lunes, 19 de octubre de 2015

CLOUZOT, Henri Georges. El salario del miedo (1953)

   Buena película. Había intentado verla en varias ocasiones, siempre lo dejaba en el minuto dos, porque la imagen de inmundicia de un nicho jugando con bichos no me agradaba demasiado.
   Pero vi "Las diabólicas" hace un par de días y me gustó mucho. Esta es, seguramente, mejor película, pero me gustó más la otra. Yves Montand es, desde luego, un gran actor, muy del gusto de la época, pero contrapunto a los machos alfa norteamericanos es perfecto. Es guapo a rabiar, varonil, y muy buen actor.
   La trama es bien conocida, fiel retrato del libro del que procede (de Georges Arnaud), que estaba leyendo cuando ley la tesis doctoral. Pero este obra es mejor que el libro. Si lo que pretendía el director es mostrar la miseria de un país sudamericano, la explotación del hombre, la expoliación de los recursos naturales, el miedo del hombre, el egoísmo y la humillación por tener que someterse a condiciones laborales infames, lo consigue, con totalidad, absolutamente.
   Pero hay una lectura distinta, menos visual, pero igualmente posible. Los hombre, las personas, cualquier humano tiene que hacer lo que tiene que hacer, se llame destino, se llame futuro, se llame conciencia, se llame como se llame. Es obvio que los conductores de la nitroglicerina conducen el camión cargado de ella  hacia el pozo de petróleo por dinero. Es obvio. Pero también hay algo que les dice que tienen que hacerlo, no por su país, su patria y tonterías como esas, ni siquiera por su familia, o sus amigos. Por ellos mismos. Por la necesidad íntima de saber que se puede hacer lo que hay que hacer. No por nadie, sino por él mismo. El miedo está por dentro, y la lucha interior es la única que hay que dominar. El riesgo no lo es si eres capaz de controlar a esa bestia que se llama miedo. Sabiendo que es lo que es. Cuando se pierde el respeto a ese miedo pasa lo que pasa, el accidente mortal. El juego ha terminado.

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