lunes, 31 de diciembre de 2012

SIEGEL, D. Crimen en las calles (1956)

 

     En fin, una obra del arte del subgénero de delincuentes juveniles. No hay mucho que decir de la trama, casi desarrollada en una calle, como si fuera una obra de teatro. Unos chicos bastante maleados por sí mismos, capitaneado por un Cassavettes magistral, y secundado por un Sal Mineo bastante interesante, planean un asesinado, casi sin demasiado sentido, de un vecino que se ha chivado a la policía de que en una pelea entre bandas uno de los de ésta ha amenazado a un rival con un arma de fuego casera. El chico va a la cárcel y parece el momento elegido para que el Kie de la tribu, el Masca, cometa su primer delito de sangre, lo que le situaría en otro escenario, salvaje y brutal, pero de superior entidad.
     Un asistente social, que si lo hubiera protagonizado Karl Mandel hubiera sido un papel de Oscar, pretende interponerse en los planes del chico. Planes que no conoce y que sólo a través del hermanastro de éste puede imaginar. Al final el crimen no se consuma y todo parece indicar que la reforma de los chicos parece posible.
     Magnífica película, excelente de verdad, de las obras maestras de Siegel.

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