martes, 2 de mayo de 2017

BERGMAN, Ingmar. Los comulgantes (1963)


   Maravillosa cinta, indiscutiblemente suya... No hay más que ver dos fotograbas para saber de quién es. Sus dos problemas que le torturaron toda la vida: el sentimiento religioso y las relaciones de pareja juntos en un mismo escenario. 
   Llama la atención, y mucho, la capacidad que tiene para realizar escenografías maravillosas con poquísimo recorrido. No tiene más que una sala blanca, que es una iglesia, una escuela y un par de tomas en el exterior, netamente sueco.
  Qué casualidad, la iglesia y la escuela como lugar de encuentro y desarrollo de las personas, mitad organizadora de la personalidad, mitad represoras de uno mismo.
   Los actores, magníficos, sobre todo el sacerdote, interpretado por Gunnar Björnstrand, que sólo escribirlo se me hace difícil...

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