viernes, 17 de noviembre de 2017

NEGULESCO, Jean. Un grito en el pantano (1952)


No me ha gustado mucho. La peor película que he viso de Negulesco, para mi un grande, sin duda. Una trama muy inconsistente, un resultado previsible y más allá de una estética pantanosa, nada que destacar.
Película claramente de consumo: hacerla, exponerla, recaudar, hacer caja, y vuelta a empezar. La industria en estado puro.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

BERGMAN, Ingmar. Noche de circo (1953)


Todas las películas de Bergman son muy "visuales". La imagen, la escenografía, el atrezo, los complementos pesan mucho en su cine, más que el diálogo o el guión. La cámara, el encuadre, el rodaje se proyecta sobre la imagen, no sobre otros elementos. Es un cine que te tiene que gustar, pero cuando se visualizan determinadas películas no se olvidan. Cada una de ellas tiene un momento inolvidable, el juego de ajedrez en el Séptimo velo, la piedra sacrificar en El manantial de la doncella, o la escena en el mar y la recuperación de la mujer del payaso en esta.
Creo que se trabajan sobre estos elementos, como si fueran planteamientos oníricos sobre los que se edifica toda la película. Se construye desde esta premisa.
Lo que me quiere contar Bergman no lo acabo de comprender del todo. Tiene, como casi todo su cine, varias lecturas. La más propia, la más intuitiva es la que pretende mostrar la diferente forma de sentir el amor entre hombres y mujeres, tranquilidad y equilibrio frente a emotividad descontrolada y pasión sin freno...
Otras pueden ser: la pérdida de pujanza del hombre maduro, que ve cómo otro nuevo, el actor mediocre, se impone a él en la contienda amorosa, o simplemente, la pérdida de identidad de el trabajo del circo, que cada vez que pone una carpa tiene que volver a empezar su propia vida, que dura, una vez más, lo que dura su estancia en esa ciudad.
Es, en todo caso, una película interesante, aunque no tan buena como otras suyas.

martes, 14 de noviembre de 2017

LA CAVA, Gregory. La muchacha de la Quinta Avenida (1939)


Deliciosa comedia de situación. Con un innegable todo moralista, sobre todo por sus comentarios, nada velados, sobre el capitalismo, el servicio doméstico y el papel que juega la distribución de recursos en la sociedad.
Gingers Rogers está irreconocible para mi, no es la bailarina de aspecto atlético que vibraba en las películas musicales. Los demás actores son poco conocidos para mi. Muy bien Walter Connolly, que actúa magníficamente, de impresión.
La Cava es ese tipo de directores que nunca los colocas entre los mejores y, sin embargo, son eficaces, rinden, hacen muy bien su oficio, y al final tienen una cuantas buenas películas, unas cuantas que al final son muchas...
Me ha recordado algo a Lubischt, sobre todo en esos giños sobre el capitalismo, que me recuerdan a Ninotcha, que era preciosa.
Dura lo que dura, 84 minutos, más que suficiente para contar lo que tienes que contar.
Tengo que ver más películas de La Cava.

lunes, 13 de noviembre de 2017

STAHL, John. M. Murallas Humanas (1948)


Me ha encantado. Director para mi desconocido. No había visto nada suyo, pero me parece una gran película, que anuncia un gran director. Claro antecedente de Douglas Kirk, por otra parte...
Tiene ese algo de clásico y decadente, esa sensación de estar viendo lo de siempre, pero dicho de otra manera.
Una historia conocida, una maldad de mujer hacia un hombre, probablemente porque le guste más de lo que debería, y que es capaz de subvertir el orden normal de las cosas para hacerle daño, a través, además de su propio marido, que era amigo del damnificado. 
Pero esa historia está ya contada, se ha hecho muchas veces. Lo que cuenta Stahl es otra cosa, es cómo el dañado es capaz de renunciar a sus sueños profesionales y a su vida personal con tal de seguir siendo quien parece que es.
No deja a su mujer, ni pretende vivir su amor haciéndola daño. Ella forma parte de su paisaje, es él mismo, y nada puede hacer para evitarlo, para evitarse.
La centralidad de la obra va virando desde la mala malísima y su influencia (Linda Darnell, tan guapa como siempre) hacia la abogada que estaba desde niña enamorada del Procurador (un estupendo Cornel Wilde) pero que no le va a obligar a dejar a su esposa (una morrocotuda Anne Baxter, absolutamente impresionante, en un papel que podría haber bordado Susan Hayward, por ejemplo).
Y es en ese camino en donde la película se vuelve preciosa. La primera parte es aburrida, un poco lo de siempre, a mi me ha recordado mucho a "Medianoche en el Jardín del bien y del mal", de Eastwood, aquí es Jericó, allí es Sabana, pero es la misma intensidad de pueblerismo, esa mirada en la espalda que sientes solamente por ser quien eres, tan características de sociedades provincianas y atrasadas...
Tengo que ver más películas de este director, que me da a mi que no es muy recordado, que no creó escuela.
Pero tiene algo muy interesante. Dicen que es cielo la juzgue es un mejor cinta. Mañana la veo. O pasado...!!!