantes.
Seguramente era un apasionado de la música clásica e hizo la cinta que quería hacer, la que a él le apetecía. Genio y figura, potencia creativa. Grandísimo director a reivindicar.