jueves, 7 de marzo de 2019

§ 1.581. Star Trek, la película (Robert Wise, 1979)


Me ha decepcionado un poco. La preveía más intensa, más racial, con más contenido. Es lenta, pausada, con una música más que notable de Jerry Goldsmith que se muestra a todo lo largo y ancho de la cinta. Pero el aire general, la temática, el guión y todo lo que rodea una cinta no me ha gustado demasiado. No sé qué le han visto. No es, ni con mucho, de lo mejor de Wise, un auténtica grande del cine de todos los tiempos.
Pensar que podía competir con Star Wars no era realista. No tiene nada que ver. En esta se pretende una realización distinta, desde la humanidad del planea y la necesidad de salvarla. Star es otra cosa, cine espectáculo, de evasión, sin pretensiones filosóficas o personales. Esta es otra cosa, distinta, pero no mejor. 
No se llega a entender cómo la chica se convierte en instrumento de comunicación con la materia enérgica que amenaza a la tierra.
Los decorados son similares a 2001: la odisea del espacio, de Kubrick, en donde abundan los colores ocres y rojos para los pasillo de moqueta y los sillones y sillas. 
Las naves también son mas pobres estas que Wars, y los personajes menos definidos, más intercambiables, excepto Spot, que comienza siendo un personaje misterioso y termina de la misma manera. La chica juega a la ambigüedad moral en varios sentidos: es un ser mecánico y siente amor y odio por los astronautas de la nave Enterprise.
No me ha gustado mucho.

§ 1.580. Terminator 3: la rebelión de las maquinas (Jonathan Mostow, 2003)


Pues pensaba que vería una buena película y, la verdad, me ha decepcionado un poco. Bueno, no, me ha decepcionado mucho.
Muy ruidosa, poco inteligente, nada sutil, sólo fuera bruta, sólo adrenalina. Comparadas con las dos primeras partes esta es muy mala. No tiene ni la gracia, ni la sorpresa, ni el guión, ni la moralidad de la primera, ni lo trascendente de la segunda. Es una mera sucesión de luchas entre máquinas del futuro sin solución de continuidad. Me temo que habrá cuarta e incluso quinta parte de una saga que, la verdad, con la primera y la segunda hubiera bastado. Hay hasta nueve partes.
El genio de Cameron no se iguala en esta.
La idea de una máquina del futuro que vuelve hacia atrás para salvar a un mujer embarazada que pretende matar otra máquina dio para una película, y la salvación del hijo de esta mujer dio para otra, pero ya no más.
Prescindible.

martes, 5 de marzo de 2019

§ 1.579. Bestias de ciudad (Vincent Sherman, 1957)

Hay algo que falla, tiene buen planteamiento, el desarrollo parece correcto, y, sin embargo, no llega a cuajarse como una gran cinta. El potencial es grande, los actores sinceros, el metraje adecuado, el guión tiene gancho, pero no sé qué tiene que no se muestra con todo lo que puede dar.
El mundo de la moda y el sindicalismo más salvaje, buena confinación. Lo que naufraga es la presencia del hijo, que llega de la nada y se coloca del lado de los sindicalistas, cosa rara y poco creíble. 
Además la novia del padre no juega el rol que se supone que debía jugar, algo no encaja. El reencuentro del hijo y el padre esconde algún tipo de relación turbia anterior, que sólo se insinúa, probablemente tras la muerte de la madre.
Los primeros veinte minutos son muy buenos, pero encuentra un valle de media hora que lastra la cinta. Pudiendo ser espléndida se queda en interesante.

§ 1.578. Cenizas bajo el sol (Delmer Davis, 1958)

Bien presentada, bien rodada, muy buen guión, excelentes interpretaciones, con un trio de actores impresionantes: Sinatra, Curtis y Wood, buenos de verdad.
Una historia de amor rara, que no se comprende bien hasta que está muy avanzada la película, que no es especialmente larga, 109 minutos.
No se sabe por qué la protagonista es como es, hay algo raro en su proceder. Una madre que acompaña al militar para que cene con su hija, una mujer que ha perdido al padre hace dos años, pero viven en una mansión, una casa enorme, y ninguna privación en plan guerra mundial. Algo no casa bien.
El secreto es que su padre era negro. Americano exiliado en Francia por el racismo imperante en América precisamente por estar casado con una blanca. Un problema racial que quizá en 1958, cuando se estrenó la película, estaba ya un poco superado. No parece que fuese un problema de gran calibre, sobre todo por el lugar en donde se encontraban, en plena guerra mundial.
El militar (Sinatra) era del Bronx y eso es muy duro como aceptar, al parecer, ser condescendiente con los negros.
En todo caso es una historia algo descompasada, hasta el minuto 50 no aprecias que entre la chica y el chico guapo va a ver algo más que ser amigos. ¿Y Sinatra?, pues la voz en off que va narrando la historia ya te dice que no a acabar bien. Es muy evidente.

lunes, 4 de marzo de 2019

§ 1.577. Tombuctú (Jacques Tourneur,1959)

Una de aventuras clásicas, de toda la vida, con una Yvonne De Carlo en estado de gracia, y un Victor Mature tan bruto como siempre.
Buen guión, en un escenario diferente, una especie de Wester pero en el desierto, con una historia poco creíble pero muy entretenida. Te lleva de un sitio a otro con naturalidad.
Un mercenario americano en Sudán, traficando con armas frente a los franceses colonizadores, en el clásico doble juego de espías y contraespionaje. Nada, como suele ser habitual, es lo que parece. El amigo que se hace pasar por tal árabe es, en realidad, quien quiere los rifles y utiliza a un clérigo para blanquear sus propósitos. Buena cinta. De Carlo está juega pero no tan arrebatadamente guapa com en otras cintas mayores de ella.

§ 1.576. Tanganica (André De Toth, 1954)

Entretenida películas de aventuras en la selva, con una guapísima Ruth Roman, interesante de verdad, y con Van Feflin, que es siempre una garantía de poderosa intensidad en la actuación.
Buen guión, algo enrevesado con los parentescos y demás relaciones familiares, pero está bien tramada, bien enredada. El metraje es limitado y se agradece. 
Los niños son los que complican la historia, perdidos en la selva y buscados por todos.
Me gusta André De Toth, director más que notable y versátil y de calidad.

domingo, 3 de marzo de 2019

§ 1.575. El halcón y la flecha (Jacques Tourneur, 1950)

Qué bonita, que tierna, que sencilla, que bien hecha, que gusto verla. Un niño, un padre, una historia de terror, dominación y opresión que sólo se supera mediante el amor sincero y puro de un padre y su compromiso con su patria y la verdad.
Burt Lancaster está espléndido, y también Virginia Mayo, guapa entre las guapas.
El metraje perfecto, la intensidad creciente, el romance como debe ser, sin entorpecer la trama principal.