domingo, 16 de diciembre de 2012

JACK POLLEXFEN. El hombre indestructible (1956)


   Tengo una carpeta con películas inclasificables, directores para mi desconocidos y rarezas de todo tipo. De vez en cuando veo una película de estas, y me encuentro con tipos como Powell o Anatole Litvak, es decir, que no tengo ni idea de cine, más allá de los cuatro tontunos que sabe cualquier aficionado.
   Digo esto no porque la película esta sea especialmente buena, o me haya gustado especialmente. Ni una cosa, ni la otra. Sino simplemente para constatar públicamente que no soy un experto cinéfilo. Aficionado, sin duda, pero nada más.
  Esta película me ha parecido interesante. Es la única del Director, no hizo más, trabajo al parecer como productor de película de miedo en los años cincuenta, en cintas que rondan la serie B, o al menos a mi me lo parecen.
 La trama de ésta es sencillita. Un condenado a muerte, por un crimen que no ha cometido, es ejecutado. Su cuerpo robado y sometido a experimentos con corrientes electricas. Revive, de manera literal, y sólo piensa en vengarse de aquellos que le traicionaron. Hay sólo un problema, la electricidad le ha hecho inmune a los disparos, su piel se ha curtido de manera tal que no pueden hacerle nada. La policía no sabe cómo pararlo, sus compinches tampoco cómo defenderse de él.
   Sus objetivos los consigue, y debe morir, pero no se sabe de qué manera... Con electricidad. Es conducido hacia una gran pila de electricidad y allí muere achicharrado.
   Nueva versión, en definitiva, de Prometeo, en versión eléctrica.

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