viernes, 30 de noviembre de 2012

HARUKI MURAKAMI: After Dark, Tusquet, 1ª ed. Maxi, 2010


     Me recomendó un amigo que leyese a Murakami. Soy bastante respetuoso sobre estos temas y accedí. En fin, no sé, soy consciente de que me puede pasar algo parecido a lo que me ocurrió con Bolaños, que elegí mal la primera novela o quizá simplemente que no es mi estilo.
     El caso es que no me ha gustado. Ni mucho ni poco. Nada. En esta novela, desde luego no sé en otras, me gustaría que alguien me explicase cuál es la cualidad que pretende decir que tiene.
     Además, me da la impresión que con este autor pasa un poco lo mismo que con CCJ, que todos los que le criticaban no le había leído una línea, y con este es al revés, que todos los que le alaban no le han leído en profundidad. 
     Además, estoy convencido que el Zapaterismo militante ha escogido a este autor como símbolo del glan lector, como totem tabu de la modernidad espiritual y eso a él le viene bien (supongo) por el volumen de venta, pero esto nada tiene que ver con la calidad literaria. Marcial Lafuente Estefanía, o Zane Grey han vendido más millones de copias de sus obras que GGM o mi admirado Thomas Mann.
   Dónde está esa musicalidad en el ritmo, dónde las pausas interpretativas, en qué lugar se fideliza la corporeidad santurrona que arrastra como divisa, cuál es la comparación que soporta esta obra con Lo Bello y lo Tristre, de Kawabata... Por favor.
     Es, a mi juicio, literatura automática. El autor no tiene un plan preconcebido de estructura de la novela. Se pone a escribir y a ver qué sale... Esto, en sí mismo no tiene que ser peyorativo... si al final construyes una realidad un poco digna. Las novelas de Walander son mucho más entretenidas y además están mejor escritas.
     En todo caso, y por ser justos con él, voy a darle otra oportunidad. Adquiriré, cuando ventile lo que tengo entre manos, alguna otra obra suya, esperemos que alguna mejor, y me plantearé  modificar mi criterio sobre él.
     Con Murakami y con Bolaños tengo una deuda lectora. Pagaré, pagaré...

domingo, 18 de noviembre de 2012

HATHAWAY, Henry. Yo creo en ti (1948)


     Los bienpensantes del cine, aquellos que saben mucho de todo a lo mejor entienden que Hathaway no es un buen director, que sus películas son sosas, que no tienen genialidad. Y a lo mejor tienen su público, a lo mejor hay aficionados que prefieren seguir los dictados de los que por ellos piensan. 
     Yo creo todo lo contrario. No hay película de él que no me parezca magnífica, estupenda, sublime. Es director soberbio, sereno, tranquilo, serio, pero de una limpieza visual incompatible con las tonterías. No hay película de él que no me guste. Todas las que he visto me parecen buenas, algunas muy buenas. Esta en concreto es una obra maestra. Si por ello entendemos las que marcan género, aquellas que son seguidas, las que explorar una nueva forma de hacer las cosas, o temática diferente, o simplemente crean un filón nuevo de tramas, ésta desde luego lo es. Dice cómo se hacen las cosas a partir de ella.  Y el fenómeno de películas de culpables encarcelados injustamente y salvadores que ponen todo su tesón en conseguir su liberación tiene como cota bien alta esta película.
      Dos cosas. Stewart es un magnífico actor. Se mire como se mire. De vaquero, de policía, de bueno, de no tan bueno...
     La película tiene un puntito Frank Capra, esa forma sutil de mirar siempre el lado bueno de las personas, su verdadero fondo humano...

sábado, 17 de noviembre de 2012

OTRO PREMINGER. Rio sin retorno (1954)



   Bueno, los que me conocéis, que no sois muchos ya sabéis mi predilección por Preminger. Creo que tiene una filmografía espléndida y dentro de ella no menos de 5 ó 6 películas que pueden considerase sin exageración de ningún tipo, auténticas obras maestras.
   Ésta sin serlo es una película estupenda. Maravillosa, para lo que valen las películas, entretener, divertir, enseñar, mostrar valores, y dejar si se quiere un poso moral en las personas.
    La historia no tiene ningún misterio. Chico salido de prisión por haber matado por la espalda a otro, chica de cabaret enamorada de un mafiosillo de las cartas que escapa a la primera de cambio a registrar una mina de oro que ha ganado en jugando al poker... En fin, que la chica, el chico y un muchacho que resulta ser el hijo de él tiene que descender un río peligroso, con unos rápidos incluidos... Les acosan los indios, los contrabandistas, la ley, los malos, los buenos... todos... Animales que atacan, puma en este caso, fuego en la noche... Paisajes de leyenda, de una belleza sin igual. Desenlace previsible y sonrisas para todos.
    Marilyn... Pues qué queréis que os diga. Me parece una mujer bellísima y por encima de eso, una actriz fabulosa. Seguramente si no hubiera sido tan bella se le hubiera reconocido más su talento. Pero si se mira detenidamente con quien ha trabajado, a las órdenes de qué directores, qué papeles ha bordado y cómo no tenemos otra que reconocer que era un actriz monumental, a la altura de cualquiera, y digo de cualquiera, dramática o ligera. Aquí trabaja muy bien el papel de frívola por necesidad que se ablanda con un niño, aunque no es mejor interpretación, que para mi es Con faldas y a lo loco...
     Rober Mitchum es un actor impagable. Con un físico imponente y una personalidad que trasmite energía, seguridad, fortaleza. No creo que sea el favorito de mucha gente, eso está reservado para Cary Grant, Wayne, Bogart, Holden, Gregory P, Fonda, etc, y sin embargo a todas esas personas le pides que nombre a cinco y es probable que siempre esté Mitchum. Tiene algo magnético, animal, peligroso y atrayente... Mejor actor de lo que parece con más registro potenciales que lo que tuvo en suerte. Me hubiera gustado verlo en un papel cómico, a lo mejor nos hubiéramos sorprendido. No estoy diciendo que pueda igualar a Lemon, o Mathau, nada de eso... pero ha quedado como un actor encasillado y a lo mejor hubiera podido hacer esos papeles tan bien como cualquiera.

martes, 13 de noviembre de 2012

JEAN-PHILIPPE TOUSSAINT: La verdad sobre Marie, Anagrama, 2012


 Novela peculiar, que calificaría de "elegante". Extraordinariamente narrado, bien ambientada, poco dada a la superficialidad, y con una temática atractiva.
   Marie sólo pronuncia una frase en toda la novela: "no éramos amantes", nada más. Y muy al final de la misma.
   En realidad son tres escenas, todas ellas de una fuerza descomunal. La primera es el ataque al corazón del dueño de la cuadra en la casa de Marie y la llamada al ex-marido de ella para que la ayude...
   La segunda, la que constituye el núcleo gordiano de la obra es fabulosa. Zahir, un purasangre se ha escapado de su cuadra móvil y corre desesperado por las pistas de aterrizaje del aeropuerto de Norita, en Tokyo, bajo un diluvio de leyenda. Nada se podía hacer más que seguirle. Los aviones no podían circular, no se podía ir en coche por miedo a atropellarle. Cientos de personas desorganizadas siguiendo a un animal desbocado. Una fuerza demoledora de la naturaleza.
   La tercera es el incendio de la casa de campo del fallecido padre de Marie en la Isla de Elba y las peripecias para escapar de allí, para regresar al final del día.
   Muy buena novela, de una fuerza arrolladora, muy elegantemente escrita y con mucho más desarrollo interior de lo que a primera vista pudiera parecer. Muy recomendable.

domingo, 11 de noviembre de 2012

KEIGHLEY, William. La calle sin nombre (1952)

   Últimamente, no sé por qué, veo muchas películas de encargo. Esta lo es claramente del FBI. Proceso legitimista de Hollywood que al día de hoy espantaría. Ésta, en concreto, es la única que tengo de su director. Rodada prácticamente como si se tratase de un documental, narra las peripecias de un policía infiltrado en la organización mafiosa de Widmark (en su primera, o quizá segunda película). Todo está construido para mayor gloria del FBI que aprovecha la película para exponernos cuáles son sus técnicas de investigación, a veces con una voz en off claramente dirigida a ensalzar la labor de los profesionales de la ley.
   Naturalmente pierde autenticidad, aunque quizá su objetivo no es triunfar como film, sino adoctrinar a las personas que la visionaron.
     Me llama muchísimo la atención la figura de Widmark, acostumbrados como estamos a verle mayor, con arrugas, con esa personalidad en la cara tan típica de los clásicos actores de la industria que sorprende verle tan joven...

sábado, 10 de noviembre de 2012

ARTHUR LUBIN: Impacto (1949)


     Excelente película del para mi desconocido Arthur Lubin. Cine negro en estado puro. Tendente a la Serie B, no nos engañemos, pero salvada por tres actores maravillosos, y una actriz guapísima: Brian Donlevy, el de los Verdugos nunca mueren con una sobriedad y una contención impagable. Ella Raines como gasolinera pueblera que sabe arañar si es preciso. Charles Coburn como policía antiguo, de esos a los que es difícil engañar y que sigue los casos hasta el final. Y la tan guapa como pérfida Helen Walker, con una cara de porcelana y una piernas de locura.
     Triángulo amoroso, asesinato no consumado del marido, muerte accidental del amante, juicio al marido, impacto por el testimonio de la chica de servicio de la casa, acusación contra la mujer por intento de asesinato del marido.
     La fotografía de la película me pareció preciosa, muy lograda, sumamente visual, y con una iluminación en los momentos claves trascendente. Le sobra metraje, no llega a llenar todos los espacios.   Cada toma tendría que tener 40 segundos menos, y si más o menos hay 20 tomas, pues sobrarían unos 10 o 15 minutos, quedando el metraje más cerca de los 90 que de los 120.
     Es, no se esconde, una película para los muy aficionado a este tipo de género, rocoso y enrredado, trivial y de noche de viernes con la casa dormida. Qué nadie busque otra cosa, porque no lo va a encontrar.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

JAVIER MARIAS. Mala índole, Alfaguara, Madrid, 2012


     Coincidiendo en el tiempo con su rechazo al premio Nacional de Narrativa que se le concedió por Los enamoramientos, su magnífica última novela se publicó esta colección de cuentos, procedentes de dos libros anteriores: Cuando fui mortal, y Mientras ellas duermen. En fin, son esas cosas de Marías que no sabes si lo hace por gracia o por verdadero convencimiento. Alimenticia no puede ser en un hombre que ha vendido más de cinco millones de libros. Hagan ustedes las cuentas, a un veinte o treinta por ciento de derechos de autor... No es un problema de dinero. Quizá de ego...
     Con María siempre me pasa lo mismo. Lo he leído prácticamente todo. Excepto El Siglo, a algunos libros que agrupan los artículos de El País dominical, por otra parte muchos de ellos (casi todos) siempre leídos, antes en el semanario y desde hace varios años directamente en Twitter porque él los hace públicos. Pero de vez en cuando me cansa, me hastía, me aburre, me produce una cierta urticaria, un repelús de petulancia que me deja un poco vacio. No tiene necesidad de republicar, eso lo hacen los malos universitario cuando refritan lo propio (y a veces lo ajeno sin citar). Además lo hace sin demasiadas contemplaciones. Podría haber hecho un gran prólogo, agrupándolos conceptualmente, por temas, estados de ánimo, o vaya usted a saber cómo... Pero no. Hace un prólogo normal, coloca, más que distribuye u organiza, todos ellos sin demasiada estructuración interna, en dos grandes bloques, y a correr.
     Es su opción, pero no me gusta. Sobre todo después de Tu rostro mañana, y Los Enamoramientos, que fueron para mi, seguidamente, las dos mejores novelas que leí en el 2010 y el 2011.
     Lo del premio es otra cosa, que no tengo claro a qué obedece. Si creo que prefiere no recibir nada del PP. Ahora bien, se ha cerrado varias puertas, que a lo mejor prefería tener entreabiertas. Desde luego el Cervantes, y por supuesto el Nobel de literatura. Siempre he defendido que su manera de narrar sí aporta algo a la literatura universal y que a lo mejor podía estar entre ese ramillete de 20 ó 25 autores a los que la gracia de la fortuna concede ese honor. Creo que ya se ha quedado fuera, y además creo firmemente que la pose que mantiene le perjudica, no le beneficia y le hace daño. Le tengo por un gran soberbio, y como tal ha actuado. Además creo que esa actitud no sólo le pesará en el futuro, sino que ya le pesa. Es una decisión que parece que tienes que tomar porque siempre has defendido esa idea, aunque a lo mejor nunca pensaste que podrías estar agraciado con esas flores. 

sábado, 3 de noviembre de 2012

NEGULESCO, Jean. Regresaron tres (1950)


     Entendía que Negulesco era un director menor. Me equivocaba. No sólo es Cómo casarse con un millonario, comedia divertidísma, sino que en los dramas como este también se maneja muy bien. La verdad es que la trama lo permite, pero mantiene una tensión más que razonable en un desarrollo temático que no da mucho de si, antes al contrario, puede propiciar que se repitan una y otra vez los temas, las conversaciones, etc.
     Claudetrte Colbert está magnífica, verdaderamente soberbia. Qué bien lo interpreta a la mujer digna que no deja domeñar, ni domesticar... no cede en su dignidad, y eso, al final, es lo que salva a la raza humana.
     El oficial japonés, el mismo que El Puente sobre el río Kwai borda también su papel, aunque me temo que es el único de su carrera, repetido varias veces. 

viernes, 2 de noviembre de 2012

POWELL, Michael. Los invasores (1941)


     Los invasores. Buena película de guerra, de esas del grupo de las de subir la moral. Probablemente de encargo, y muy en la línea de apoyo institucional al Gobierno de los EE.UU. en su cruzada moderna.
     La trama es inverosímil. Un submarino alemán dedicado a hundir barcos mercantes en el océano Atlántico penetra en una ría del Canada. Sus hombres salen a por comida y el submarino es hundido, con seis hombres en tierra.
     Se inicia un periplo de aventuras y desventuras de estos seis por el territorio canadiense, y en cada sitio que exponen quiénes son y qué hacen encuentran una contestación moral, ética y práctica por parte de los personajes secundarios que jalonan el film.
     Van muriendo todos menos uno, el oficial con más alta graduación. Éste burla todos con controles posibles y pretende introducirse en EE.UU., cosa que no logra por la intervención de unos agentes de aduana que le impiden la entrada en tren de mercancías. No estaba registrada como mercancía y debía ser devuelto a Canada.
     El director es el mismo que el fotógrafo del miedo, mejor película aquella que ésta.


jueves, 1 de noviembre de 2012

KUBRICK, Stanley. El beso del asesino (1955)

     Muy buena película, inicio de una filmografía de leyenda. Es su primera película, y aunque muy corta en su metraje, sólo 64 minutos, demasiado poco, apunta manera interesantísimas. En primer lugar la luz y la fotografía, ambas magistralmente tratadas, y sobre todo el ritmo y el tempo de la obra, la elección de las escenas y el montaje final.
     La historia es una más de cine negro. Mal boxeador, buscavidas más que profesional, observa desde la ventana cómo un hombre (de parecida complexión física a The Duke [Ellington, claro]) abusa físicamente (no sexualmente) de una chica situada junto enfrente, en un edificio gemelo al que se accede también desde el tejado. Vertiginosamente va hacia ella y la ayuda. Antes la había conocido en el zaguán de las viviendas y habían compartido miradas y quizá algo más. Ella es bailarina, pero no profesional, sino de las que se alquilan para tal menester en una casa, quizá algo más que de baile, aunque no se insinúa siquiera.
     Él es un boxeador sin suerte, y sin mandíbula, que no consigue convencer ni a promotores ni a público. No es exactamente un paquete, pero se le parece bastante.
     Las historias corren paralelas hasta el momento en que interviene, en el que empiezan a vislumbrar un futuro mejor en una granja de un tío suyo. Oferta que no podían dejar pasar. Sólo hay un problema. El matón está enamorado de la chica y no la quiere dejar marchar.
     Dinero, persecución, asesinato de otra persona (el manager del boxeador), secuestro de la chica, intervención del boxeador, pelea memorable en una tiende de maniquíes, que recuerda muchísimo además a otra muy parecida en El fotógrafo del miedo, diría que basada ésta en aquella.
     Al final escena de reencuentro en el estación del tren, justo antes de comenzar lo que parece que será una nueva vida para ambos.