viernes, 14 de octubre de 2016

WELLES, Orson. Otelo (1952)

Las primeras imágenes son magníficas, y son, sin lugar a dudas, un antecedente de lo que más tarde vemos en Bermang. Ese silencia, esos blancos y negros, esas caras iluminadas. 
La trama es, como no, un texto de Shakespeare. El monstruo de los celos debe ser algo terrible, y aquí se exploran con verdadera fruición. Hay algo que ocurre al que tiene celos, que quiere creer y quiere sufrir, y esto es lo que el Moro de Venecia hace a la perfección. Es capaz de transmitir la angustia que siente queriéndola sentir.
Me gusta porque es de Welles, por la fisonomía de la cinta, por cómo aborda los temas, y cómo los filma. Pero no creo que sea de sus mejores obras. Tiene varias más mucho mejores. Sin duda. Sin ser una obra menor, que no lo es, no es una obra mayor.
Puede verse, además, como una obra de teatro, por lo limitado de los personajes, la importancia del diálogo y la escasez de escenarios.

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