viernes, 24 de abril de 2015

BIGELOW, Kathryn. La noche más oscura (2012)

    Es curioso que una mujer haya dirigido tantas películas de guerra, sobre temas además muy duros, muy duros emocionalmente. Particularmente las películas tan intensas emocionalmente me agotan, me dejan hastiado, aburrido, con una sensación extraña de entre pérdida de tiempo y resquemor por no haber visto otra cosa más sugerente.
    Las películas de guerra o tienen otra trama ulterior, secundaria o tangencial o me aburren. Directamente. En esta, sin embargo, seguramente por cómo está tratada, no me ha ocurrido esto. Es larga, y ese es uno de sus defectos, aunque es comprensible, porque la directora pensará que la materia que tiene entre manos da mucho juego, y lo da, pero confiere a la cinta una especie de sello documental, como la película oficial de la captura de Bin Laden. Y aunque seguramente hay algo de verdad en la película, es decir, que parte de la historia que nos cuentan ha sucedido como se nos muestra, no es irrazonable pensar que hay cosas que ni nos cuentan, ni nos contarán.
   Aunque no es especialmente importante desde el punto de vista artístico, la directora, junto con su ex-marido, James Cameron, pertenecen a la exclusiva lista de progresivos, conectados con la crema de poder institucional. Ello confiere a la película marchamo de oficialidad.
   La película en si está bien narrada, aunque sinceramente las escenas gore de torturas y demás pues sobraban, al menos a mi que no me gustan estas cosas. El trabajo de inteligencia de la protagonista es detallista y muy sutil, de años de esfuerzo en una sola pista, los mismos, se supone, que otros cientos de espías con otras cientos de pistas. Para, al final de todo, encontrar un hilo de conexión entre el mundo exterior y Bin Laden, ir a por él a su casa y matarle. Desde luego la cinta no plantea ningún dilema moral en ello, ni siquiera se cuestiona la operatividad última de la expedición. Tampoco se ordena que el protagonista sea detenido o conducido a EEUU. Simplemente se entra en su casa y se le mata.
Casa, por otra parte, mísera y paupérrima.

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