lunes, 20 de febrero de 2017

FERRARA, Abel. Teniente corrupto (1992)



Pues me gustó mucho más la primera vez que la vi. Transgresora, provocadora, sentimental, un descenso a los infiernos de un hombre perdido en sí mismo y hacia los demás. 
No se entienden algunas cosas. No creo que la fe pueda mover a este tipo de personas, que un ataque de fe pueda ser capaz de redimir por completo a un delincuente del calibre que se muestra en la cinta.
Me gusta el tratamiento de la imagen, y la idea de que no haya música, de que todo lo que se escuche sea lo mismo que oye el protagonista.
Además las escenas de consumo de drogas son excesivamente escabrosas, no creo que se sea mejor cineasta por exponer tan duramente una realidad de por sí desagradable.
Hay una versión posterior, de 2009 de Herzog, que interpreta un actor menor, Nicolas Cage. Harvey Keitel está salvaje, brutal, con total credibilidad, sin pizca de sobreactuación, sin histrionismo, a pesar de que el papel podría invitar a ello. Realmente parece un yonki, se mueve como tal y seguramente respira como tal. No creo que actuase bajo el influjo de las drogas, pero tampoco me extrañaría. 
Lo que no cuadra es la aparición de Cristo. No es dudoso que el papel del policía está pendientes de una redención personal, pero a diferencia de otras historias parecidas en donde es una niña, un niño, una pareja, una persona mayor (padre, abuelo, etc...) quien levante la espoleta de la redención, en este caso simplemente es que es difícil de creer. Además no da pistas anteriores sobre su fe, más allá de una conversación con otros policías en donde, además se muestra tremendamente irreverente.
Puede ser considerada una película de culto, y probablemente lo sea. Pero más por la temática que por la técnica cinematográfica. Salvando las distancias, Orden es otra obra de arte, pero no en la temática, que puede ser repetida con mejor o peor suerte, sino, sobre todo, por la técnica de filmar. En esta es al revés. La temática es lo que aporta lo original. Películas de drogas hay miles, de descenso a los infiernos millares, pero con la dureza y con la crudeza de esta película muy pocas. Sin embargo, si aprecias como está rodada no hay nada novedoso, ni la luz, ni el encuadre, ni los diálogos, ni la técnica del movimiento, ni tiene muchos tráveling...
En todo caso es una película que hay ver. Tiene su gracia, y aporta la crudeza de la exposición de la temática.

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