domingo, 6 de julio de 2025

§ 3.916. Beltenebros (Pilar Miró, 1991)

La vi hace muchísimos años, en Cabueñes, en Asturias, en un campamento juvenil que organizaba el Injuve (el Instituto Nacional de la Juventud). El día anterior, o el posterior, vi Arde Mississippi de Alan Parker, que me encantó y es una de las películas de mi vida. Tuvo que ser 1992 o quizá 1993, no lo recuerdo con precisión.
Ésta también me encantó.
Su escenografía es estupenda, el guión magnífico (de una novela que Muñoz Molina que ya había leído antes) y los actores en su punto exacto. 
Siempre ha visto algo perverso en Terence Stamp, un actor complejo, al que no sabría catalogar del todo. Me gusta pero en algunos aspectos le detesto. Es duro y seco, pero frío como el hielo y desapasionado, lo cual lo convierte en un hombre muy peligroso. No conozco su vida, pero me lo imagino sólo y alcoholizado, pudriéndose por dentro de su carcoma interior. 
La chica es la guapísima Patsy Kensit, actriz de una cierta moda en algunas películas conocidas. No es una gran actriz, pero es un gusto verla. 
Se acompañan del siempre eficaz y magnífico actor Simón Andreu, un clásico en la filmografía patria de los sesenta, setenta y ochenta, al que supongo que la directora le quizá hacer un guiño.
La recordaba interesante, pero me ha parecido además muy buena. Muy bien lograda, sumamente trabajada y perfectamente ensamblada. Un gran trabajo de dirección.

§ 3.915. El gran miércoles (John Milius, 1978)

Pues es extraordinaria. Me ha parecida una verdadera joya escondida. No pensaba que Milius hubiera hecho algo mejor que Conan, pero esta cinta no le va a la zaga...  me ha parecido magnifica. 
Es algo más que una historia de surf, evidentemente. Es un relato de juventud, de sueños de los primeros años de vida, de libertad, de no tener preocupaciones por el dinero, por el trabajo, por nada. Un canto a una etapa de la vida  en la que todo es posible, en la que se forjan los ideales de vida, en los que se piensa, sobre todo, en que la vida es diversión, alegría, felicidad... La búsqueda de la gran ola como la búsqueda del grial. Un canto a la juventud.
Pero la cinta, además, está perfectamente realizada. Una música estupenda de Basil Poledouris, el que más tarde compuso Conan, que es, a mi juicio, unas de las mejores bandas sonoras de la historia del cine. 
La ropa, la estética, el diseño de producción, la escenografia, están perfectamente organizados, con detalle, con impulso, cuidados los elementos que componen la historia. Muy bien hecha.
Un guión que no se hace pesado, y un metraje que aunque largo, no se hace del todo pesada.
Me ha parecido mejor de lo que pensaba.

§ 3.914. Los muertos no perdonan (Julio Coll Claramunt, 1963)

Interesante, como todas las de Julio Coll. Un grande. Parasicología, intuiciones, presentimientos y capacidades sobrenaturales. Asesinato y descubrimiento del culpable mediante técnicas parapsicológicas.
Temática difícil pero que el director lleva a buen puerto. Temas de moda, tratados con elegancia, sin exageraciones ni dramatismo. No es, desde luego, la mejor suya, pero se deja ver y tiene interés.
No ahonda y se entromete en cuestiones ajenas a la trama. Nada de cine social, nada de crítica social, económica, política o de otro tipo. Cine. Punto. Una historia que contar, unos actores que están en su terreno, y poco más. Mimbres bien construidos.