jueves, 14 de enero de 2016

DASSIN, Jules. Mercado de ladrones (1949)

Dassin es un cineasta peculiar, muy propio, en el "sistema" cinematográfico pero con voz propia. No es radical o estridente, pero tampoco es la medianía de 'lo de siempre'. Siempre rueda sobre la marginalidad de la cotidianidad. Un mercado, una ciudad, un negocio, y los aspectos sucios y periféricos de la cuestión. Subraya con énfasis todo lo que rodea la almendra del problema, pero sólo aquello que tiene que ver con suciedad del problema. El mercado que retrata sólo es visitando desde los negocios sucios que hace el coprotagonista, seguramente porque lo hace habitualmente, o porque es su mayor característica como vendedor de fruta, también, naturalmente, porque la normalidad no necesita ser mostrada en una película.
Es difícil que el resentimiento que siente el protagonista por el fraude que sufre su padre en un negocio anterior, le alimente para emprender el negocio/venganza que lleva a cabo. Pero más inverosímil es el cambio de amor que experimenta desde la dulce novia de pueblo que le espera para casarse a la gachí barriobajera y seudo putilla que sobrevive en un ambiente tremendamente hostil.

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