domingo, 11 de noviembre de 2012

KEIGHLEY, William. La calle sin nombre (1952)

   Últimamente, no sé por qué, veo muchas películas de encargo. Esta lo es claramente del FBI. Proceso legitimista de Hollywood que al día de hoy espantaría. Ésta, en concreto, es la única que tengo de su director. Rodada prácticamente como si se tratase de un documental, narra las peripecias de un policía infiltrado en la organización mafiosa de Widmark (en su primera, o quizá segunda película). Todo está construido para mayor gloria del FBI que aprovecha la película para exponernos cuáles son sus técnicas de investigación, a veces con una voz en off claramente dirigida a ensalzar la labor de los profesionales de la ley.
   Naturalmente pierde autenticidad, aunque quizá su objetivo no es triunfar como film, sino adoctrinar a las personas que la visionaron.
     Me llama muchísimo la atención la figura de Widmark, acostumbrados como estamos a verle mayor, con arrugas, con esa personalidad en la cara tan típica de los clásicos actores de la industria que sorprende verle tan joven...

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