jueves, 26 de diciembre de 2013

NEGULESCO, Jean. La máscara de Dimitrios (1944)

Soberbia película de cine negro, pero negro negro. Con un Peter Lorre ejemplar como tipo tímido pero ambicioso, el clásico sujeto poco dado a lo público, pero retorcidillo en lo privado. No te gustaría tenerlo de amigo, pero, desde luego, odiarías tenerlo de enemigo.
La trama es sencilla: la reconstrucción de la vida de Dimitrios, delincuente venido a más desde su recóndito pueblo turco en el que era empaquetador de ajos a participar en el tráfico internacional de documentación sobre la logística balística de los turcos en el bósforo... O era de los Griegos, o de los Servios... si es que es lo de menos...
Peter Lorre va de ciudad europea en ciudad europea tras los pasos delictivos de Dimitrio, que apareció muerto con una puñalada en el costado en una playa turca... Claro, no era él, pero Lorre no lo sabe, y cree que está haciendo la biografía de un muerto, de la vida novelada de un delincuente... cuando estaba siguiéndole sus pasos, y estaba vivo...

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