domingo, 13 de marzo de 2016

GIBSON, Mel. Braveheart (1995)

La había visto ya, incluso un par de veces completa. No es mala. No es que sea una maravilla, pero no es mala. Está bien, se deja ver, es una historia apasionante, real y muy emotiva. Tiene momentos muy intensos, de gran cine, la batalla con los caballos, por ejemplo, pero en otros la verdad es que se pierde uno. Le sobra metraje, a mi juicio, aunque este es un criterio que suelo emplear con demasiada frecuencia, casi para cualquier película. El otro día vi Perdición y la verdad, si hubiera durado en vez de 107 minutos, 214, me hubiera parecido corta...
Gibson es un proscrito de la industria, un macarra, un tío fuera de todo, pero tiene un de cintas buenas. Al meno esta y Apocalypto, que la verdad me pareció mejor que esta.

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