sábado, 2 de febrero de 2013

PARRISH, Robert. Destino Budapest (1952)

     La colaboración de Parrish con Phil Karlson (el auténtico rey de la serie B), también director de esta película, y dos muy buena interpretaciones de Dana Andrews y George Sanders (para mi después de esta película y Mientras Nueva York Duerme siempre jefe de redacción de un periódico) hicieron una muy buena cinta.
     La historia es sencilla. Un periodista norteamericano afincado en París trabaja para la edición europea del New York Times. De Budapest se ha escapado un preso político, y el corresponsal allí sufre un infarto. Dana se encamina tras el telón de acero por dos razones, para comprobar qué ocurre allí y cómo transcurre la enfermedad del corresponsal pero también porque una oriunda de allí ha salido del telón de acero y no quiere volver.
     Peripecias varias, el primer ministro empeñado en fastidiar al corresponsal hacen que se le acuse falsamente de espionaje y se falseen las pruebas de una confesión que no ha hecho. Al final sólo queda intercambiarle por el auténtico preso escapado de allí, cosa que se hace, para regocijo de todos menos del que vuelve a Hungría, que curiosamente trabajaba en el periódico.
     Buena película, entretenida y sumamente agradable de ver. Dana Andrews para tener la expresividad de una caracola, la versatilidad de un caracol, y la profundidad emocional de una berenjena, es un gran actor. Es curioso cómo determinadas caras, sólo por sí mismas dan buena perspectiva delante de la cámara, y otras más expresivas en principio, no tanto.

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